Los modelos alternativos

Estudian varios planes para dividir la concesión del servicio
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25 de septiembre de 2005  

Al comienzo de la crisis en la relación con Aguas Argentinas, el Gobierno llegó a pensar en capitalizar parte del paquete accionario de la empresa tomando algo de su deuda. El plan era que, a cambio, el Estado financiara y definiera en qué lugar se harían las inversiones; este modelo fue rechazado por la empresa porque temían una "politización" en la asignación de las obras y de los recursos. También se barajaron otros modelos de concesión: en septiembre del año último, el Ente Tripartito de Obras y Servicios (Etoss) sorprendió al proponerle a la Unidad de Renegociación de Contratos que estaba negociando con Aguas Argentinas un modelo alternativo para encontrarle una salida a la concesión de la firma.

El plan era descentralizar la operación, es decir, que el actual área a cargo de Aguas Argentinas se divida entre varios operadores de menor tamaño interesados en prestar el servicio. Además, se propuso que el usuario pague por lo que consume y no como ahora una tarifa fija. Un ejemplo para la descentralización del servicio que proponía el Etoss es el área de Nordelta, en donde hay un operador independiente de Aguas.

En forma similar se propuso que otras empresas podrían dar servicios a aquellos barrios donde a Aguas no le resulta rentable la expansión de las redes. Otra forma de que ingresaran nuevos operadores en el sistema era licitar las plantas de tratamiento de efluentes, como las que Aguas Argentinas se comprometió a levantar en Berazategui y en la Capital Federal.

Como en París

Esta propuesta fue también rechazada por la empresa, al igual que por el sindicato, que entendió que querían "atomizar" la operación como una forma de debilitarlo. La empresa replicó en ese momento que no se trataba de dividir el territorio de la concesión sino de generar estabilidad jurídica para que se pudiera invertir.

La otra parte de la propuesta del Etoss era instalar medidores en los hogares y una tarifa básica de acceso al servicio, a lo que se sumaría el costo de lo que consuma el cliente.

Según los estudios que presentó el Etoss en su momento, al instalarse el medidor el consumo se reduce un 20 por ciento. Claro que en la Capital Federal, por ejemplo, las viviendas en propiedad horizontal deberían modificar su estructura edilicia para instalar los medidores por unidad habitacional, un tema complejo por resolver. En cuanto a la propuesta del equipo técnico del Ombudsman Nacional, se trata de dividir el servicio en forma vertical, es decir: captación y tratamiento de agua; distribución de agua y líquidos cloacales; tratamiento de líquidos cloacales; manejo sustentable de las aguas subterráneas; y tratamiento de aguas servidas.

Como ejemplo, citan la forma en que está organizado el servicio en París, donde hay una empresa mixta responsable de la potabilización del agua, dos distribuidoras, otra que se ocupa del saneamiento que recoge las aguas cloacales, y otra que se ocupa de la depuración.

"Hay que pensar alternativas de modelos. Los problemas de las napas subterráneas, de la presión del agua, van incrementando los problemas de la contaminación. Este modelo único enorme no existe, hay que dividir la concesión", dijo el defensor del pueblo, Eduardo Mondino.

Sin embargo, para Walter Cont, economista de FIEL, este modelo puede incurrir en un aumento de los costos, y, por ende, ser menos eficiente. "Hay que analizar bien los costos que puede traer aparejado este modelo", dijo. Para Celani, "ni la división geográfica ni la división por segmento verticales parecen que tengan grandes ventajas por sobre el actual modelo".

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