¿Maternidad versus éxito profesional?

Paula, exitosa directora de una multinacional, está embarazada. ¿Qué perspectivas tiene su carrera?
Paula, exitosa directora de una multinacional, está embarazada. ¿Qué perspectivas tiene su carrera?
Damián Di Masso
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23 de noviembre de 2014  

Es importante destacar que son muchas las empresas que realizan esfuerzos para conservar a sus líderes mujeres luego de la maternidad, pero este escenario se crea más allá de lo que las empresas ofrezcan. Son ellas, las mujeres ejecutivas, quienes se ven obligadas a adaptarse en posiciones que, si bien no están a la altura de su experiencia y know-how, se ajustan a sus nuevos tiempos y disponibilidad.

Por otro lado, aún persisten muchas otras organizaciones en las cuales la presentación de profesionales mujeres de 30 años sin hijos puede intimidar. Esto sucede ante las posibilidades de una eventual maternidad en el corto plazo, lo que las alejaría de su posición durante muchos meses.

Sea cual fuere el caso, la incertidumbre es el factor común. Mujeres con desconocimiento acerca de las posibilidades que tendrán para conseguir los mismos resultados o los puestos que alguna vez obtuvieron, y empresas reticentes en arriesgarse por un profesional que, a su regreso, quizá no sea el mismo.

Los interrogantes que se plantean son muchos: ¿la vida útil profesional de una mujer culmina cuando se convierte en madre? ¿Las empresas se esfuerzan lo suficiente para ponerlas en el mismo lugar que a los hombres? ¿Es posible que en el reseteo de sus expectativas una mujer ponga su foco en su nuevo escenario familiar y esto repercuta en los resultados del negocio?

Lucrecia B., directora en una prestigiosa multinacional americana, luego de 6 meses de licencia decide reincorporarse a su puesto, lógicamente con más dudas que certezas. A las pocas semanas es reasignada a una unidad de negocios con una marcada disminución de sus responsabilidades. Si bien sabe que su rendimiento puede ser superior, entiende que este nuevo espacio puede no proyectarla tal como hubiera esperado, pero debe acomodarse a su nueva realidad, y esto la conforma.

No todos los casos evolucionan de la misma manera. Afortunadamente son muchas las mujeres ejecutivas que consiguieron dominar, con gran éxito, ambos universos: el familiar y el laboral. Esto no es casual, ya que, en estas situaciones, también existe un denominador común: la comunicación y el preseteo de las expectativas.

Empresas y embarazos pueden congeniar perfectamente en el mundo directivo. Para que esto sea posible es importante establecer canales de comunicación claros y anticipados, además de contar con la suficiente voluntad y criterio para entender que las personas pueden cambiar, y que en la mayoría de los casos estos cambios suelen ser productivos.

Manager de la consultora Page Group

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