Los cafeteros buscan depender menos de los cambios de precios

Jean Guerrero
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16 de marzo de 2012  

NARANJO, Costa Rica—Los cafeteros en el corazón de esta región que produce granos de alta calidad aprendieron una dura lección la última vez que se hudieron los precios: a veces incluso el café gourmet deja un sabor amargo.

Ahora, en momentos en que los precios tocan mínimos de 17 meses, están mejor preparados. En lugar de gastar sus ganancias en lujos como nuevos autos y los últimos aparatos electrónicos, como solían hacer muchos, los productores desde Colombia a Costa Rica y México han estado reinvirtiéndolas en diversas actividades que podrían protegerlos de declives cíclicos como el actual.

Los esfuerzos de los agricultores latinoamericanos por reducir su dependencia del café ha afectado el suministro de arábica, el tipo codiciado por los aficionados. Los consumidores en los mercados emergentes acuden a las cafeterías en cantidades cada vez mayores. De no mediar un aumento sostenido en la producción de América Latina, la principal fuente de estos granos, podría escasear el suministro, lo que allanaría el camino para un repunte de los precios a largo plazo, dicen los analistas.

Robin Rosenberg, analista de PFG Best, prevé que los precios vuelvan a los US$3 la libra en los próximos dos años a medida que surge un déficit en la oferta de café. "Los precios van a subir mucho", señala. "Pero no la semana siguiente".

El año pasado, los precios del café alcanzaron un récord de casi US$3,09 la libra. Desde entonces han caído ante la expectativa de una cosecha récord en Brasil. Los contratos a futuro de café subieron 0,9% el jueves para quedar en US$1,8445 la libra.

En la región de Naranjo, Raúl Herrera ha estado usando las ganancias de los altos precios del año pasado para plantar bananos en medio de los cafetos. También plantó laureles para vender madera e instaló una tomatera. "La idea es que cuando bajen los precios, pueda mantener cierto ingreso para sostenerme", explica.

Herrera, quien cultiva granos de alta calidad, llamados arábica lavado, en 18 hectáreas en la región de Naranjo, no podía mantener su plantación a principios de la década pasada cuando caían los precios. Los árboles que protegen los cafetos con su sombra crecían demasiado, ahogando el cafetal y haciendo que un hongo que se desarrolla en la sombra dañara la mitad de sus plantas.

Los productores latinoamericanos de granos de primera calidad aún muestran las cicatrices de 2001, cuando los precios de los futuros de arábica alcanzaron un mínimo histórico de 41,5 centavos por libra, apenas un octavo de su valor de cuatro años antes. A su vez, algunos cafeteros en esta región abandonaron plantaciones no rentables o se rindieron del todo. Muchos migraron a ciudades cercanas y a Estados Unidos en busca de trabajo.

Durante la última década, Costa Rica pasó de producir 2,3 millones de sacos de café a 1,5 millones la temporada pasada, y el número de hectáreas cultivadas disminuyó de 100.000 a 86.000 o menos, señala Ronald Peters, presidente del Instituto del Café de Costa Rica.

Ahora, a medida que la producción se recupera lentamente, muchos productores que abandonaron sus plantaciones y regresaron —y otros que se quedaron y capearon la tormenta— están decididos a no poner todos los granos de café en la misma canasta.

Están plantando cultivos como frijoles y maíz, y lanzando negocios paralelos como tours y tiendas de café. Muchos también han comprado certificaciones orgánicas que garantizan un precio base para sus granos, que son comprados con primas variables sobre el contrato de café arábica en la InterContinental Exchange.

"Están tomando medidas para protegerse si los precios caen", dice Jack Scoville, vicepresidente de la firma de corretaje Price Futures Group.

La tendencia se observa en los países latinoamericanos que dependen de los granos de arábica lavado, que requieren delicadas técnicas de cultivo y procesamiento y es el tipo que se usa casi siempre en el café gourmet.

En México, Cirilo Elotlan Díaz, presidente del Consejo Regional del Café de Coatepec, afirma que 70% de los productores del área abandonaron sus cafetales entre 2001 y 2004. "Algunos se fueron a los Estados Unidos, otros se fueron a trabajar en las ciudades", cuenta. Muchos de ellos han regresado. Fernando Celis, analista de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras de México, señala que algunos han empezado a cultivar maíz y otros granos.

La Federación Nacional de Cafeteros de Colombia señala que los productores de granos de primera calidad han empezado a plantar también maíz y frijoles como forma de diversificar sus ingresos, y que la mayoría ha estado reinvirtiendo en nuevos cafetos más productivos para reemplazar los viejos.

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