¡Manos a la tierra! Trabajar y consumir cuidando el planeta

Silvia Stang
Silvia Stang LA NACION
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9 de mayo de 2018  

¡Manos a la tierra! Hogar, vida y fuente de vida: con el propósito de crear conciencia sobre la necesidad de cuidado, días atrás se celebró el Día Mundial de la Tierra. Y cómo la tratamos desde nuestras conductas cotidianas es un tema para la reflexión. Porque a cada paso, vamos dejando una huella.

"La Tierra es un ecosistema del que todos formamos parte; somos células de un ser vivo y podemos elegir vivir en armonía con el resto", define Joy Sapoznik, creadora de El Brote Urbano, un emprendimiento que se propone concientizar y que se dedica a enseñar prácticas para proteger el ambiente.

"La educación es clave", enfatiza Joy, desde una visión de total lógica: si estamos convencidos de la responsabilidad de cada uno y del aporte que es posible hacer para ayudar nada menos que a preservar el hogar de todos, ¿cómo no intentar contagiar y cómo no enseñar qué conductas son posibles? "Muchos vienen a capacitarse para abrir sus propios emprendimientos", cuenta. Y agrega que entre los cursos más requeridos están los de fitoterapia, cosmética natural y huertas.

Más allá de los emprendedores que se inquietan por lograr que su medio de vida sea una actividad nacida de la conciencia por la Tierra, Joy dice que en lo cotidiano muchas personas se entusiasman con el desafío de llevar una vida más ecológica. Y, a la par de esa tendencia, considera valioso que se diseñen disposiciones generales para impulsar el cambio: "Un buen comienzo es la normativa para reducir el uso de bolsas plásticas en los supermercados", opina. También hay datos, agrega, cuya difusión podrían ayudar. "Se podría calcular cuánto dinero se ahorraría una ciudad si todos compostáramos los desechos orgánicos, y podría haber beneficios para quienes no generen basura", afirma. Y a la basura la define como "un invento humano, porque en la naturaleza todo desecho de un proceso es insumo de otro".

Ese es el postulado, de hecho, sobre el que se basa la economía circular: recuperar materiales de bienes en desuso, para hacerlos reingresar al proceso productivo.

La inquietud por reducir la basura en hogares s es lo que movió a las hermanas Gheorghiu, Carolina y Verónica, a poner en marcha su tienda online Viví Más Verde. "Comenzamos por una necesidad propia de conectarnos con la naturaleza. Y luego vimos que ese deseo era compartido por muchísimas personas", cuentan.

La primera producción fue la de papeles plantables: son esos papeles hechos con material reciclado en los que hay embebidas semillas y que, antes de caer en tierra para transformarse en vida, cumplen una función: se usan, por ejemplo, para identificar a los participantes de un evento o para tarjetas de invitaciones o de saludos.

Hace poco más de dos años, las hermanas comenzaron a comercializar composteras domésticas, "que transforman el 40% de los residuos que terminarían en un basural, en fertilizante natural para las plantas", a la vez que ayudan a tomar conciencia del ciclo natural. El método de estas composteras implica tener que ir haciendo rotaciones para permitir la llegada de oxígeno a los materiales volcados (los residuos orgánicos).

¿El resultado? Algo más que abono para plantas, según quienes impulsan esta práctica. Respirar un aire más puro y beneficiar, principalmente, a los sectores sociales más vulnerables, que suelen habitar lugares cercanos a vertederos de basura, según advierte Joy.

Porque pensar en la Tierra, hogar de todos, es pensar en el otro. Y la economía de la empatía echa raíces en hechos bien concretos.

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