Las recientes turbulencias financieras no afectarán significativamente la recuperación global

Por Luis Palma Cané Especial para lanacion.com
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13 de diciembre de 2009  • 14:12

Recientemente, como consecuencia de los hechos acaecidos en Dubai, Grecia y España- se han producido a nivel mundial algunas turbulencias financieras. Desde nuestro punto de vista, los tres casos mencionados han generado una clara sobre reacción inicial de los mercados; la cual –al menos por ahora- parece haberse apaciguado.

Todo comenzó el jueves 26 de noviembre cuando Dubai - integrante de los Emiratos Árabes Unidos- pidió una prórroga de seis meses, para un vencimiento de 4000 millones de dólares de su holding insignia: Dubai World. En general, los distintos medios informaron que el emirato había declarado el default de su deuda soberana, estimada en 80.000 millones de dólares. Como consecuencia, los mercados entraron rápidamente en pánico, temiendo que se generara un efecto dominó que hiciera caer a otras economías. Sin embargo, los errores cometidos fueron graves; en realidad, no se trató de un default ni de una deuda soberana, sino sólo de un pedido de prórroga correspondiente a un vencimiento de 4000 millones de un holding de propiedad estatal Apenas se clarificó la situación, la reacción histérica de los sensibilizados mercados rápidamente se calmó, máxime teniendo en cuenta el ínfimo peso relativo de Dubai en la economía mundial (menos del 0.1% del producto global). Posteriormente, el eventual apoyo anunciado por Abu Dhabi y Arabia Saudita, logró apaciguar aun más los ánimos.

Sin embargo, no todo terminó allí. En efecto, apenas producido el tsunami de Dubai, el pasado martes 8 la calificadora Fitch no encontró mejor momento para rebajar la calificación de Grecia de A- a BBB+, con perspectiva "negativa"; es decir con una alta probabilidad de degradarla aún más en el mediano plazo. De igual modo Standard & Poors, si bien mantuvo su calificación en A-, también modificó su perspectiva de "estable" (sin probabilidad de cambio) a "negativa". Nuevamente los mercados reaccionaron rápida y exageradamente a la baja. Lo paradójico de este caso es que la mala situación de la economía griega ya era bien conocida mucho antes de haberse producido el temblor de Dubai: déficit fiscal del 12.5% del producto, deuda pública equivalente al 120% de este último, nivel de desempleo superior al 10%, serios problemas políticos y de corrupción, fuga de capitales y aumento de la pobreza. Si bien es cierto que la situación no es la ideal, es claro que las agencias de calificación no agregaron nada nuevo al contexto mundial

Para terminar este infeliz derrotero, el día miércoles Standard & Poors, quien ya había rebajado en enero último la calificación de España de AAA a AA+, decidió pasar su perspectiva de "estable" a "negativa". Nuevamente, los mercados reaccionaron en forma negativa. Lo sorprendente de este caso fue que –al igual que lo sucedido con Grecia- la riesgosa situación de España dada por una peligrosa combinación de elevados valores de déficit fiscal (10%), deuda pública (70%) y desempleo (17%) ya era harto conocida.

Ahora bien. ¿Cuál es la realidad? ¿Caerán Dubai, Grecia y/o España en default, arrastrando por efecto dominó a otras economías ? La respuesta es que- al menos por ahora- la posibilidad de que ello ocurra es extremadamente baja. Las razones son las siguientes:

  • Claramente hubo una sobre reacción de los mercados, por cierto, extremadamente sensibilizados: en Dubai la información no fue correcta y en los casos de Grecia y España la situación no era nueva, ni mucho menos insalvable
  • En los tres países bajo análisis, las autoridades ya han elaborado planes de ajuste que – junto a la incipiente recuperación de la economía global- coadyuvarán a ir estabilizando las respectivas economías
  • Arabia Saudita y Abu Dhabi en el caso de Dubai, y los miembros de la Euroárea para Grecia y España, han comprometido -en caso de ser necesario- una adecuada asistencia. El síndrome de la caída de Lehman está demasiado cerca!
  • De igual modo, el FMI cuenta con fondos adicionales y una nueva línea de "Facilidades Crediticias", precisamente para brindar apoyo financiero en este tipo de situaciones
  • En síntesis, todo indica que- al menos por ahora- ninguno de los tres casos afectará significativamente la incipiente recuperación global en marcha.

    Sin embargo no es menos cierto que los países bajo análisis -al igual que aquellos otros que presentan similares situaciones de elevados déficits fiscales, excesivos montos de deuda pública y altos niveles de desempleo; tales como Portugal, Irlanda y los países bálticos, entre otros- no debieran esperar que toda la solución provenga de la ayuda externa. Por el contrario, deberán implementar -rápida y eficazmente- severos programas de ajuste que estabilicen sus respectivas economías. Caso contrario, los que por ahora no son más que agoreros pronósticos de cesación de pagos, a corto plazo podrían convertirse en una amarga realidad; con todas las consecuencias negativas que ello acarrearía para la salud de la economía mundial.

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