Mercosur: queda mucho por resolver

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21 de marzo de 2000  

Tras una semana en la que el futuro del Mercosur estuvo en boca de empresarios, gobernadores y negociadores, llegó la hora de la verdad.

Mañana llega una delegación de funcionarios brasileños, encabezada por el embajador ante el Mercosur, José Botafogo Gonçalves.

Cara a cara con el vicecanciller Horacio Chighizola y la secretaria de Industria, Débora Giorgi, deberán definir los detalles del futuro régimen automotor del Mercosur.

También se deberá definir qué sistema de protección se puede instrumentar para los sectores industriales argentinos castigados por la devaluación brasileña.

Las reuniones se desarrollarán en los salones del Palacio San Martín, la antigua sede de la Cancillería.

Representantes de las fábricas de vehículos tuvieron una reunión con Giorgi el viernes último, pero según fuentes empresariales no se avanzó en los detalles de la posición argentina.

La clave del régimen es cuánto tiempo durará la transición hasta la llegada del libre comercio.

La Argentina pugna por un lapso de siete años, con un nivel de protección para el autopartismo local, es decir, con un porcentaje obligatorio de piezas hechas en la Argentina en los autos fabricados en el país.

El objetivo brasileño de la negociación es que la liberación de los flujos de comercio durante la transición sea lo más agresiva posible, de manera de no atar al mercado.

En la Cancillería son optimistas respecto del resultado de esta negociación, y creen que si se logra un acuerdo, el mejor clima político permitirá avanzar en el resto de los conflictos comerciales.

Otros sectores

En el caso del sector del calzado, hasta junio rige un cupo máximo de importaciones brasileñas de 4,4 millones de pares. Pero los productores locales exigen a la Cancillería una modificación en el sistema de control de ese cupo, porque aseguran que en el último trimestre de 1999 ingresaron 614.000 pares más de lo establecido.

En el caso de los pollos, la Argentina buscará generar algún tipo de acuerdo privado, pero lo hará con una medida antidumping ya aprobada bajo el brazo, de manera de forzar el pacto.

En la negociación por los textiles, altas fuentes de la Cancillería confirmaron que también se buscará incentivar un acuerdo entre las empresas. Aunque en este caso es más difícil, porque un fallo del tribunal arbitral del Mercosur ordenó a la Argentina levantar la salvaguardia que había aplicado amparándose en la legislación de la Organización Mundial de Comercio. Es decir, que en este sector la Argentina no tiene instrumentos para presionar.

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