Malestar con el titular del BCRA

Reacción en el Ministerio de Economía Sorpresa por las declaraciones sobre Kirchner En Hacienda admiten que el ente para reestructurar los bancos provoca diferencias Hubo una teleconferencia con Singh
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29 de mayo de 2003  

El presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, planea seguir en su cargo y en el Palacio de Hacienda, según trascendió, no hay intenciones de "pedir" su cabeza, a pesar del malestar que provocaron sus declaraciones de ayer en la Asociación de Amigos de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Fuentes allegadas al ministro de Economía, Roberto Lavagna, admitieron su molestia por los comentarios de Prat-Gay sobre el tipo de cambio y exhibieron su sorpresa por las expresiones sobre el presidente Néstor Kirchner.

"A Kirchner no le gusta que le hagan estas cosas", comentaron a LA NACION cerca de Lavagna. Por su parte, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que espera "que predomine la mesura y que expresiones tan arrogantes no se repitan". En declaraciones al programa de cable "A dos voces", adelantó que "no hay motivo para pensar que el presidente quiera tomar una medida" contra Prat-Gay.

Las fuentes de Hacienda admitieron el tironeo registrado entre Economía y el BCRA por la creación del ente para reformar el sistema financiero, pero descartaron que haya una disputa que termine en un enfrentamiento sin retorno.

El titular del Central mantuvo anteayer, según dijeron, una cordial reunión de dos horas con Lavagna y ayer participó de una teleconferencia junto con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Anoop Singh. Se acordó volver al diálogo, luego del cortocircuito producido por la decisión del Congreso de prorrogar el comienzo de las ejecuciones hipotecarias.

"Nada es irremediable"

En el entorno del ministro afirmaron, a pesar de las declaraciones de Prat-Gay, que "nada es irremediable, porque no hay encono como antes", con referencia al duro enfrentamiento que Lavagna mantuvo con los ex titulares del BCRA Mario Blejer y Aldo Pignanelli. El objetivo de los colaboradores del ministro es "aquietar las aguas".

"Lo importante es que esto marque un cambio de actitud; el presidente del Central no debe escuchar sólo a la línea", dijo otra fuente cercana al ministro. El decreto, admitió, se basa "en la desconfianza que existe respecto de que el Central conduzca la reforma del sistema".

"Los bancos deben admitir que el país cambió y que deben revisar su responsabilidad en lo que ocurrió en la década pasada; y el presidente del Central debe comprender el sentido de este debate", apuntó el funcionario. De todos modos, coincidió en que el eventual alejamiento de Prat-Gay "sería una locura".

En la mira de Economía está la Superintendencia de Entidades Financieras, que maneja Jorge Levy. "Intentamos arreglarlo antes de que saliera el decreto, pero no hubo caso", confesó el funcionario.

Por su parte, altas fuentes del Banco Central comentaron a LA NACION que "el decreto, tal como está circunscripto al matching , no es conflictivo ni merece objeciones". El punto de potencial conflicto, aclararon cerca del titular del BCRA, es el artículo cuarto, que indica que el Ejecutivo "podrá asignar más funciones a la unidad de reestructuración. Si se mantiene el decreto actual, sin agregados, no habrá problemas", indicó la calificada fuente oficial.

Pero más allá de esta discrepancia, Prat-Gay no buscó ayer una tribuna para declarar la guerra o para planear su retirada. Confiado, el funcionario habló en un tono coloquial y provocó un huracán con consecuencias inciertas.

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