Lula inicia contactos directos con el gobierno de Bush

Le pidió al asesor Otto Reich que ayude a su país a reabrir sus líneas de crédito
(0)
22 de noviembre de 2002  

RIO DE JANEIRO.- El principal asesor de George W. Bush para asuntos de América latina, Otto Reich, se reunió ayer con el presidente electo de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva y escuchó un pedido concreto de ayuda para que sean reabiertas las líneas de crédito a Brasil.

Según dijeron luego a los medios miembros del equipo de Lula, Reich escuchó "con buena predisposición" el pedido. Durante la tensión financiera vivida en Brasil prácticamente todo el año, el país perdió casi la mitad de las líneas de crédito por US$ 30.000 millones que mantenía con bancos norteamericanos. La recuperación de ese crédito sería un empujón importante para salir de la crisis.

El secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental fue recibido por Lula y su equipo de asesores en la Granja do Torto, residencia oficial de fin de semana en Brasilia que el presidente electo ya está usando para encuentros políticos. La reunión, de la que participó la embajadora norteamericana en Brasil, Donna Hrinak, fue casi preparatoria de la cita que Lula tiene agendada con George W. Bush para el 10 del mes próximo en la Casa Blanca.

Inmediatamente después de Reich, se reunieron con Lula el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, y el presidente mundial del Citigroup, William Rhodes. Wolfensohn, que había afirmado que el triunfo de Lula era una "victoria de la democracia", defendió ayer un cambio social en América latina. "Las desigualdades son insostenibles", expresó, y defendió el plan de lucha del nuevo gobierno contra el hambre. "Si no funciona acá, no funcionará en ningún otro lado."

Los emisarios del Fondo Monetario Internacional, que hace dos días salieron de un encuentro con Lula señalando "amplias coincidencias" con el nuevo gobierno, también están optimistas. Ayer, el argentino Jorge Márquez Ruarte, que comanda la misión del FMI en Brasil, anunció que recomendará en Washington que sea liberada ya para Brasil la próxima cuota de US$ 3000 millones del acuerdo firmado.

Los US$ 24.000 millones que quedarían pendientes, de los US$ 30.000 millones acordados por el actual gobierno, serán liberados -tras nuevas revisiones del acuerdo- durante el primer año de gestión de Lula. Esa buena predisposición fue la misma que ayer se percibió durante el encuentro empresarial del Foro Económico Mundial, que se desarrolla en un hotel del barrio de Leme, en Río. En una encuesta interactiva realizada con los participantes en uno de los paneles -empresarios, políticos y dirigentes de todo el mundo-, el 76% dijo que se sentía "optimista" con el nuevo gobierno; el 85%, en tanto, consideró remota la posibilidad de que la administración Lula vaya a tener que renegociar su deuda pública o declarar una moratoria.

Este apoyo es paradójico si se recuerda que el Foro Económico Mundial fue el blanco del Partido de los Trabajadores (PT) por representar todo lo que siempre criticó: la banca mundial, la globalización y el Consenso de Washington.

Los nuevos nombres

Si bien Lula ya afirmó que sólo anunciará su gabinete el 15 de diciembre, algunos nombres comienzan a surgir como presencias obvias del Poder Ejecutivo. El primero es José Dirceu, el "hombre fuerte" del nuevo gobierno, que, según se supone, ocupará la Casa Civil, especie de Ministerio del Interior. El segundo nombre confirmado es Antonio Palocci, actualmente jefe del equipo de transición de Lula, que renunció la semana pasada a su cargo de intendente de Ribeir‹o Preto, un municipio del interior de San Pablo. Se cree que ocupará el cargo de ministro de Hacienda, en lugar de Pedro Malan, o de Planeamiento.

Palocci ha sorprendido hasta a los sectores más conservadores del establishment en los últimos días mostrando posiciones mimetizadas con las del gobierno de Fernando Henrique Cardoso.

El candidato -derrotado- al gobierno de San Pablo por el PT, José Genoino, ocupará un cargo de ministro, probablemente de Defensa. Otros nombres "ministeriables" acaban de ser confirmados como asesores directos de la presidencia: Guido Mantega, asesor económico de Lula, y Marco Aurélio Garcia, experto en asuntos internacionales. También, José Graziano, uno de los ideólogos del programa de combate al hambre, será asesor especial, al igual que Luiz Gushiken.

El actual presidente del Banco Central, Armínio Fraga, podrá llegar a continuar durante por lo menos un mes después de que el nuevo gobierno haya asumido. Como la remoción y el nombramiento de presidente del Banco Central en Brasil depende de la aprobación del Congreso, Lula debería esperar a que termine el receso legislativo, en febrero.

En el mercado financiero hay interés por conocer los nuevos nombres que conducirán al gobierno brasileño, pero ya no hay urgencia. El "riesgo país", medido por el banco norteamericano JP Morgan, continúa cayendo, y después de haber estado en torno de los 2000 puntos durante los meses de la "incertidumbre electoral", ayer ya se encontraba un poco arriba de los 1550 puntos.

El dólar, en tanto, que tocó los 4 reales durante el "estrés financiero", valía ayer R$ 3,52. La única preocupación ahora es la inflación.

La lapicera de Reagan

RIO DE JANEIRO (De nuestro corresponsal).- Fue tan bueno el clima durante la reunión entre el presidente brasileño electo, Luiz Inacio Lula da Silva, y el representante norteamericano, Otto Reich, que éste le regaló una lapicera con valor afectivo, firmada por el ex presidente Ronald Reagan.

"Le regalé la lapicera como un símbolo de que personas con diferencias ideológicas pueden tener cosas en común", dijo Reich a agencias brasileñas al salir del encuentro con Lula. Reagan fue el único presidente norteamericano que en un período de su vida fue líder sindical.

"Lula no es Chávez (Hugo, presidente de Venezuela)", dijo Reich, asesor de George W. Bush para asuntos latinoamericanos, al negar las afirmaciones de grupos conservadores norteamericanos que llegaron a incluir a Lula en el "eje del mal", compuesto por Corea del Norte, Irak e Irán.

"Estamos acá para decir que queremos trabajar con este gobierno, para que tenga éxito en su agenda social", expresó, en una frase que muestra cómo la Casa Blanca está intentando ejercer todo su poder de seducción para que Brasil no se convierta en un polo opositor.

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.