Los trabajadores de LAPA no verán la solución antes de junio

En el sector evalúan que abrir una nueva empresa es un proceso que lleva tiempo El Gobierno les dijo a los gremios que analiza subir la banda de tarifas, tal como se había pedido En la industria creen que el proyecto de convertirla en una empresa pública no es viable
Francisco Olivera
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2 de mayo de 2003  

El proyecto que planea el Gobierno para socorrer a los casi 900 empleados de LAPA -la creación de una línea que funcionará con fondos estatales- difícilmente sea viable y no podrá concretarse antes del mes próximo.

Así lo advirtió la mayor parte de los especialistas y ejecutivos de esta industria, que evalúan que, si quiere seguir adelante con la idea, el Poder Ejecutivo deberá destinar no menos de 2 o 3 millones de dólares para poner en el aire apenas dos aviones, y llamar a licitación para las rutas, proceso previsto para fines de este mes.

"Es una locura. Parecía más sensato el avión de Jujuy a Tokio del que hablaba Menem hace unos años. Con eso digo todo", graficó anoche el presidente de una empresa privada que opera en el país.

Para la puesta en marcha de una línea aérea según lo que establece el código aeronáutico se debe llamar a una audiencia pública en la que el nuevo operador tiene que explicar la capacidad técnica y financiera con que cuenta. Además, participar de una licitación de adjudicación de rutas. Todo esto, evalúan en el sector, no puede terminar antes del mes próximo.

El razonamiento adquiere relevancia dadas las especulaciones que merodean la Casa Rosada: hay funcionarios que se entusiasman con una solución del conflicto para los trabajadores antes del 18 del actual, fecha de las elecciones. Pero el mayor temor, que revelan en voz baja en algunos gremios, es que el Gobierno extienda la expectativa hasta el ballottage y después se olvide del tema.

La otra cuestión es económica: sostienen que si el Gobierno quiere seguir con su iniciativa debe calcular por lo menos 6 meses de pérdidas y, para eso, necesita un fondo de no menos de 2 o 3 millones de dólares para dos aviones. Algunos funcionarios hablaban en las últimas horas de seis aeronaves 737.

Anteayer, durante una reunión con los gremios, la coordinadora de Transporte Aerocomercial, Alba Thomas Hatti, intentó transmitir optimismo. Les dijo que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, se había sorprendido porque consideraba que el costo de leasing para un avión era bastante menor de lo que él mismo había imaginado. Les comentó también que el Gobierno ya tenía decidido un alza en la banda de tarifas, lo que contribuiría a la rentabilidad de la línea.

Pero Thomas Hatti no convenció demasiado. "Me parece una expresión de deseo. ¿Qué les hace pensar que será rentable? Si hoy me regalás British Airways, no la acepto", dijo un representante sindical.

"No es una salchichería"

Anoche, otro ejecutivo que trabaja desde hace muchos años en la industria se mostró escéptico: "Abrir una aerolínea no es abrir una salchichería. Se necesita una política de Estado que desde hace tiempo no existe". Recordó que el decreto 1654, firmado en septiembre del año pasado, daba 30 días de plazo para aplicar facilidades tributarias y de adquisición del combustible, algo que todavía el sector está esperando.

También el diputado Jorge Bucco (PJ, Córdoba), presidente de la comisión de defensa del consumidor de la Cámara baja, se sumó a las críticas. "El Gobierno habla, no ya de reestatización, sino de la estatización de una empresa privada. Cuando el Estado se hace cargo, lo pagamos todos. Yo lo veo lamentable. Las otras empresas quedarán en desventaja y se eliminará la libre competencia", dijo.

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