Lavagna espera que el FMI dé un waiver por los remates

Es porque no se vetará la prórroga a las ejecuciones hipotecarias; "es una traba menor", dijo
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24 de mayo de 2003  

Roberto Lavagna se plantó firme ayer ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y dijo que no será vetada la ley que posterga por 90 días las ejecuciones hipotecarias que sancionó el Congreso. Ahora espera que el organismo diga si concede un perdón a la Argentina ante este incumplimiento, que consideró menor.

"El presidente electo ya ha dicho claramente que el Estado no vetará la suspensión. No hay nada más que decir", dijo ayer al mediodía, después de un acto en el que el Banco Mundial otorgó al país un crédito por US$ 500 millones.

Después, cuando caía la tarde, en una reunión con los periodistas acreditados en la cartera que conduce, y ante una pregunta de LA NACION, dejó en claro el camino por el que optó el Gobierno. "Existe una técnica habitual que es el waiver (perdón) y que sí es grave que se use cuando no se cumplen las metas monetarias y fiscales. Entiendo que en este caso no hay razones para que no lo dé", expresó.

Anteayer, en Washington, el FMI hizo público un duro mensaje que días antes, por línea privada, le había hecho llegar a Lavagna. El organismo señaló que no está concluida la segunda revisión de las metas comprometidas en el acuerdo firmado en enero porque aún hay cuestiones parlamentarias no resueltas.

La prórroga otorgada por el Congreso, y que Kirchner no vetará, choca de lleno con lo que pide el organismo que preside Horst Köhler: que los bancos recuperen la seguridad jurídica. En este caso quiere decir que sean ejecutadas las viviendas de los deudores hipotecarios que pusieron ese bien como garantía de un crédito.

-¿Cómo sigue la relación con el organismo, después de que las partes fijaron posturas enfrentadas? , le preguntó LA NACION.

-Les transmitimos que la prórroga afecta al 1% del total de los créditos. El país hizo progresos importantes, sobrecumplió las metas centrales del acuerdo (monetarias y fiscales) e hizo reformas estructurales infinitamente más importantes que no estaban previstas, como el rescate de las cuasi monedas y la apertura del corralón. Esto parece una traba menor ante los grandes esfuerzos hechos.

De todos modos, Lavagna sostuvo que "el Fondo sabrá si lo da o no", al tiempo que manifestó que es entendible la posición del FMI, al que le preocupa a futuro el respeto hacia la seguridad jurídica.

En el acuerdo firmado se estableció que "durante el período del programa no se aprobará ninguna ley u otro instrumento jurídico que permita una suspensión involuntaria de los derechos de los acreedores". Con la prórroga del Congreso, la meta, entonces, fue incumplida.

Como anticipó LA NACION la semana pasada, Economía les solicitó a las entidades financieras, a través del Banco Central, que informen en detalle qué cantidad de deudores en condiciones de ser ejecutados tienen en sus carteras. Esos datos, que estarán listos la semana próxima, serán remitidos al FMI.

Según Economía, los afectados son entre 11.000 y 16.000. "Es menos del 1% de los créditos del sector. Tal vez el Fondo crea que eso es un mal antecedente para el cumplimiento de pautas futuras, pero no es así, es un tema puntual", consideró.

Ayer, delante de Axel van Trotsenburg, director del Banco Mundial para la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, Lavagna negó que la relación con el Fondo haya entrado en un cono de sombras. "No hay presión, no hay ninguna cuestión con el FMI", dijo y agregó que la intención de la nueva gestión de gobierno es negociar cuanto antes para posponer los vencimientos que operan a partir de septiembre.

Después confió que ayer le envió a Köhler una invitación para visitar el país y discutir personalmente la relación futura con el organismo.

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