Las tarifas subirán 20% a fines de año

Lavagna avalará un incremento en dos tramos, pero condicionado a la vigencia de la tarifa social y del plan jefes de hogar
Hugo Alconada Mon
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15 de mayo de 2003  

Las tarifas de los servicios públicos privatizados aumentarán un 10% en una primera etapa y otro 10% antes de fines de año, según la previsión que buscará implementar el equipo económico que encabeza Roberto Lavagna una vez que Néstor Kirchner asuma la Presidencia.

El Ministerio de Economía avanzará así en el proceso gradual de ordenamiento de las variables macroeconómicas, lo que quedará sin embargo supeditado a ciertas condiciones, indicaron a LA NACION dos fuentes del Palacio de Hacienda.

"Lavagna no avaló nunca, ni avalará ahora los planteos que presentaron algunas empresas para obtener una compensación sobre la base de un dólar a casi 4 pesos. Sí se aceptará aumentar los servicios un 10 por ciento y, si todo marcha bien, quizá avalar otro 10 por ciento de suba hacia fines de año", detalló un funcionario.

Para eso se planteará como "ineludible" la aplicación de la tarifa social, ya definida por el ministro, para los sectores de menor consumo en los casos de gas y de electricidad, y el mantenimiento del Plan Jefes y Jefas de Hogar entre los más necesitados, y de la entrega de $ 200 no remunerativos entre los empleados del sector privado.

"En esto no habrá sorpresas. Los empresarios ya conocen nuestra posición y no pueden reclamar que el Estado subvencione los errores de inversión que hicieron en los 90, ni que ahora apliquemos ajustes drásticos. Esto debe ser gradual", subrayó un segundo integrante del equipo económico.

El reajuste de las tarifas sólo podrá plasmarse, sin embargo, si se rehabilita por ley la competencia del Gobierno de disponer incrementos tarifarios. Esa función le está vedada ahora por la ley de emergencia Económica, lo que quedó tres veces de manifiesto en la Justicia.

En el equipo económico también subrayaron que tampoco cabe esperar un replanteo profundo del régimen impositivo actual. Aunque Jorge Sarghini deje la Secretaría de Hacienda, "se mantendrán los pilares esenciales de la política tributaria", afirmó una fuente.

Esquema impositivo

"No se permitirá el ajuste por inflación, no se eliminarán las retenciones a las exportaciones y el IVA sólo se reducirá, llegado el caso, en temas muy específicos como lo fueron antes las operaciones con tarjetas de crédito o de débito o lo que podría ser en el caso de los productos de la canasta familiar", enumeró un funcionario del área de Hacienda.

"Las cuentas fiscales cierran siempre que se mantengan algunos criterios, como la alícuota del 10,5% en el caso de los granos, y se mejore la eficiencia en el gasto y en la recaudación. Los fondos fiduciarios y los gastos en los entes descentralizados deberían pasar por la lupa, y la lucha contra la evasión debería ser global", agregó.

Para la Secretaría de Hacienda, la evasión en el caso del IVA no llega a los niveles estimados por consultoras privadas. "La evasión es de entre el 40 y el 45 por ciento del total potencial, pero para reducir en serio esos índices hace falta una Justicia más eficaz y un proceso educativo integral. Se trata de una cuestión cultural", dijo el funcionario.

Pero la reforma tributaria incluida por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el texto de la carta de intención que firmó con el Gobierno en enero último quedará postergada. "Si el resto de la recaudación sigue repuntando, se puede eliminar paulatinamente el impuesto a las transferencias y débitos bancarios (el impuesto al cheque) porque resulta contraproducente para blanquear la actividad económica, o quizá reducir las retenciones a las exportaciones en un contexto macroeconómico mejor, pero ahora no es posible", dijo.

"Un cambio de ese tenor podría significar tranquilamente 500 millones de pesos menos de ingreso fiscal. En esa situación, una rebaja en las retenciones obligaría a aumentar otro impuesto. ¿Cuál?", desafió el funcionario.

Futuros funcionarios

Roberto Lavagna revalidó ayer su compromiso y el de su plana mayor con la candidatura de Néstor Kirchner. Presenció el discurso que dio el futuro presidente sentado al lado de la próxima primera dama, Cristina Fernández. Una fila más atrás se acomodó el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen.

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