Los números que engañan

Las provincias con mayor desempleo no son las más afectadas por ese problema
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26 de agosto de 2001  

Las provincias de Formosa, Jujuy, Chaco, Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Santiago del Estero y La Rioja tienen un desempleo mayor del que muestran los números del Indec, mientras que otras como Tierra del Fuego, La Pampa y Buenos Aires tienen menos desocupados que los que aparecen en las estadísticas oficiales.

La conclusión surge de un informe especial de la Fundación Capital, al que accedió en forma exclusiva LA NACION, que sostiene que es necesario focalizar las políticas sociales, ya que las encuestas y cifras oficiales no siempre son la mejor herramienta para tomar decisiones "o al menos merecen una depuración de los datos que permita una lectura no distorsionada de esa realidad, y la encuesta laboral es un ejemplo de ello".

Una mirada superficial de los últimos datos sobre desempleo relevados por el Indec (mayo 2001) muestra que los problemas laborales se reparten casi aleatoriamente a lo largo del país: la situación más comprometida se encuentra en las provincias de Catamarca (22,3%), Santa Fe (19,2%), Jujuy (18,6%) y Buenos Aires (18,5%), mientras que Mendoza (10,7%) y San Luis (10,1%) tienen un panorama más desahogado, y Santa Cruz (2,1%) y Misiones (4,1%) están casi en equilibrio.

Hasta allí los números oficiales, pero si se realiza un análisis más profundo se puede descubrir un diagnóstico más ajustado a la realidad de cada provincia. Según señala el informe de la Fundación Capital, "allí se aprecia un claro determinismo regional que condena a todas las provincias del Norte (tanto el noroeste argentino, NOA, como el nordeste, NEA) a tener un déficit laboral estructural que sólo encuentra falsos paliativos en el empleo público provincial o en los programas de empleo transitorio que -casi como una dádiva- reparten entre sus habitantes".

También es posible comprobar que la crisis no ha afectado a todos los argentinos por igual. Mientras que la situación laboral de San Luis, Tucumán y Neuquén ha mejorado en los últimos años, en Chubut, Buenos Aires y La Pampa, la recesión ha deteriorado sensiblemente sus indicadores de empleo.

Esta diferencia en el diagnóstico se debe a que los datos de "desempleo bruto" aportados por la estadística oficial padecen algunos inconvenientes que pueden inducir un análisis sesgado del mercado laboral:

  • En primer lugar, el desempleo se mide como la proporción de gente que busca empleo y no lo consigue. Claro está, el que no busca no es un "desocupado". En ese caso, la provincia que cuente con una menor proporción de gente que busca trabajo (técnicamente, tasa de actividad), ya sea por pautas culturales o demográficas, gozará de una tasa de desempleo más baja. Incluso puede darse la paradoja de que, si la posibilidad de conseguir empleo en una provincia es muy remota, una parte de los trabajadores deje de ofrecer sus servicios, los denominados "trabajadores desalentados", reduciendo así la tasa de actividad y de desempleo, subestimando la gravedad de su déficit laboral frente al de otras jurisdicciones.
  • También se sabe que en muchas jurisdicciones se utiliza el empleo público como un verdadero subsidio al empleo, desinflando artificialmente las cifras de desempleo a cambio de un mayor déficit fiscal.
  • Además, la discrecionalidad en el reparto regional de los programas públicos de empleo transitorio también distorsiona la comparación entre provincias.
  • Una vez corregidos estos factores que impiden medir con la misma vara a todas las provincias, puede construirse un ranking de desempleo regional diferente del que podría elaborarse con los datos crudos del Indec.

    Y se ve entonces que todos, con excepción de San Luis, cambian su posición en el ranking de desequilibrio laboral "ajustado".

    Redibujar el mapa

    Las provincias más favorecidas por la corrección de datos son La Pampa, que pasa del puesto 11 al 2, y Buenos Aires, que trepa del 20 al puesto 8, mientras que las más perjudicadas resultan las de Chaco, que baja del puesto 10 al 21; Santiago del Estero, que desciende del 6 al 17, y Misiones, que cae de la posición 2 a la 12.

    El nuevo ranking está liderado por Tierra del Fuego, el único distrito con un desempleo "corregido" inferior al 10 por ciento. En el otro extremo, Formosa cierra el ranking ajustado con un desempleo del 37,7%, que contrasta con el 12,6% que mostró el Indec para esa provincia y que la ubicaba en el noveno lugar en el ranking original, sin correcciones.

    Según el estudio de la Fundación Capital, el ranking corregido también permite reconocer una clara división norte-sur para redibujar el mapa del país de acuerdo con su realidad laboral y social: "No puede considerarse casual que la mitad inferior del ranking esté monopolizada por las diez provincias que componen el NOA y el NEA, mientras que las provincias del Centro, Cuyo y la Patagonia se reparten las posiciones superiores".

    En otro tramo del estudio, se evalúa sobre la base del ranking corregido la reacción del mercado laboral de las distintas provincias a la recesión que desde hace más de tres años domina al país. Así, se encuentra que diez provincias redujeron sus índices de desempleo entre 1998 y este año. Se trata de San Luis, Tucumán, Neuquén, Santa Cruz, Mendoza, Santiago del Estero, Córdoba, San Juan, Catamarca y Entre Ríos.

    Desviaciones corregidas

    En el estudio de la Fundación Capital se buscaron alternativas para corregir las desviaciones que influyen en las cifras del Indec y conseguir así una "tasa de desempleo corregida".

    Para ello, se supuso una tasa de actividad uniforme en todas las jurisdicciones, equivalente al promedio vigente para los aglomerados del interior (excluyendo a la ciudad de Buenos Aires por su particular estructura económica y demográfica) en cada uno de los períodos considerados. Se tomó como modelo de eficiencia a las provincias con menor relación de empleados públicos por habitante. A fin de respetar la obvia existencia de economías de escala, se supuso que ninguna jurisdicción podría tener, en términos per cápita, más empleados públicos que otra provincia con menor población.

    Para lograr la tasa corregida, además, se supuso una asignación de planes de empleo transitorio proporcional a la cantidad de población.

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