Malestar de clientes y comerciantes

En las carnicerías dicen que la suba de la carne provoca quejas del público y hará bajar las ventas
Mercedes Colombres
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17 de diciembre de 2009  

Según un relevamiento informal realizado por LA NACION en varias carnicerías, el aumento de la carne traerá más dolores de cabeza que ganancias a los comerciantes. Es que, según afirman en las carnicerías, la abrupta suba del 25% del producto cayó pésimo entre la clientela y podría hacer mermar las ventas justo en un momento del año en el que todos esperan vender más, luego de un 2009 flojo en ventas.

"Era lógico el aumento de la media res y la carne en mostrador, pero a este nivel es abusivo; la gente se queja", dijo Juan A., propietario de la despensa El Mercadito de Juan, ubicada en Carlos Calvo al 500, en pleno San Telmo. "Aunque el aumento se produce en toda la cadena, los que damos la cara somos los carniceros y con una suba así, la clientela cree que nos estamos abusando", explicó.

De los consultados, Juan es uno de los que toma con más filosofía el malhumor de los clientes a causa del aumento. Otros, como los encargados de la carnicería de Santa Fe y Julián Alvarez o de Juan de Garay al 900 (Constitución) confirmaron la suba, pero no quieren escuchar del tema. "Ya está hecho", dijo sin ocultar su malhumor la encargada del comercio de Santa Fe y Julián Alvarez.

Su vecino, Jorge Rodríguez, propietario de la carnicería de Arenales 3685, ensaya una explicación sobre por qué el aumento molesta tanto. "De golpe, la media res aumentó un 20% y el cajón de pollo de 95 a $ 140, y eso se pasó a los precios. Al principio la gente se sorprende, pero después entiende que no es culpa de uno porque en todas las carnicerías cuesta igual y en el súper está más caro. Pero a mí el aumento no me sirve porque voy a vender menos", explicó.

José C., encargado de una de las carnicerías del Mercado de San Telmo, cree que el problema se veía venir. "Hace dos años que hay problemas con la producción y la sequía", dijo desde el mostrador donde vende lomo a $ 38 y peceto a $ 28 el kilo. "Cada producto subió 4 o 5 pesos", explicó.

Para Oscar, que prefiere no dar su apellido, propietario de la carnicería de Charcas y Borges, los precios de la carne estaban atrasados, pero el último aumento de la media res, que se trasladó al público, fue excesivo. "Esto es culpa de que no hay política ganadera. La política actual castiga al productor", dijo Oscar, que desde hace dos semanas paga la media res a $ 11 el kilo (30% más que un mes atrás) .

Juan, del Mercadito de Juan, también cree que la culpa del malhumor que muestran sus clientes la tiene el Gobierno. "Los aumentos son una parte más del desorden general. Se subsidia la luz, pero yo prefiero pagar la luz y que la plata vaya a una mejor educación y salud. Mucho de esto es obra de Supermoreno ", dijo con ironía Juan, en referencia al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, artífice de la intervención oficial en el mercado cárnico.

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