Los desafíos fiscales de 2008

Por Nadin Argañaraz Para LA NACION
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30 de marzo de 2008  

Próximos a finalizar el primer trimestre de 2008, es importante plantearse cuál puede llegar a ser la situación fiscal de este año. En esta columna se aborda la cuestión focalizando cuatro grandes aspectos.

1) Vencimientos de la deuda pública. En primer lugar, es necesario analizar cuáles son los servicios de la deuda que debe afrontar el Estado nacional. Durante 2008 vencen unos US$ 15.400 millones de dólares, US$ 11.200 millones en concepto de amortización y US$ 4200 millones de intereses (estas cifras no tienen en cuenta los vencimientos de los adelantos transitorios otorgados por el Banco Central, ya que se asume su refinanciamiento total).

En función de un crecimiento esperado del producto real del 7,5%, y de un índice de precios implícitos cercano al 18%, los servicios de la deuda podrían llegar a representar este año un 4,8% del PIB. Dado que el Gobierno puede conseguir adelantos transitorios del BCRA adicionales a los que vencen, las necesidades financieras brutas para todo 2008 quedarían en el orden del 4,5% del PIB.

2) Recaudación y gasto público. Es preciso evaluar cómo están evolucionando las principales variables fiscales en lo que va de 2008:

  • Por el lado de los recursos nominales, se aprecia que el crecimiento interanual de la recaudación tributaria del primer bimestre fue de un 48,2%. Comparando con los aumentos que había tenido la recaudación en los primeros bimestres de años anteriores, se observa que la tasa de aumento de este año ha sido la más elevada desde 2004.
  • Analizando sus componentes, se aprecia que el principal factor son los derechos a la exportación, con una suba de 150%. Este comportamiento se explica básicamente por el aumento de los precios internacionales y por la suba de las retenciones implementadas por el gobierno a fines de 2007.
  • El resto de los principales impuestos también evidencia un fuerte crecimiento, pero menores que los relacionados con el comercio exterior. Mejor desempeño tuvieron el IVA neto (41,1%) y el impuesto a los débitos y créditos bancarios (40,9%). Un escalón más abajo se encuentran ganancias (36,2%) y aportes y contribuciones (34,9%).

  • En materia de erogaciones, durante el primer bimestre del año el gasto primario del sector público nacional aumentó a un ritmo del 37,2% respecto del año anterior (incluyendo coparticipación).
  • Esta tasa de incremento en las erogaciones nominales es una de las más elevadas de las observadas para los primeros bimestres desde el año 2003, junto con la de 2007, que ascendió a un 39,4% interanual.

  • Entre los principales componentes del gasto primario, se destaca la evolución de: la inversión real directa, con una tasa de aumento interanual del 62,7% (si bien la misma se ha venido desacelerando progresivamente en el tiempo); las transferencias corrientes al sector privado, que aumentaron un 60,6% respecto del primer bimestre de 2007 (atribuible fundamentalmente a los mayores subsidios); las transferencias automáticas a provincias, que tuvieron un crecimiento cercano al 35,8%; las remuneraciones, que evidenciaron un crecimiento del 33,9% interanual, y el gasto en seguridad social, con un aumento del 31,5%.
  • 3) Superávit fiscal

  • Con relación al ahorro del gobierno nacional, el superávit fiscal primario obtenido en el primer bimestre fue de $ 6568 millones, cifra un 82% superior a la observada en igual período de 2007.
  • En efecto, la relación superávit fiscal primario vs. producto bruto interno en el primer bimestre de 2008 habría sido del 4,8%, porcentaje sin duda significativo y que también se ubica en el mayor valor de los últimos seis años.

    4) Escenarios fiscales 2008. En tercer lugar, se plantean escenarios alternativos sobre lo que puede llegar a suceder en materia fiscal durante el resto del año (marzo a diciembre).

    En función de cómo vienen evolucionando los recursos nominales, es factible asumir que el Estado tendría asegurado para todo este año un crecimiento interanual de los ingresos del 40%.

    A partir de este comportamiento de los recursos, y teniendo en cuenta las necesidades de financiamiento descriptas al inicio, se pueden asumir distintos escenarios de evolución del gasto público y sus consecuentes niveles de ahorro fiscal:

  • El primer escenario supone que el Gobierno pretende autofinanciarse, para lo cual debería conseguir un nivel de ahorro tal que le permitiera cubrir la totalidad de los vencimientos de la deuda pública.
  • Un ahorro del 4,8% del PBI como el alcanzado durante el primer bimestre va en línea con este objetivo y significaría que el gasto tendría margen para aumentar durante los diez meses restantes a un ritmo del 32,4% respecto de 2007.

    Los ingresos atribuibles a la reciente modificación de las retenciones, que podrían ser del orden de los $ 3900 millones, en este escenario serían equivalentes a reducir la tasa de aumento posible del gasto primario en unos dos puntos porcentuales, es decir, pasar del 32,4% al 30,1%.

  • Una segunda alternativa sería que el gobierno mantuviese durante todo 2008 la tasa de crecimiento del gasto observada durante el primer bimestre, es decir, del 37%. En este caso, el superávit fiscal primario se vería reducido a un 4% del PIB, con lo cual el Gobierno debería conseguir financiamiento adicional por unos 0,5 a 0,8 puntos del producto (entre US$ 1600 millones y US$ 2600 millones).
  • Si se considera un escenario extremo en el cual el gasto crece a un ritmo mayor, que podría suponerse similar al que se verificó en el año 2007, el ahorro se reduce a un 3% del PIB y las necesidades financieras se ubican entre un 1,5% y un 1,8% del PIB (US$ 4800 millones a US$ 5800 millones).
  • Es indudable que el componente clave de la performance fiscal reciente ha sido la recaudación nominal.

    No debe ignorarse que en la medida en que la economía esté transitando un sendero de crecimiento por encima del potencial, la recaudación también se encontraría por arriba de su tendencia.

    Por ende, para evitar posibles cimbronazos no deseados en el futuro, resulta vital que el manejo de la política de gasto sea muy prudente.

    Evidentemente, una situación como la planteada en el tercer escenario sería inviable, no solamente por lo anterior sino también porque este año el acceso a los mercados para conseguir el faltante necesario puede resultar complicado.

    La realidad fiscal de 2008 se ubicará entre los dos primeros escenarios; es deseable que se intente estabilizar el nivel de ahorro público logrado en los dos primeros meses a través de una adecuación de la tasa de aumento del gasto público nominal.

  • El próximo domingo: el columnista invitado será Roberto Frenkel.
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