Los subsidios, un agujero sin fondo

En 2013 se usaron $ 134.000 millones, 34% más que en 2012; la energía, principal uso
En 2013 se usaron $ 134.000 millones, 34% más que en 2012; la energía, principal uso
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20 de febrero de 2014  

Los subsidios al sector energético y al transporte , pieza fundamental del engranaje kirchnerista para contener los aumentos en los boletos y mantener congeladas las tarifas de los hogares pese a las subas de costos y la importación de combustibles líquidos, electricidad y gas, dejaron una vez más en 2013 una huella difícil de disimular en las cuentas públicas.

El año pasado, las transferencias del Estado en concepto de subsidios económicos alcanzaron los 134.000 millones de pesos, 34% más que el año anterior. La mayor parte se destinó a cubrir las necesidades del sector energético, que se llevó 81.400 millones de pesos, 46% más que en 2012.

Puestas en perspectiva, las erogaciones para la energía adquieren niveles gigantescos. Fueron, por caso, superiores a las transferencias que destinó el Estado a atender subsidios sociales -como la Asignación Universal por Hijo y por Embarazo-, que se llevaron 73.400 millones de pesos; es decir, un 90% de lo que recibe el sector energético.

Son los principales números de la ejecución presupuestaria correspondientes al año pasado, que difundió ASAP, una entidad especializada en el análisis de las cuentas públicas.

Como suele ocurrir, Cammesa, la compañía que administra el mercado eléctrico, y Enarsa, la empresa estatal que se encarga principalmente de importar gas por barco y combustibles líquidos para compensar la caída en la producción local de hidrocarburos, se llevaron la mayor parte de los subsidios. La primera, que también se encarga de comprar energía fuera del país, se llevó el año pasado $ 33.900 millones, 38% más que en el período anterior, mientras que la segunda recibió $ 31.200 millones, con un incremento de 62 por ciento.

Ambas compañías son las piedras fundamentales a partir de las cuales el Gobierno sostiene el congelamiento de tarifas en la ciudad de Buenos Aires, la provincia y, en menor medida, el resto del país.

Desde lejos, lo siguió el sector de transporte, que recibió subsidios por $ 35.200 millones. La mayor parte fue al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte, que obtuvo $ 13.365 millones. Es el fondo encargado de atender la diferencia entre la tarifa del Belgrano Cargas, así como de los trenes y los colectivos del área metropolitana, y los costos de prestar el servicio, que son mayores. También incluye los subsidios que recibe Aerolíneas Argentinas. La compañía aérea de bandera fue una de las pocas que mostraron una reducción en la cantidad de fondos que reciben del Estado. El año pasado fueron 3385 millones de pesos, un 3,1% menos que en 2012.

Déficit anual

Los números finales del año pasado dejaron en evidencia la enorme diferencia entre el proyecto anual que se aprueba en el Congreso y la ejecución presupuestaria concreta. ASAP destacó que el nivel de gasto en 2013 estuvo muy por encima -un 18%- de lo previsto originalmente en la ley de presupuesto. Mientras que los recursos percibidos fueron 2,3% más que lo estimado en el cálculo inicial. La evolución de ambas variables condujo a un resultado financiero con un rojo de 102.200 millones de pesos. Originalmente, el Gobierno había previsto un superávit de $ 533 millones.

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