Melconian y Lavagna: diferencias de forma

Economistas dicen que se parecen
Hugo Alconada Mon
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5 de mayo de 2003  

Ambos son pragmáticos y respetados por sus pares; necesitan de un contrapeso en las áreas en que flaquean y comparten el núcleo de la agenda económica por aplicar durante los próximos años. Pero promueven enfoques de gestión distintos. Eso los diferencia.

Roberto Lavagna y Carlos Melconian son los candidatos a ministro de Economía de la próxima administración. El primero, que ya ocupa el cargo y lo hará hasta el 25 de este mes, junto al candidato oficialista, Néstor Kirchner; el segundo, de la mano de Carlos Menem.

Tres economistas de prestigio, con extensas trayectorias en la consultoría privada y experiencia en la función pública, consultados por LA NACION bajo reserva de sus nombres, esbozaron los puntos que unen o separan a Melconian y Lavagna, a los que conocen desde hace años.

Coincidencias y disidencias

  • La futura agenda económica: la esencia será casi idéntica, gane quien gane. Incluirá la negociación con el FMI, el saneamiento del sistema financiero, la reestructuración de la deuda pública, el ajuste gradual de las tarifas de los servicios privatizados y la reforma del sistema impositivo.
  • Sector real o cuentas fiscales: la primera diferencia entre ambos, según los consultados. Consideran que Lavagna buscará priorizar la recuperación de la economía real, mientras que Melconian mostrará una cierta inclinación hacia lo fiscal. "Lavagna nunca ocultó su tendencia hacia las políticas más activas, aunque luego no las haya desarrollado mucho en la práctica", afirmó una fuente.
  • Política cambiaria: al igual que Lavagna, Melconian mantendrá la libre flotación del peso sin impulsar una nueva convertibilidad o una dolarización. "Pero Melconian parece sentirse más cómodo con el tipo de cambio actual, a 2,80 pesos, mientras que Lavagna no oculta su preferencia por una pizarra más alta, a 3,30 pesos", recordó uno de los economistas.
  • Metas de inflación: Melconian, con su pasado a cuestas como cruzado del control del gasto público, es menos favorable a fomentar la tasa de inflación como instrumento para que cierren las cuentas fiscales. Por el contrario, Lavagna rechazó el ajuste por inflación en la liquidación del impuesto a las ganancias.
  • Salarios, empleo: quizás uno de los puntos en que los matices entre ambos son muy menores. Lavagna confía en que el consumo del sector privado se recuperará a partir de la irrupción de nuevos empleos en el sector privado más que alentando o imponiendo un incremento en los sueldos. Melconian comparte esa visión.
  • Deuda externa: tal vez uno de los puntos en que, por el contrario, la brecha entre ellos es más amplia. Melconian negociará a partir de una reducción en las tasas de interés y una extensión en el tiempo de los vencimientos, pero sin quitas en el capital. Por el contrario, Lavagna apunta a un plan de opciones combinadas, recortes en el capital incluidos.
  • Saneamiento financiero: otra coincidencia de fondo, con matices de forma. Lavagna reconoce la importancia de cerrar la compensación a los bancos, pero aceptó que quedara en manos del Congreso. "Melconian es decisivamente más favorable para compensar a los bancos, a los que conoce desde hace años por su trabajo de consultoría", estimó un analista.
  • Coparticipación federal, impuestos: otra coincidencia clave. Ambos consideran vital reformar el régimen actual de recaudación y distribución de los recursos entre los Estados nacional y provinciales. Y ambos encasillan a las retenciones a las exportaciones como un "mal necesario", pero por ahora indispensable.
  • La resistencia

    Lavagna y Melconian cuentan con virtudes que les son particulares. Y una debilidad compartida, según los analistas.

  • La fortaleza de Lavagna: los tres economistas reconocen un dato sustancial en favor del actual ministro: que es, justamente, el actual ministro. "Su costo de transición es cero. Ya pagó su derecho de piso y no tiene que afrontar un período de adaptación, que puede tomar semanas o meses, cuando en lo inmediato habrá que negociar un nuevo acuerdo con el FMI", explicó un experto, que pasó por tres administraciones.
  • La fortaleza de Melconian: clara paradoja, ser nuevo en el cargo puede jugarle en favor. Carece del desgaste que acumuló Lavagna en las negociaciones internas y externas. Como graficó un experto, "Melconian aspira a sellar menos definiciones sectoriales y una mayor aplicación de reglas generales, iguales para todas las cámaras y lobbies, sin tener volver atrás sobre sus pasos".
  • La debilidad de ambos: el problema no pasará por quién conduzca la cartera económica, coincidieron las tres fuentes. "Lo esencial es obtener el poder político indispensable para gobernar y tomar las decisiones ineludibles -abundó una de ellas-. Pasa por la gobernabilidad del país."
  • Los candidatos

    Roberto Lavagna

  • El ministro de Economía quiere cerrar el tema de la compensación a los bancos, pero aceptó que quedara en manos del Congreso.
  • Lavagna no oculta que prefiere un dólar a $ 3,30.
  • Fortaleza: al ser el actual ministro no tendrá que pagar el costo de la transición. Puede encarar rápidamente las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y los acreedores externos.
  • Carlos Melconian

  • Es menos favorable a fomentar la tasa de inflación como instrumento para que cierren las cuentas fiscales.
  • Al igual que Roberto Lavagna, mantendrá la libre flotación del peso. Parece más cómodo con un dólar a 2,80 pesos.
  • Fortaleza: ser nuevo en el cargo. No tiene el desgaste que acumula Lavagna en su año como ministro.
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