Lejos de la pesificación

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23 de junio de 2002  

MONTEVIDEO (De un enviado especial).- La devaluación ya generó remarcaciones de precios. Los carteles de las carnicerías indicaban que los cortes habían aumentado el 30 por ciento. En los supermercados, subieron el 10 por ciento. El azúcar trepó el 6 por ciento. Los comerciantes han sido advertidos por sus distribuidores de que los numerosos productos importados se elevarán al compás del peso, que por ahora se depreció el 11 por ciento.

En un almacén de la antigua calle Sarandí, todos los clientes preguntaban si había alzas. "Por ahora, no", respondía Ruth, que les anticipaba futuras remarcaciones en el pan, las galletitas, el café y los lácteos. La inflación ya asciende al 6% en lo que va del año, mientras que la meta para 2002 alcanza el 10 por ciento.

Las deudas en dólares también preocupan en Uruguay. Aquí no hay pesificación de créditos, pese a que el 70% de los ciudadanos están endeudados en divisas. En la calle se escucha la inquietud de quienes compraron en dólares desde autos, utilitarios, motos e inmuebles hasta dentaduras, máquinas de costura y equipos de audio. El gerente general de la filial del BankBoston, Horacio Vilaró, rechazó con vehemencia la posibilidad de pesificar, en una entrevista con una radio local:

"No, no, por favor. Saquemos el lenguaje argentino de nuestro querido Uruguay, que por suerte es muy diferente." Las declaraciones parecen en sintonía con las recientes acusaciones de Batlle en las que se negaba a compararse con los "ladrones" argentinos.

Lágrimas y silencio

Desde aquel exabrupto, Batlle no ha abierto la boca. "Batlle dice las cosas de frente, pero no estuvo bien generalizar", comenta José, un taxista cincuentón, en coincidencia con muchos de sus compatriotas.

"Tampoco me gustó que le haya pedido perdón a (Eduardo) Duhalde. Por suerte ahora se calló", añadió.

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