Los alimentos y una misión de un "nosotros" sin "otros"

Silvia Stang
Silvia Stang LA NACION
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26 de octubre de 2019  

¿Cuántos "nosotros" hay en la vida de cada uno? "Nosotros", los de tal lugar; "nosotros", los de tal otro lugar. "Nosotros", los de clase media; "nosotros", los pobres. "Nosotros", los trabajadores; "nosotros", los jubilados; "nosotros", los excluidos. La lista podría seguir y ocupar varios párrafos. Y cada "nosotros" existe por algún motivo: a veces, por una cuestión del pasado; a veces, por la carrera laboral elegida; a veces, por un objetivo que puede ser de más corto o de más largo plazo... Siempre, por algo que tenemos en común con otras personas.

"El mundo está lleno de 'nosotros', que significan pertenencias pero que también se transforman en muros. Frente a todos esos 'nosotros', ahora está emergiendo un 'nosotros, los seres humanos'. Y entonces, hay quienes ni se conocen y quizá ni hablan el mismo idioma, pero hacen algo juntos por algún objetivo". La reflexión fue compartida días atrás por Georg Engeli, vicepresidente de la Red Banco de Alimentos de la Argentina, en un almuerzo por el Día Mundial de la Alimentación.

Por las necesidades más básicas, como la de comer, somos parte de un "nosotros" que incluye a la humanidad toda. Y entrar en acción para que otros accedan a lo que es indispensable para todos, es hacer que ese "nosotros" tenga sentido. Y es la manera real y no teórica de reconocer que cada persona está en ese "nosotros".

Entre las acciones destinadas a quienes, por su situación, no logran satisfacer sus necesidades de alimentación, en la Argentina está la tarea que realizan 16 bancos de alimentos (hay tres más que están en formación).

Misión

La Red Banco de Alimentos tiene la misión de coordinar y potenciar el trabajo de esas entidades que, por un lado, "rescatan" comidas evitando desperdicios y, por el otro, entregan los alimentos a cambio de un monto bajo (que sirve para sostener las actividades) a 2670 comedores y merenderos del país.

En 2018 se otorgaron 12,3 millones de kilos de alimentos, que se distribuyeron durante el año en 36,9 millones de platos, a los que accedieron algo más de 377.000 personas (el 75% son chicos).

¿De dónde provienen esos alimentos? Unos, de empresas de la industria alimenticia: son productos que por algún motivo no llegan a la cadena de comercialización y que, de otra manera, se desecharían pese a estar aptos para su consumo.

Otros alimentos son rescatados de los mercados concentrados de frutas y verduras: también se trata de productos que son descartados para la comercialización, por razones estéticas o de maduración. Los bancos también reciben donaciones y hacen campañas para recibir ayuda.

El desperdicio de comida es uno de los grandes desafíos que se le plantean al planeta entero. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), globalmente se pierden o desperdician cerca de 1300 millones de toneladas de alimentos, ya sea en su etapa de producción, en la de comercialización o en el consumo. Esa cifra representa alrededor del 30% de lo producido a nivel global. Mientras tanto, hay más de 820 millones de personas subalimentadas, según la misma fuente.

Los bancos de alimentos existen en muchos países y requieren de la interacción de varios actores sociales. Más allá de aliviar al hambre, el rescate de comidas provoca un impacto positivo para el ambiente. En el mundo hay 62 millones de personas beneficiadas por estas instituciones, cuya tarea ya evitó que 10.000 millones de kilos de dióxido de carbono sean lanzados a la atmósfera, según contó Natascha Hinsch, directora ejecutiva de la red argentina de bancos, que es parte de The Global Food Banking Network.

Impulso a la donación

Un paso dado hace un año por el Congreso Nacional y que en estos bancos valoran es la modificación de la ley donal, que ahora deslinda de responsabilidad a los donantes por los daños que le podrían ser asignados al consumo de alimentos otorgados, siempre y cuando se haya actuado de buena fe y hayan existido los controles bromatológicos que establece el Código Alimentario. Esa normativa, señalan en la red, hace que las empresas del rubro alimenticio se animen más a sumarse como donantes.

Sumar y vincular es una forma de ampliar el reconocimiento del "nosotros, los seres humanos". Liliana Cagnoli, presidenta de la red, hizo hincapié en el valor de las alianzas que se tejen para desarrollar la tarea: "Desde los bancos de alimentos estamos convencidos de que si fortalecemos los lazos que permiten vínculos sanos y duraderos, vamos a lograr una verdadera transformación social".

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