Menos ansiedad: los cambios no son de golpe

Claudio Zuchovicki
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4 de diciembre de 2016  

-Primer problema: no somos ricos. Si usted tiene Netflix, paga casi US$ 10 por mes, como los 70 millones de usuarios en el mundo. La empresa factura al año unos US$ 8000 millones, el doble que nuestra cosecha de trigo. ¿Usted cree que somos ricos porque tenemos materia prima?

De nada sirve tener recursos naturales si la gente no está preparada para sacarla efectivamente de la tierra. Hay que educar en función de la innovación, incentivar al emprendedor. Adam Smith explicó que si podemos calmar nuestra sed en una taberna no es por la generosidad del tabernero, sino por su interés en ganar dinero vendiendo su producto. La riqueza es el valor agregado por un trabajador o el capital de un empresario, que con su tarea, crea o fabrica algo que la gente desea. Un docente genera riqueza porque transmite conocimiento. Un mecánico, al arreglar mi coche. Un médico, al curar a mis hijos. Cuanto más valorada sea la tarea, más riqueza creará.

-Segundo problema: no hay rentabilidad segura. El 70% de los bonos del mundo rinden menos del 1% anual. La renta es el salario del capitalista. Moraleja: hoy el mundo civilizado no ofrece alternativas potables de inversión. ¿Cómo puede reaccionar una administradora de activos de una compañía de seguros de vida o retiro cuya base de negocios es la renta a largo plazo? ¿Cómo hace un family office para retener clientes? Asumiendo riesgos.

El camino de invertir en Brasil y en la Argentina, si bien sus mercados mejoraron muchos este año, aún tiene mucho recorrido. Dejo un poco de lado la alianza del Pacifico, ya que 80% de las exportaciones de México, Colombia, Chile y Perú van a EE.UU. y con Trump esto va ser más difícil. Pero sólo 0,2% de las exportaciones argentinas van a EEUU. Ante las dudas por lo arriesgado de invertir aquí, mi respuesta es: ¿acaso Turquía es más estable, y rinde un 2,5%? EE.UU. con Donald Trump rinde casi cero en el corto plazo. Europa, con Brexit, terrorismo y fronteras débiles, rinde menos del 1%.

-Tercer problema: la ansiedad. ¿Cuándo empieza el segundo semestre? ¿Qué pasa que no baja la inflación? ¿Dólar atrasado? Nos parece que bajar el gasto es inhumano y neoliberal; tenemos déficit y... ¿cómo lo financiamos? No queremos más impuestos ni bajar el gasto, ni más deuda ni emisión. ¿Entonces?

-La solución aparecerá si los argentinos empezamos a no querer cambiar todo de golpe, si entendemos que es mejor crecer 10 años seguidos al 2% anual que 2 años al 7% y luego perder 3 años el 4%. Que cada año podamos decir que estamos un poco mejor que el anterior.

El autor es gerente de Desarrollode la Bolsa de Comercio de Buenos Aires

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