Los empresarios, escuchando a Macri pero atentos a los WhatsApp de Massa

El presidente Mauricio Macri fue la figura sobresaliente ayer en la fiesta por los 100 años de Fiat en el país, pero los empresarios estaban atentos también a lo que pasaba en la casa de Sergio Massa, anfitrión al mismo tiempo de Alternativa Federal
El presidente Mauricio Macri fue la figura sobresaliente ayer en la fiesta por los 100 años de Fiat en el país, pero los empresarios estaban atentos también a lo que pasaba en la casa de Sergio Massa, anfitrión al mismo tiempo de Alternativa Federal Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Francisco Jueguen
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22 de mayo de 2019  • 10:04

"¿Estás reunido con El Gringo? Todos acá se están preguntando eso", consultó anoche por Whatsapp un industrial desde el Salón Ocre de La Rural. El mensaje lo recibió Sergio Massa. "Si. Así es", respondió el tigrense. Mientras tanto, el presidente Mauricio Macri -cuya foto con el cordobés Juan Schiaretti ya circulaba en todos los celulares de los presentes- emergía sobre el escenario para hablarle una vez más a un círculo rojo enojado, dubitativo y todavía confundido tras el sorpresivo anuncio de Cristina Kirchner del sábado pasado.

"Hay una incertidumbre total", dijo un empresario de la alimentación, uno de los primeros en llegar a la celebración de los 100 años de FIAT en la Argentina. "Si él no se presenta, quizás ella tampoco. El 70% de la UIA no quiere votar ni a Macri ni a Cristina. El Plan V todavía no está muerto", cerró crudamente a sólo unos metros del diputado Mario Negri envuelto en interminables roscas telefónicas previas a la convención radical de los próximos días

Los cálculos se generalizaban por el salón, pero sin resultados previsibles a la vista. "Todos están negociando", acertó de pasada el presidente del HSBC, Gabriel Martino, sentado en la mesa presidencial. A metros, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , charlaba con Jorge Rendo (Clarín), y el secretario de Industria, Fernando Grasso, cruzaba algunas palabras con el director ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), Diego Coatz.

El anfitrión, Cristiano Ratazzi, recorría el salón agradeciendo a los presentes, todos enfrascados en las especulaciones tras la nominación de Alberto Fernández para representar el kirchnerismo en las elecciones. Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo, llegó más tarde al encuentro. Su entrada despegó del asiento a toda la UIA. Miguel Acevedo, Alberto Álvarez Saavedra, Eduardo Nougués, David Uriburu y José Urtubey saltaron para saludarlo.

Sin embargo, otro industrial acaparaba la atención desde su llegada a la celebración. José Ignacio de Mendiguren, ex presidente de la UIA en tiempos de Cristina Kirchner y hombre en la actualidad del massismo, lograba anoche cierta centralidad. "Massa es el comodín. Tiene cinco opciones. Pero, entre otras cosas, es clave para dividir al peronismo en la provincia y que gane Vidal", interpretaba un economista haciendo análisis político.

"Cristina hizo algo inteligente. Corrió a La Cámpora y al grupo de De Vido. Se definió. Massa ahora está negociando. El Gringo (Schiaretti) se jugó sólo por Córdoba, después dijo que no era el macho alfa y ahora se junta con Macri, y Roberto (Lavagna) hasta ayer no se sabía qué hacía. Además, juega con los radicales, que lo usan para subirse el precio en Cambiemos", explicó un industrial. "Sergio apuesta a Alternativa Federal, pero hay que definir ya. Hay que mandarles una señal a los gobernadores", agregó sobre la reunión que habrá hoy.

En ese momento, llegaba a los celulares de sus colegas una información, no verificada por este medio, de que Massa había declinado ir como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires con Cristina. Hubo cierta celebración entre los empresarios. Como pasó en los mercados, la candidatura del tigrense todavía estaba viva en el peronismo racional, lo que significaba una opción moderada de centro unida o la división del peronismo para Macri.

Incluso algunos se animaban a ir más allá. "Vamos con Roberto al ballotagge con Cristina y ganamos", decían en uno de los sectores de la UIA más ofendidos con las políticas de Macri.

"Este año estamos transitando una coyuntura difícil", dijo Macri cuando le tocó subir al escenario luego de la presentación de los máximos referentes de FCA. "Necesitamos un Estado responsable, que escuche y responda", agregó. Luego llamó a modificar el Mercosur y a mejorar la integración al mundo. Dijo que el acuerdo con la UE podría cerrarse en los próximos meses. "Hay que dejar definitivamente atrás los fantasmas del pasado. La Argentina cambió para siempre", dijo el Presidente acompañado por su mujer Juliana Awada.

Un empresario presente recalcó un llamado de atención que el presidente esquivó de los ejecutivos de FCA. "Exportaremos siempre y cuando estén dadas las condiciones", había dicho uno de los directivos globales. "Macri dijo que los más importante son Dios, Boca y Fiat. ¿Y el país? ¿y la Argentina?", se preguntó con ironía, sobre una acotación presidencial sobre su vínculo con la empresa automotriz italiana, los ideales de su padre y los propios.

Cuando Macri cerró su breve discurso en el salón Ocre de La Rural los focos volvieron a encenderse. Entonces, se reinició la rosca sobre el futuro del país y la actualidad de la política argentina. Algunos parados: Jaime Campos, Adelmo Gabbi y Daniel Funes de Rioja; otros sentados: Martín Redrado, Hernán Lacunza, Daniel Vila, o Pancho Cabrera. La definición más clara la dejó un banquero. "Falta mucho", graficó yendo de un lado para el otro.

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