Los textiles, otra vez en contra de Brasil

Alejandro Rebossio
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5 de mayo de 2003  

A la industria textil muchas veces se la vinculó con una imagen de empresarios a la caza de protección y trabajadores de sueldos bajos. En un intento por reposicionar en la sociedad a este sector de alta capacidad para generar mano de obra, incluso de baja calificación, el empresario Teddy Karagozian, dueño de la fabricante de hilo de algodón TN&Platex, ha iniciado una campaña para crear la Fundación Pro-Tejer. Ya consiguió el apoyo de la Asociación Obrera Textil (AOT) y de industriales de otros eslabones de la cadena de producción, como el diseñador Martín Churba.

La Fundación Pro-Tejer está en plena formación, a la búsqueda de adherentes, pero sus pioneros ya se han planteado como misión "asistir, desarrollar, contener e integrar a la industria textil e indumentaria para ayudarlas a crecer". La idea consiste en vincular a las Pyme para que compartan sus mejores prácticas productivas. También se busca acercarlas a la Universidad y a la consultoría. Un trabajo del IAE, escuela de negocios de la Universidad Austral, y el Banco Mundial demostró la desconexión entre las partes de la cadena textil, desde el cultivo de algodón hasta los fabricantes de marcas.

Diferencias en el sector

Karagozian mantiene sus diferencias con Alejandro Sampayo, presidente de la cámara de su sector, la Federación de la Industrial Textil (FITA), porque "tiene la visión de que todos los funcionarios y periodistas están en su contra". De ahí que el dueño de TN&Platex y socio de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) pretenda reivindicar el papel de la cadena de valor textil como solución al desempleo.

Karagozian enumera las virtudes del sector: necesita poca inversión para generar trabajo, potencia las economías regionales y las Pyme, se distingue por el buen diseño y es fuente de divisas por la vía del turismo receptivo. "No es querido quien no es conocido", se queja Karagozian. Sin embargo, elogió a Sampayo por el reciente regreso de FITA al seno de la Unión Industrial Argentina (UIA), de la que se había alejado a fines de los noventa por desavenencias.

Entre los motivos del surgimiento de Pro-Tejer figura el posible avance de Brasil sobre el sector textil argentino. Los fabricantes locales se quejan de que la producción brasileña recibe subsidios y está volviendo a ingresar en la Argentina, tras el fuerte descenso de las importaciones que la devaluación del peso impulsó el año pasado.

Tras la salida de la convertibilidad, los empresarios siguieron quejándose y las autoridades de la Argentina y Brasil convinieron que el asunto se dirima entre privados de ambos bandos. Los productores de uno y otro país se reunieron este año dos veces sin éxito. "No nos hacen caso", comentó Karagozian. Un alto funcionario argentino admitió que los subsidios denunciados resultan difíciles de probar y advirtió que las importaciones brasileñas sólo están supliendo el desabastecimiento del mercado local.

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