Los cigarrillos, muy cerca de incrementar su precio

El Gobierno negocia con las tabacaleras un acuerdo que provocaría un alza de entre 20 y 30%
Alfredo Sainz
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28 de febrero de 2004  

El Gobierno y las empresas tabacaleras están muy cerca de cerrar un nuevo régimen de recaudación de impuestos que derivará en un aumento en el precio de los cigarrillos.

Mediante este acuerdo, el Ministerio de Economía espera alcanzar un ingreso adicional de 1250 millones de pesos durante 2004, que se destinará a compensar la baja en la recaudación que se producirá por una progresiva eliminación del impuesto al cheque, que es uno de los puntos a los que se había comprometido el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El reciente convenio todavía está sujeto a la aprobación de las empresas tabacaleras (Massalin Particulares y Nobleza Piccardo), por lo cual todavía ninguna de las compañías quiere anticipar en cuánto aumentarían sus precios al público. Igualmente, en el sector trascendió que las eventuales subas podrían oscilar entre el 20 y el 30 por ciento.

De esta manera, si prospera el proyecto oficial el paquete más económico -de marcas como Le Mans y Derby- podrían pasar a costar entre $ 2,4 y 2,6 (frente a los $ 2 actuales), y los más caros (Marlboro Box y Camel Box) treparían de 2,90 a 3,10 pesos (hoy cuestan $ 2,40).

Sin embargo, fuentes cercanas a las tabacaleras señalaron que en todos los casos los aumentos se aplicarían en forma gradual y de ninguna manera serían inminentes o abruptos. Es decir, que por más que el nuevo convenio de recaudación sea aprobado pasado mañana, no habría un incremento en los precios de los cigarrillos en los próximos días.

La propuesta del Gobierno fue presenta ayer a las tabacaleras por el propio ministro de Economía, Roberto Lavagna, en una reunión que mantuvo con la plana mayor de la Cámara de la Industria del Tabaco, entidad que reúne a los dos grandes fabricantes de cigarrillos que hay en la Argentina.

Doble objetivo

Desde el Gobierno no hicieron ninguna mención expresa a un aumento en el precio de los cigarrillos, aunque mediante un comunicado del Ministerio de Economía se señaló que el proyecto atiende simultáneamente a objetivos recaudatorios, así como de políticas de salud. La frase puede ser entendida como un respaldo implícito a un alza, ya que uno de los razonamientos más repetidos por el actual gobierno siempre fue que para desalentar el consumo de cigarrillos era necesario subir los valores al público del producto.

Concretamente, la propuesta que el Gobierno puso a consideración de las tabacaleras incluye la fijación de una nueva meta de recaudación en concepto de impuestos sobre el consumo. La recaudación actual asciende a $ 2500 millones, y el objetivo que impulsa Lavagna es que la cifra trepe a $ 3750 millones durante 2004 y llegue a $ 4000 millones el año próximo.

El texto de la propuesta elevada por el Gobierno lleva el rimbombante nombre de "Convenio para mejorar la recaudación y los controles sobre la evasión y la competencia ilegal en el mercado de cigarrillos", un extenso texto de doce páginas. Junto con la meta de recaudación, también establece una serie de requerimientos para las empresas, como la puesta en marcha de medidas concretas para combatir el contrabando en el mercado tabacalero.

Respuesta inmediata

La propuesta que recibieron ayer Eugenio Breard (director de Asuntos Corporativos de Massalin) y Claudio Gottelli (director financiero de Nobleza Piccardo) deberá ser analizada por las dos compañías tabacaleras durante este fin de semana y pasado mañana vence el plazo que tienen para entregar una respuesta al Gobierno. En realidad la propuesta oficial no es más que una modificación de una oferta que había sido presentada por las propias tabacaleras a fines de 2003. En ese momento, Massalin y Nobleza le propusieron al Gobierno la implementación de un convenio de recaudación, aunque con una meta menor, de sólo 800 millones de pesos.

Un nuevo convenio

La propuesta de las tabacaleras era una alternativa al proyecto oficial que había lanzado unas semanas antes el Gobierno y que buscaba incrementar en 11 puntos porcentuales la carga impositiva que pesa sobre el cigarrillo. Esta última posibilidad implicaba que una suba del 50% en los valores al público de los cigarrillos.

Para las empresas tabacaleras además la implementación de un convenio de recaudación no significa un terreno completamente nuevo.

De hecho, se trataría del acuerdo número 12 que alcanzan las empresas del sector con el Gobierno. Las tabacaleras destacan entre los aspectos positivos de este tipo de pactos, que en las anteriores once ediciones siempre se cumplieron con las metas que se fijaron con las autoridades nacionales.

Además, en el caso de no alcanzarse la cifra esperada, la diferencia entre el objetivo consensuado con el Gobierno y la recaudación real siempre corre por cuenta de las empresas tabacaleras.

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