Los bonos cambiaron la práctica económica diaria

Si bien algunos circulan en el interior desde hace años, se generalizaron con la recesión
Si bien algunos circulan en el interior desde hace años, se generalizaron con la recesión
Hugo Alconada Mon
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31 de enero de 2002  

"Aceptamos efectivo en pesos y dólares, tarjetas de débito y de crédito, patacones, y, en trámite de aceptación, los billetes de El Estanciero. La gerencia", reza, irónico, el cartel pegado en la vidriera de True Computación, en Sarmiento al 1400.

"No hay efectivo en la calle. No puedo aceptar cheques a 30 días porque no sé qué puede pasar de acá a un mes, y por eso aceptamos patacones, que los puedo volver a usar en la provincia", dice Jorge Radonic, uno de los dueños del comercio y autor del cartel.

"Las Lecop se ven muy poco y los patacones a veces los podemos colocar entre los proveedores, aunque los toman a $ 0,90 -completa su socio, Carlos de Napoli-. Y de última, los patacones los usamos para la quiniela."

Despreciados y hasta detestados cuando vieron la luz, los bonos provinciales y las Lecop nacional cobraron fuerza con el correr de las semanas, la caída de dinero circulante y la inactividad económica que siguió.

Radonic y De Napoli, al igual que la mayoría de los comerciantes de Buenos Aires y las provincias, debieron aceptar los "papelitos" que antes rechazaban.

Hasta los Estados nacional y provinciales debieron amoldarse a la nueva economía. La AFIP recaudó en diciembre cerca de 307 millones de pesos en Lecop (aunque influyó que las empresas petroleras pudieran usarlos como instrumento de pago para sus impuestos) y otros 105 millones en patacones, según confió a La Nación un vocero del ente recaudador.

"El tema no es sólo el corralito -dice Radonic-. El problema es que la gente que está endeudada tiene que mantener en pie sus negocios y tiene que amoldarse a lo que hay. Eso nos lleva a aceptar bonos."

El fenómeno se reitera en infinidad de pequeños y grandes comercios. Los hipermercados ubicados en territorio bonaerense, por ejemplo, ya aceptan el 100% de la compra con bonos.

No ocurre lo mismo, sin embargo, con las empresas de servicios públicos privatizados. La Cámara de Diputados bonaerense dio media sanción el 23 del actual a un proyecto que las obliga a aceptar el pago de las tarifas con patacones, respetando la relación 1 peso/1 dólar.

Pero hasta que el Senado provincial apruebe el proyecto, sólo podrán viajar hasta La Plata por la autopista, por ejemplo, aquellos que tengan pesos en sus bolsillos o que antes hayan llamado a un 0800 de la empresa concesionaria Coviares para acordar el pago con patacones.

"Los problemas comienzan a la hora de pagar los servicios públicos, las tarjetas de crédito y los resúmenes de telefonía celular- explica Guillermo Zárate, consejero escolar de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense-. Los pocos pesos que uno junte hay que reservarlos para pagar esas facturas."

El cargo de consejero escolar es ad honórem y el sueldo que cobra Zárate como docente en uso de licencia es en bonos. "Los patacones corren como el agua en la costa atlántica y en La Plata -aclara-. El problema es con las empresas que no los aceptan."

100 patacones-52,35 dólares

La agudización de la crisis aceleró la movilidad de las Lecop y los patacones. El 65% de los comercios los admitió como forma de pago y lo hizo notar con publicidades, según un sondeo difundido en diciembre por la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias.

"La caja del jueves fue un 50% en efectivo y el otro 50% en patacones y tarjetas de débito y crédito -calcula Nilda, una empleada de la zapatería de Tucumán 638-. Aceptamos patacones y Lecop, pero el bono nacional sólo lo vi una vez en todos estos meses."

"No puedo decirles que no a los que cobran sus sueldos o jubilaciones en bonos porque sino, no vendo -explica-, y algunos proveedores aceptan los bonos."

En rigor, los proveedores y distribuidores que aceptan los bonos también están ante una disyuntiva. Aceptan los bonos sólo si luego pueden entregárselos a sus propios acreedores.

"Las listas de distribución siempre venían en pesos, pero con la devaluación cambió -dice De Napoli, cuyos productos en vidriera son, en su mayoría, importados-. Ahora vienen directamente en dólares y exigen el pago en dólar billete, que se compra en el mercado libre."

Muchos comerciantes se ven entonces forzados a cambiar los bonos por dólares. Días pasados la serie "A" del Patacón se cotizó en la City a $ 0,91 para la compra y a $ 0,97 para la venta, mientras que la Lecop se movió entre $ 0,88 y $ 0,94.

Así, quienes el lunes cambiaron 100 patacones se llevaron $ 89 de la casa de cambio. Pero si luego compraron dólares al precio más ventajoso ($ 1,70 para la venta), se marcharon con 52,35 dólares.

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