Los subsidios al consumo de gas y electricidad cuestan más de $ 112 millones por día

Pese a los aumentos en las facturas producidos en 2012, el costo para el fisco crece a un ritmo cuatro veces mayor que el de las ayudas sociales
Jorge Oviedo
(0)
30 de abril de 2013  

El gasto en subsidiar tarifas y a empresas públicas creció en los primeros tres meses del año en curso mucho más que la inflación real , mientras que los recursos destinados a pagar subsidios sociales aumentaron mucho menos que el costo de vida.

Las cuentas públicas están cada vez más jaqueadas por el esfuerzo gubernamental por mantener el esquema de tarifas, en particular las de la electricidad. Pero también duplicó los recursos destinados a solventar la empresa Ar-Sat, encargada de la televisión digital, cuya expansión utiliza la presidenta Cristina Kirchner para publicitar su gestión.

Un informe de ejecución del gasto en el primer trimestre realizado por la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) mostró que en el primer trimestre el gasto en subsidios económicos creció 38,3% respecto del mismo período de 2012. La gran aspiradora de recursos públicos estuvo del lado del congelamiento de las tarifas eléctricas y de gas. Pese a que en 2012 se redujeron los subsidios en los dos servicios, la factura en los primeros tres meses creció 69,3% en el caso de la electricidad y 79% en el caso de los aportes de Enarsa, que se encarga de la importación de gas por barco. Sólo en esos dos rubros el Gobierno gastó en promedio unos 112,6 millones de pesos por día.

Para mantener tres meses las tarifas eléctricas sin nuevas modificaciones el Gobierno gastó casi el 38% de lo que tiene asignado para todo el año, lo que indica que harán falta nuevas modificaciones presupuestarias para aumentar aún más las partidas, de mantenerse el mismo ritmo que hasta ahora.

Por otra parte, los recursos destinados a la asignación universal por hijo y la asignación universal por embarazo para protección social totalizaron 2991 millones de pesos, es decir, unos 33,23 millones por día, lo que representa menos del 30% de lo destinado a los consumos de gas y electricidad.

En un año con elecciones cruciales, la Presidenta también incrementó notablemente los recursos para el sistema de difusión y propaganda estatal, con incrementos del gasto de casi 600% para Ar-Sat, 29% para Radio y Televisión Argentina y 43,3% para la agencia oficial Télam.

En cambio, redujo ayudas al agro, la industria y el sector forestal.

También hubo rebajas en las partidas destinadas al sector transporte, en parte por la rebaja o eliminación de subsidios a los pasajes que comenzó en 2012 y que alcanzaron al subterráneo metropolitano y también a líneas de colectivos y a los ómnibus de larga distancia. Con todo, en algunos componentes de la suma hubo incrementos. Los que toman colectivos de los servicios metropolitanos o el subterráneo pagan mucho más que hace un año, pero el Ferrocarril Belgrano recibió aportes 73,3% mayores. Aerolíneas Argentinas no fue en los primeros tres meses del año una de las estrellas de los incrementos y estuvo muy por debajo de la inflación, con menos del 10 por ciento de alza.

En cambio, las ayudas para la mina de Río Turbio se acrecentaron casi 90 por ciento.

Panorama sombrío

Las cuentas públicas enfrentan un escenario difícil, según los números de la ASAP. El resultado financiero de la Administración Pública Nacional, incluidas todas las ayudas que lo maquillan, empeoró notablemente.

Si se toma el resultado primario, es decir, antes de incluir los pagos de la deuda, el superávit del primer trimestre se redujo 30 por ciento. Si se considera el pago de la deuda, el saldo positivo cayó 68 por ciento. El Gobierno considera que tiene saldo favorable porque computa como ingresos normales los aportes de reservas y emisión del Banco Central y de fondos previsionales para gastos administrativos y pago de deuda. Sólo con esa "contabilidad creativa" se puede hablar de saldo favorable, porque en realidad las cuentas públicas están en rojo.

Mientras algunos gastos crecen a tasas que triplican la inflación real, los ingresos por impuestos y aportes a la seguridad social crecieron sólo 19,3%, señala el informe, que muestra además que hay una desaceleración en la tasa de incremento de la recaudación respecto de 2012. Un año atrás los ingresos por impuestos y contribuciones crecían a un ritmo igual o incluso a veces levemente superior al de la inflación real.

En el primer trimestre, los gastos en general, sin computar los pagos de la deuda, crecieron en promedio 27,5% respecto de un año atrás. La tendencia a acrecentar el déficit no parece haber cambiado.

Números muy problemáticos

  • Rojo en alza

    En el primer trimestre los gastos aumentaron 27,5%, pero los ingresos sólo crecieron 19,3%, por una desaceleración de la recaudación fiscal
  • Destinos controvertidos

    Las empresas públicas que más usa el Gobierno para hacer propaganda recibieron hasta siete veces más que en 2012
  • Crisis energética

    El aumento del gasto para no seguir encareciendo las facturas de gas se debe a las crecientes importaciones
  • Diferentes prioridades

    El Gobierno gasta cuatro veces más en congelar las facturas de gas y electricidad que en las asignaciones por hijo y embarazo
  • Esta vez no

    En el primer trimestre las subvenciones a Aerolíneas Argentinas crecieron por debajo de la inflación, aunque podría necesitar aportes mayores
  • Efectos políticos

    De Vido perdió el manejo de jurisdicciones enteras a manos de Randazzo, pero los gastos en el primer trimestre subieron 38% para él y bajaron 7% para el ministro de Interior y Transporte
  • Del editor: qué significa.

    Con la ilusión de mantener el consumo, el Gobierno mantiene las distorsiones en los servicios públicos. Pero a costa de que no haya inversiones.

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?