Las trabas a la importación ya alcanzan a más de 500 bienes

Los productos en problemas van desde neumáticos y disyuntores hasta textiles y cubiertos de acero
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24 de mayo de 2010  

¿Qué tienen en común neumáticos, disyuntores, bulones, equipos de aire acondicionado, indumentaria, pisos flotantes, bisagras, ruedas, ventiladores y cubiertos de acero inoxidable? Que forman parte de la larga lista de productos "duros de importar", debido a la aplicación de barreras comerciales de distinto tipo por parte de la administración Kirchner.

Esas medidas tienen distintas características: pueden ser formales, avaladas por la Organización Mundial de Comercio (OMC), como las licencias no automáticas; administrativas, como la imposición de nuevos requisitos burocráticos aduaneros, o simplemente verbales, como las que aplica el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Según cómo se haga la cuenta, el número de bienes cuya importación está restringida o directamente prohibida va desde los 500 hasta varios miles. Y no sólo alcanza a los alimentos.

Los países más afectados por estos obstáculos son, paradójicamente, los principales socios comerciales del país: China, Brasil y la Unión Europea (UE). Y también los consumidores y usuarios que ya no los encuentran en las góndolas, cuando se trata de bienes de consumo. La situación se volvió más tensa porque, después de un 2009 en crisis, cuando las importaciones cayeron el 40%, este año están subiendo al 50 por ciento, según los datos difundidos los dos últimos meses por el Indec.

Pero también hay insumos industriales demandados por las propias empresas argentinas: bielas, contrapesos y torres para equipos de bombeo de pozos petrolíferos, chapas de hierro o acero, sistemas de encendido para automóviles, calefactores eléctricos, cierres de cremallera, encendedores para cocina, fibras de poliéster discontinuas, hilados de polipropileno, materias colorantes orgánicas y bombas para líquidos refrigerantes, entre otros.

"Hay productos chinos que directamente ya no pueden importarse, como los textiles", afirma Ernesto Fernández Taboada, director ejecutivo de la Cámara de Comercio, Industria y Producción Argentino-China (Ccipac).

El gigante asiático es el país más golpeado por las barreras al comercio: 97 productos chinos tienen iniciados procesos antidumping –la mayoría de ellos son textiles o artículos de cuero– y 407 requieren licencias no automáticas, permisos que entrega la Secretaría de Industria y que tienen el aval de la Organización Mundial del Comercio siempre que no tarden más de 60 días.

Misión a China

Por la aplicación de estas restricciones, las importaciones de productos chinos cayeron unos 720 millones de dólares en 2009. De este tema, tendrán que hablar los secretarios de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, y de Industria, Eduardo Bianchi, la semana próxima cuando lleguen a Pekín a pedir que China levante la restricción sanitaria que impide el ingreso de aceite de soja, uno de los principales productos de exportación argentinos.

Las medidas informales corren por cuenta del secretario Moreno. En la OMC no verían con buenos ojos el procedimiento según el cual algunas licencias no automáticas pasan antes por su oficina. Calzado, juguetes, electrónicos y neumáticos, entre otros productos, no entran en el país si Guillermo Moreno no da su visto bueno. De hecho, hasta en su despacho peregrinan dos tipos de empresarios: los que importan esos bienes, y los que los requieren como insumo de su propio negocio.

Hace dos semanas, directivos de cámaras del autotransporte de varias provincias fueron hasta la oficina de Moreno a pedir que se flexibilice el ingreso de neumáticos. Moreno les respondió: "Goodyear ya está habilitada para importar. Está pendiente el caso de Michelín, que tiene que presentar un plan de inversiones o de exportaciones para compensar la salida de divisas".

Según explicó el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Diego Pérez Santisteban, Comercio Interior "pidió compromisos extras para conseguir la licencia, como exportar por el mismo valor importado o, en el caso de importar desde Brasil, pagar con el sistema de intercambio en moneda local para evitar la salida de dólares".

Instrucciones verbales

Las instrucciones verbales de Moreno ya causaron varios inconvenientes. En octubre de 2009, unos 500 camiones argentinos quedaron varados en Paso de los Libres tras una represalia sorpresiva de Brasil que reclamaba el ingreso de sus neumáticos al mercado argentino.

A pesar de estos manejos, la mayoría de los permisos de importación está en manos de Bianchi, que reporta a la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi. Esa Secretaría procesa miles de expedientes "a mano" porque carece de un sistema informático para hacerlo. "Las licencias se hacen manualmente, expediente por expediente", confirmó una fuente del Ministerio de Industria. Según ese vocero, sobre alrededor de 10.000 posiciones arancelarias (tipos de productos), sólo 404 tienen licencias no automáticas, y de ésas, 255 se aplicaron durante la gestión ministerial de Giorgi.

Fernández Taboada, de la cámara argentino-china, recuerda dos inconvenientes derivados de la aplicación de licencias no automáticas. "En un momento, se pusieron muchas trabas a la importación de tornillos especiales de gran tamaño que se usan en la fabricación de maquinarias; después se revirtió la disposición y se autorizó el ingreso. También hubo un recargo muy alto para los disyuntores, sin discriminar el tipo de los que se fabrican localmente de los que no", explicó el ejecutivo.

Además de las licencias no automáticas en manos de Bianchi y Moreno, también están las restricciones que impone la Aduana, que depende del jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray.

Canal rojo, generalizado

En este punto, se destacan la generalización del "canal rojo", es decir las inspecciones exhaustivas que alcanzan a la mayoría de los embarques y que demoran el flujo comercial, y la falta de un mecanismo de actualización de los "valores criterio", precio de referencia que el Estado le pone a cada producto; cada importador debe justificar cuándo un bien extranjero está por debajo de ese monto y, para poder ingresarlo en el país, debe depositar una garantía.

"Hay más de 24.000 productos en esta situación. Si el valor criterio estuviera bien fijado con respecto al valor real de los productos, no sería un inconveniente. El problema es que muchos de esos valores fueron fijados antes de la crisis global, que impactó mucho en los precios relativos. La verdad es que la Aduana no tiene capacidad técnica para ir revisando esos valores", explicó Pérez Santisteban.

Y, finalmente, también hay certificados sanitarios o de seguridad que pueden frenar la importación. Ese es el caso de la medida aplicada por el propio Moreno por medio del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), un organismo que depende del Ministerio de Salud, y desató una fuerte controversia con Brasil y la Unión Europea en materia de alimentos.

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