Los que no deben existir

Hay varios sectores sin ventajas competitivas
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11 de mayo de 2003  

-¿Qué opina de la interna feroz que se dio en la Unión Industrial Argentina para reemplazar a sus autoridades?

-Las internas son desgastantes. El sector industrial argentino se encuentra en plena recomposición y toda puja política hace perder energía. Por otro lado, la UIA tendría que pensar un poco más en recomponerse como entidad, porque en muchos casos más que una entidad gremial industrial ha sido usada por algunos de sus presidentes como trampolín para la actividad política. No se debe poner los intereses industriales al servicio de la carrera política de una persona.

-Algunos empresarios dicen que desde hace años la Argentina no tiene una política industrial clara. ¿Usted piensa lo mismo?

-No tengo ninguna duda de que es así. No existe un perfil definido de lo que queremos de nuestra industria. Hay sectores industriales que no deberían existir en el país porque no tienen ventajas competitivas. Mientras que hay otros donde la Argentina podría ser deslumbrante y están como relegados; es el caso de la minería o la forestación, por nombrar sólo algunos.

-¿Y qué opina del papel del Estado?

-Nuestro país no tiene una tradición política permanente que haga una defensa inteligente de los intereses industriales de la nación. Lamentablemente van rotando los políticos, van cambiando los secretarios de Estado y las prioridades son diferentes todos los días. Esto no le pasa a Brasil, donde tienen un horizonte claro y caminan siempre en la misma dirección. Es necesario que el Estado proteja lo que quiere desarrollar. Si no se cuida a los sectores económicos del país para ayudarlos a que se desarrollen en condiciones competitivas y defenderlos de las políticas de precios subsidios implementadas por otros países, los sectores que hoy se están desarrollando van a ver abortado su futuro y van a desaparecer.

-¿La globalización benefició o perjudicó a la industria nacional?

-La globalización es un proceso inevitable para que la Argentina no quede descolgada del mundo. Lo que sucedió fue que la doble combinación de una gran apertura económica con un tipo de cambio uno a uno resultó para muchos un brusco cambio de reglas en un período de tiempo muy corto. Y esto es como el jarabe para la tos: una cucharada diaria te cura y el frasco de golpe te mata.

De todos modos, en el largo plazo la globalización será, sin duda, un fenómeno importante para la Argentina porque nos permite salir a grandes mercados internacionales. Los beneficios hay que mirarlos en el mediano y largo plazo y sin duda serán incalculables, porque si bien tenemos que abrir nuestras fronteras para un mercado interno pequeño, a nosotros se nos abre el mundo con mercados fabulosos.

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