Las terminales estudian la forma de abaratar los autos

Diferentes opiniones dentro de Adefa
Alejandro Rebossio
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28 de mayo de 2003  

Las empresas automotrices, autopartistas y los concesionarios presentaron el mes pasado un proyecto al ministro de Economía, Roberto Lavagna, para rebajar el 20% del precio de los vehículos, basado sobre todo en una reducción a la mitad del IVA. El jefe del Palacio de Hacienda recibió el jueves pasado a las máximas autoridades de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y las invitó a seguir buscando alternativas para despertar el alicaído mercado local.

Algunos fabricantes de coches quedaron desilusionados, en especial, porque Lavagna les pidió que elaboraran un plan que le asegurara que no tendría costo fiscal, algo que consideran casi imposible. Las automotrices, de todos modos, se pusieron en marcha: anteayer se reunieron los directores de marketing de los asociados de Adefa para discutir un programa de ventas y mañana se encontrarán los presidentes de las firmas.

El presidente de Ford, Ted Cannis, mostró ayer su interés en el plan, pero también su cautela. En la presentación de la nueva versión 2004 de la pick up Ranger, el joven titular de la firma automotriz norteamericana admitió que Lavagna les transmitió que la industria automotriz "no está primera en la lista" de sus prioridades. A la cabeza está el plan de obras públicas. "Es comprensible", opinó Cannis.

"También nos pidió que presentáramos otro plan. Hay diferentes opiniones en Adefa: si vender con Boden, si reducir el IVA...", dijo el presidente de Ford, empresa que este año cumple 90 años en la Argentina y 100 desde su nacimiento. El empresario opinó que el programa de aliento a las ventas debería durar un año y no unos pocos meses, como sucedió con los Boden. "No tenemos que repetir la mala experiencia del último plan Boden porque la gente demora su compra y después hay poco cupo (para rescatar los bonos), no se genera empleo ni se agrega valor a la economía", agregó.

Las compañías reconocen con realismo que la reactivación no depende de un plan, sino de la recuperación de la confianza de los consumidores en la marcha de la economía y la reaparición del crédito, tanto a los consumidores como a las empresas. Así lo reconoció Cannis, que manifestó su asombro por el fuerte cambio del ánimo de los argentinos en el último año.

El ejecutivo norteamericano asumió en mayo de 2002 la titularidad de la filial argentina de Ford y se encontró con un país descontrolado. "Hoy no sabemos exactamente qué futuro tendremos, pero hay más esperanza. Tenemos mucha expectativa por el nuevo gobierno porque dicen que el presidente Kirchner (Néstor) es pragmático e hizo una buena gestión en Santa Cruz. Con Lavagna sabemos dónde estamos porque nos dice la verdad: qué nos puede dar y qué no. Espero que en las próximas semanas tengamos otra reunión con él", declaró Cannis en la presentación.

Mayor actividad

El ejecutivo destacó que el promedio mensual de ventas se elevó de 5000 unidades a 7500 del año pasado al presente. También anticipó que el mercado argentino cerrará el año con 110.000 o 120.000 automotores vendidos, más que los 100.000 previstos en enero pasado, encima de los 82.000 de 2002, pero muy por debajo de los 426.000 de 1997, el último año sin crisis.

Ford invertirá US$ 50 millones entre este año y el próximo para la futura versión de la Ranger, prevista para 2005. Esta camioneta fabricada en la planta de Pacheco (Buenos Aires) se vende en la Argentina, México y Brasil, donde disminuyeron las compras a principios de año por la suba del peso y la baja del real.

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