Los jóvenes se sienten un recurso desechable

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27 de diciembre de 2009  

Conseguir recursos humanos apropiados es una tarea compleja, pero más difícil es mantenerlos. En los tiempos que corren, muchos empleadores reconocen que, para el desarrollo de determinados puestos de trabajo, es mejor una persona joven por sus ideas, la creatividad y sus fuerzas. Pero así como los valoran, muchas veces cuesta tomar la decisión de incorporarlos a las empresas. Esta disyuntiva que produce sumar o no jóvenes a los equipos de trabajo desvela a los responsables de las áreas de Recursos Humanos, y luego les hace perder el sueño a los encargados de las distintas gerencias de las empresas cuando se topan con chicos creativos, pero con poco compromiso, sin la camiseta puesta de la organización.

En un estudio que realizamos desde la Fundación Inclusión Social Sustentable a través de la consultora Perspectivas Sociales en la ciudad de Córdoba, descubrimos, entre otras cosas, que el 40% de los jóvenes reconoce que le gustaría cambiar de trabajo con frecuencia, aun ante las mismas condiciones de contratación. Ante esta realidad, nos preguntamos:¿a qué se debe esta infidelidad laboral?

Por ejemplo, un motivo sería las ansias que tienen los jóvenes de conocimiento, la avidez de nuevas experiencias o, tal como ellos dicen, "sus ganas de vivir nuevas cosas, de incorporar nuevos saberes". Otra de las causas creemos que viene dada porque las condiciones del mundo actual hacen que nada sea definitivo ni terminante, tampoco los trabajos, ni siquiera las profesiones.

Esta realidad que viven los jóvenes de hoy y el problema al que se enfrentan los empleadores podrían estar generando un círculo vicioso, en el que la juventud no entrega todo su potencial ni su exclusividad, porque tampoco recibe de las empresas condiciones apropiadas para el mundo de hoy, entre ellas, mayores libertades, modalidades de trabajo más flexibles y contrataciones seguras. Entonces, ante la primera oportunidad, abandonan la organización tras otras posibilidades. En este sentido, el estudio que ya mencionamos reveló que más de la mitad de los chicos de estas edades se sienten un recurso humano desechable.

Sin embargo, el 80% de los encuestados no dejaría de trabajar aunque la situación económica se lo permitiera. Siempre urgidos por la instantaneidad, los jóvenes van de un trabajo a otro, en busca de nuevas experiencias, viviendo como si el mañana no importara y curiosos de lo que vendrá.

Entender su acción y creer que tantos cambios en algún sentido son positivos nos ayudará y acercará a ellos. Creemos que, como sociedad, deberíamos enfrentar el desafío de achicar la gran brecha que hoy separa a los jóvenes de los empleadores actuales porque si no actuamos en esa dirección, es muy probable que esta distancia se incremente y la situación empeore.

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