Los que quieren hacerse la China

A pesar de que los profesionales extranjeros son valorados, muchos se incorporan al mercado laboral enseñando idiomas o traduciendo textos
Natalia Tobón Tobón
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27 de noviembre de 2011  

PEKIN.– Todos hablan de China: es una de las economías más dinámicas, crecientes y sólidas. Cuenta con un mercado de millones de consumidores. Y, pese a las fuertes movilizaciones que ahora se registran en el sur del país por mejoras salariales, en lo laboral se convirtió en un destino apetecido para los profesionales.

El intercambio con extranjeros fue uno de los pilares del proceso de desarrollo chino. La apertura iniciada por Deng Xiaoping permitió el ingreso de cientos de empresas extranjeras y, con ellas, sus cerebros, tecnología y know-how (conocimiento de método). Los extranjeros constituyen valiosos activos en campos donde los chinos no tienen experiencia.

Sin embargo, con el paso del tiempo las necesidades cambiaron. Los chinos comienzan a estar tan capacitados como los extranjeros, gracias al flujo de estudiantes chinos hacia el exterior y a una mejoría notable en la calidad de las universidades locales. Como aún tienen grandes dificultades con los idiomas, el sector en el que más ofertas para extranjeros abundan son aquellas que requieren el dominio de otras lenguas.

"Cuando llegan a China quizá muchos extranjeros no encuentran un trabajo ideal y se dedican a enseñar, traducir o corregir textos. El idioma es su principal ventaja", dice Laura Sun, cazatalento de Beijing RenHeLiYuan Management Consultants, una empresa que ubica extranjeros en compañías chinas.

El mercado laboral en China puede dividirse en dos categorías: los trabajos temporales, con contratos de hasta un año, y los permanentes, ofrecidos por multinacionales.

Entre los empleos temporales, la enseñanza es el más común. Desde hace varios años China se encuentra en una carrera por dominar el inglés: los padres invierten grandes sumas para que sus hijos tengan clases particulares y los adultos se matriculan en cursos intensivos. Incluso muchas firmas contratan centros de idiomas para capacitar a sus ejecutivos. Si bien a veces contratan locales que enseñan inglés a lo chino, es mandatorio que tengan un laowai (extranjero) presente.

El español –junto con el japonés y el coreano– ocupa el segundo lugar de preferencia entre los chinos. Abre así oportunidades –con menor competencia y mejor salario– para latinoamericanos y españoles. Además, muchos medios de comunicación chinos como la agencia Xinhua o el canal CCTV requieren hispanohablantes para traducir del inglés o del mandarín textos periodísticos.

"Es relativamente fácil encontrar empleo en la prensa china, pero el trabajo allí no es necesariamente parecido al que uno podría desempeñar en los medios de comunicación latinoamericanos", comenta Pablo Morales, un mendocino que trabaja en Pekín desde hace dos años.

El periodismo aquí es interesante, pero puede resultar frustrante. "A veces, lo que es noticia en China no lo sería en América latina. Los medios chinos intentan evitar conflictos", explica Pablo. Incluso, muchas veces, sus responsabilidades se limitan a la traducción mecánica.

Aunque encontrar trabajo enseñando y traduciendo es una opción, la búsqueda es difícil en otros sectores. De hecho, China se enfrenta a uno de los niveles de desempleo más altos de su historia. Se calcula que todos los años unos seis millones de profesionales recién graduados no encuentran empleo y se resignan a trabajar en fábricas o en servicios.

Generalmente, los empleados locales son la primera opción para las multinacionales: trabajan más horas por menos dinero, hablan mandarín y, en muchos casos, otra lengua. Detrás de ellos vienen los chinos que estudiaron en el exterior.

Aun así hay oportunidades extranjeros en determinados sectores. El 85% de las ofertas para expatriados es de empresas extranjeras, expresa Hudson, una firma enfocada en la ubicación laboral. De éstas, el 40% corresponde al área de ventas y marketing, el 20% a la ingeniería y otro 10% a la gerencia, incluyendo contabilidad y finanzas. A futuro se proyecta que las mejores ofertas estarán en finanzas, la banca y las firmas de abogados, especialmente para quienes manejan varios idiomas.

"La necesidad de profesionales existe, pero la búsqueda es de nicho y se compite no sólo con el latinoamericano, sino con los que vienen de Europa, Estados Unidos y Oceanía", dice Diego Kuo, un ingeniero bonaerense que llegó a China gracias a la siderúrgica Tenaris.

No sólo sirve saber inglés, sino ofrecer un valor adicional. "Quien viene a China lo hace para complementar con sus capacidades al mundo profesional local", dice Kuo, de ascendencia taiwanesa que llegó en 2009 para desarrollar una planta industrial en Qingdao. "Hay que contar con una especialidad."

No obstante, muchas firmas extranjeras buscan profesionalizar su personal chino. Por ejemplo, el objetivo de la panificadora Bimbo es tener a un director latino y a profesionales locales en cargos de alto rango, afirma Jorge Zárate, director para Asia de esa empresa. Esta estrategia, además de garantizar una cercanía entre la marca y su mercado, cumple con las leyes migratorias y laborales.

Muchos extranjeros que trabajaron en China optaron por montar sus negocios. Con las relaciones bilateral en crecimiento, algunos profesionales crearon consultoras, empresas de importación y exportación, restaurantes y almacenes. Otros, mediante convenios de comisión, sueñan con representar firmas chinas en América latina.

RETO ORIENTAL

KNOW HOW

En el pasado, los extranjeros eran valiosos por sus conocimientos.

IDIOMAS

Para entrar al mercado laboral, muchos traducen o enseñan idiomas.

NEGOCIO PROPIO

Algunos extranjeros se lanzaron con sus emprendimientos.

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