Lavagna traza los ejes de su nueva gestión

Serán la reestructuración de la deuda externa, un plan de infraestructura nacional y la racionalización del gasto público
Hugo Alconada Mon
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14 de mayo de 2003  

Cerca del ministro Roberto Lavagna reinó ayer por unos minutos un clima festivo. Pero no por la virtual renuncia de Carlos Menem al ballottage, sino por el cumpleaños de uno de sus asesores. Pero la fiesta sólo quedó acotada a un par de oficinas. El resto del equipo continuó delineando la matriz del plan económico que Lavagna intentará instrumentar desde el lunes 26 de este mes, cuando Néstor Kirchner asuma la presidencia.

"Las claves de lo que vendrá son contadas con los dedos de una mano porque defendemos la idea que debe aplicar cualquier buena gerencia: definir pocos objetivos, pero cumplirlos a rajatabla", dijo a LA NACION un estrecho colaborador de Lavagna.

"Se avanzará en todas las áreas, pero nuestros esfuerzos estarán concentrados en tres esenciales: reestructuración de la deuda soberana, un plan de obras públicas y la racionalización de los gastos y de la estructura del Estado", detalló.

El equipo económico ya delineó la estrategia para cada campo, lo que incluso ya fue conversado de manera informal con las autoridades de los organismos multilaterales de crédito -Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo BID-:

  • Reestructuración de la deuda soberana: la premisa es terminar en las próximas semanas el relevamiento de la cuantía de los títulos públicos adeudados y las características de los tenedores. A partir de allí, y según cuál sea el superávit fiscal primario que pueda generar el Estado, se sabrá "cuánto puede pagar el Gobierno y, de allí, de cuánto puede ser la quita o las características de otros planteos", explicó un funcionario.
  • El objetivo será, afirmó, "dar opciones distintas -quita, reducción de tasas o ampliación de plazos- pero con un valor final descontado similar".

  • Obras públicas: Lavagna buscará casi duplicar el superávit primario del 2,5% acordado con el FMI, lo que permitiría mejorar los ingresos en cerca de $ 8000 millones. Eso le permitiría satisfacer el pedido de Kirchner de instrumentar un plan de infraestructura nacional. Integrantes de su entorno indicaron ayer a LA NACION que los medios para ese fin serían distintos. "Lo que surja del superávit fiscal tendrá que ir a cubrir vencimientos de deuda y la reestructuración. El financiamiento de las obras públicas provendrá de lo que giren el Banco Mundial y el BID a las reservas del Central, con cargo a desarrollar la infraestructura", dijo una fuente.
  • Racionalización del Estado: el equipo que acompañará a Lavagna en su próxima gestión considera que los dos primeros objetivos -reestructurar la deuda y el plan de obras públicas-, sólo podrán cumplirse "manteniendo bajo control los gastos de la administración pública. Y en lo posible, lo que será complejísimo, recortándolos", estimó un funcionario.
  • Ajustar los números

    Lavagna prevé mantener acotados los gastos públicos, lo que incluirá además una revisión del régimen actual de la coparticipación federal, pero también elevar la recaudación tributaria, con pequeñas y sucesivas reformas del sistema impositivo incluidas. En tanto, desde Hacienda intentaron amortiguar el revuelo que generaron las críticas de Lavagna al sistema de capitalización de las AFJP, a las que culpó del déficit fiscal.

    "Hay que desdramatizar los comentarios del ministro sobre las AFJP. Sólo expuso lo que entendemos es una realidad, pero también hay que recordar que hace más de un año que el Estado no les sacó un solo peso con una nueva emisión de deuda", recordó una alta fuente.

    Pese a que se permitiría volver de una AFJP al sistema de reparto (ver aparte) el vocero dijo que "hasta por fines prácticos no resulta aconsejable avanzar contra las administradoras. Hay que recordar que necesitaremos de sus votos cuando sea el momento de aprobar la reestructuración de la deuda externa", razonó.

    La fase II del ministro

    Tres puntos, un plan

  • Los hombres de confianza del ministro Roberto Lavagna, aquellos que continuarán en funciones luego del 25 de este mes, concentrarán sus fuerzas en tres grandes ejes: llevar adelante la reestructuración de la deuda, poner en marcha un plan integral de obras públicas y mantener bajo control los gastos de la administración pública.
  • Para cumplir con esos objetivos, Lavagna y su equipo económico buscarán mantener y elevar, en lo posible, el superávit primario fiscal, previsto en un 2,5 por ciento; recibir nuevos créditos del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y reformar los regímenes tributario y de coparticipación federal de impuestos.
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