Los costos de la nueva LAPA

El desembolso inicial sería de unos 10 millones de pesos
Francisco Olivera
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12 de mayo de 2003  

El Gobierno les dijo a los trabajadores de LAPA que el presidente Eduardo Duhalde firmaría esta semana el decreto para crear una línea aérea estatal que los incorporaría a todos. El proyecto prevé un desembolso inicial de $ 10 millones.

El cálculo contempla una reducción del 20% en el combustible que, dicen los funcionarios, se aplicará a toda la industria. La otra medida que se analiza es una virtual alza en la tarifa de referencia, que se aplicaría elevando el piso de la banda que tienen los pasajes.

Entre los ejecutivos de esta industria desconfían un poco de los números oficiales. Según representantes de distintas empresas consultados por LA NACION, la inversión inicial que promete el Gobierno es exigua. Y objetan que, como mínimo, empezar a volar debería costarle a una aerolínea con seis aviones -es la flota que prevé la nueva empresa- no menos de 16 millones de pesos, sin considerar los gastos de mantenimiento, que son obligatorios y podrían ascender a 10 millones de dólares anuales.

Pero en la Casa Rosada se entusiasman con que muchos de esos gastos se podrán reducir. Esperan, por caso, negociar con las compañías petroleras una baja importante en el precio del combustible.

En parte, porque están seguros de que estas empresas cobran un 15% en gastos de comercialización que no tiene ningún sustento, porque la red de distribución es pequeña: existen 70 bocas de expendio para aviones en todo el país.

¿Intercargo Vuelo?

El ministro de la Producción, Aníbal Fernández, es quien lleva adelante las conversaciones con los gremios. Y les transmitió todo su optimismo la semana pasada. La aerolínea, que operará con la estructura de la firma estatal de servicio de rampas Intercargo, podría empezar a volar con un nuevo nombre: "Intercargo Vuelo". Hay, sin embargo, quienes proponen definirlo con una encuesta entre trabajadores y usuarios.

Las cifras oficiales dan también un equilibrio en las cuentas. Según el Gobierno, con el nivel de demanda que esperan la empresa tendrá un déficit irrisorio, de $ 30.000 por año. Dos de las medidas de ahorro serán, por ejemplo, cambiar el sistema de reserva de pasajes, que consideran caro, y no operar algunas rutas que a LAPA le daban pérdida. Con todo, se mantendrá la misma masa salarial, con lo que los casi 900 empleados cobrarán lo mismo que cuando su suerte estaba en manos privadas.

Si socorrer a LAPA significaba hacerse cargo de los $ 200 millones que tiene de deuda total, por un 5% de ese monto se puede crear una empresa nueva, razonan cerca de Duhalde. Hasta aquí, las cuestiones económicas. Hay, además, un problema de orden jurídico que el Estado deberá resolver y que ya se oye en las oficinas del principal operador del mercado, Aerolíneas Argentinas.

Se trata del pliego de privatización de la compañía, que ahora opera con capitales españoles. En ese decreto, el 1591, firmado el 27 de octubre de 1989, el Estado se comprometió a no involucrarse en el sector aéreo de otro modo que no fuera aumentar su participación en el paquete accionario de la ex línea de bandera.

El Estado "no competirá con ARSA y solamente se dedicará a la cancelación de sus pasivos hasta su liquidación", dice el decreto.

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