Lavagna encabezaría el ente para la reforma financiera

La alternativa es Nielsen, secretario de Finanzas; diálogo tranquilizador con Prat-Gay
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30 de mayo de 2003  

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, encabezaría personalmente la Unidad de Reestructuración del Sistema Financiero (URSF), que provocó un agudo cortocircuito con el Banco Central.

Fuentes del Palacio de Hacienda indicaron ayer a LA NACION que "hay buenas posibilidades" de que el titular del Palacio de Hacienda lidere la comisión creada por un decreto del ex presidente Eduardo Duhalde. La alternativa, agregaron, es que el titular sea el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Es decir, la mano derecha del ministro.

Lavagna y el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, tuvieron un diálogo telefónico durante unos 40 minutos, para dar por superado el "ruido" que provocaron las declaraciones del funcionario de la entidad monetaria anteayer. Prat-Gay había expresado en un desayuno con empresarios que "parecería ser que a Economía le interesaría más alguna pauta de tipo de cambio", y que "el presidente electo nos dijo que le gustaría un dólar a 3, lo cual, en este ambiente, uno podría decir que es un enorme disparate".

El titular del BCRA almorzó ayer con un grupo de diputados del PJ (integrantes del Grupo Talcahuano), ante quienes reconoció que sus palabras "fueron una imprudencia", se mostró entusiasmado con el nuevo gobierno y pidió a los legisladores que no se leyeran sus declaraciones "como un enfrentamiento".

Pero, en realidad, sus declaraciones se interpretaron como un signo de malestar por el decreto que dio origen a la URSF y, en particular, por el artículo cuarto, que habilita al Ejecutivo a "darle más atribuciones" al polémico ente. Al respecto, en el Palacio de Hacienda ayer ratificaron las razones para adjudicarse la potestad sobre la unidad. "Uno de los temas más importantes por definir va a ser la emisión de bonos, y eso, claramente, lo tiene que decidir el Ministerio de Economía", comentó la fuente enérgicamente, con una copia de la ley de emergencia económica en la mano.

Superintendencia en disputa

Pero más allá de la unidad en sí, cerca del ministro Roberto Lavagna reiteraron que la "madre de todas las batallas" gira en torno de la Superintendencia de Entidades Financieras, una dependencia del BCRA que encabeza Jorge Levy. "La Superintendencia está infectada", disparó una fuente allegada a Lavagna.

De todos modos, la fuente comentó que los cambios que se vislumbran en el directorio, con dos nuevos directores, "van a inclinar la balanza en favor del modelo que buscamos". Así, "el Banco Central podrá trabajar para consolidar un sistema financiero que le sirva al país", afirmaron.

De todos modos, la fuente ratificó que -más allá del incidente verbal del miércoles- "hay una buena relación entre Lavagna y Prat-Gay", aunque puso en duda la actitud que pueda tomar el presidente Néstor Kirchner.

Cerca de Prat-Gay admitieron que el episodio "no ayuda" a la relación con el nuevo jefe del Estado, pero consideraron que la disputa se saldará en forma amistosa. "Prat-Gay esperaba tener una química excelente con Kirchner y esto complica un poco las cosas, pero no en forma irremediable", apuntó un economista que conoce muy de cerca al titular del BCRA.

Sin embargo, el especialista aclaró que "si el decreto que da origen a la URSF se limita a salvar al Banco Provincia, se puede tolerar; si se avanza más, sería demasiado problemático". La fuente descartó que Kirchner opte por separar a Prat-Gay. "Es muy respetado y creíble en todo el mundo; obligaría al Central a vender dólares demasiado caros", aventuró.

Como espectadores, los bancos aguardan los próximos episodios de esta tormenta. Una calificada fuente del sector indicó a LA NACION que la pelea aún "no provocó ruido" entre los bancos, aunque expresó su temor por el deseo de Economía de "adueñarse de la Superintendencia, sobre todo cuando la actividad financiera no está consolidada".

Menor exigencia de capital a los bancos

  • Los bancos públicos y privados deberán tener un capital mínimo equivalente al 8% de los activos de riesgo que figuren en sus balances, según dispuso ayer el BCRA, aunque la norma sólo entrará en vigor "próximamente". La modificación, que ubica la exigencia en el nivel recomendado por el Comité de Basilea, representará una baja para los privados (a los que hasta aquí se les pedía el 11,5%) y un fuerte incremento para los públicos (el requerimiento iba del 1 al 5%). La medida busca que los bancos liberen capitales para volcarlos al crédito. El nuevo esquema establece además una exigencia adicional por el riesgo de descalce entre la inflación y la tasa de interés.
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