Llegan US$ 8000 millones por un nuevo acuerdo con el Fondo

Por otra parte, se acordó con el Tesoro el inicio de negociaciones comerciales entre el Mercosur y los Estados Unidos
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22 de agosto de 2001  

Tras doce días de intensas negociaciones, el Fondo Monetario Internacional aprobó ayer un nuevo acuerdo con el gobierno argentino, que supone el desembolso de créditos adicionales por 8000 millones de dólares, cuyo principal objetivo es alejar la desconfianza que sienten los inversores internacionales sobre las finanzas del país.

Según un comunicado difundido anoche por el director gerente del FMI, Horst Köhler, los primeros 5000 millones llegarán en septiembre, una vez que el acuerdo sea formalmente aprobado por el directorio del organismo internacional. El destino inmediato de esos fondos será el fortalecimiento de las alicaídas reservas del Banco Central, y no se descarta que también cubran parte de las necesidades de financiamiento del Tesoro.

Los restantes 3000 millones, en tanto, se destinarán a apoyar una reprogramación de parte de la deuda externa argentina, en términos similares al denominado Plan Brady, de 1992.

En una conferencia de prensa realizada cerca de la medianoche, el presidente Fernando de la Rúa, el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, ratificaron el acuerdo. Según Cavallo, la reprogramación “buscará bajar el costo de la deuda en forma permanente”.

Como contrapartida, la Argentina deberá comprometerse a discutir una nueva ley de coparticipación federal de impuestos. El Fondo quiere condicionar los giros a las provincias a la evolución de la recaudación, ya que, según reza el comunicado emitido anoche, allí está “una fuente significativa de rigidez e ineficiencia para las finanzas públicas”.

Por otra parte, el viceministro Daniel Marx y el secretario del Tesoro de EE.UU., Paul O’Neill, confirmaron en Washington que los Estados Unidos invitarán a los países del Mercosur a entablar negociaciones del tipo “4 más 1”, apuntando a la integración de ambas regiones en una zona de libre comercio. Para esto, la administración Bush deberá contar con la aprobación del Senado norteamericano de la denominada “vía rápida” (o fast track, en inglés).

De este modo, el Tesoro trata de viabilizar su apoyo al crecimiento “sustentable” de la economía argentina con una reducción de las tasas de interés y el otorgamiento de facilidades comerciales.

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