Negocios: las golosinas para adultos que no están en el quiosco

Una pyme familiar produce 20 toneladas mensuales de gomitas que vende a través de canales digitales
Una pyme familiar produce 20 toneladas mensuales de gomitas que vende a través de canales digitales Fuente: Archivo
Delfina Torres Cabreros
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27 de febrero de 2019  

Hasta una fábrica de golosinas puede volverse aburrida. Como en tantas pymes familiares, a Antonella Minca –hoy de 34 años– le tocaba, cada verano, internarse a trabajar en la fábrica de pastillas de goma que había comprado su abuelo en 1971 y habían continuado luego su padre y su tío. Quiso innovar dentro de ese lugar que vendía "gomitas" solo al por mayor. ¿Cómo podemos acercarnos al consumidor final sin pasar por el inabarcable mundo de los quioscos?, se preguntaba.

Era enero de 2013 y el comercio online, todavía poco desarrollado, fue su primer aliado. Minca montó una tienda rudimentaria en Facebook y luego fue expandiéndose a otras redes sociales, que son hoy su principal canal de venta minorista. Las golosinas llegan a los clientes mediante un delivery propio, con una presentación que intenta no defraudar la imagen de la marca en las redes.

Como primera experiencia cara a cara con los consumidores, Truppi participó en 2012 de la primera edición de la feria gastronómica Masticar. Ahí terminó de definir el que sería su nuevo público. "Decidimos que no íbamos a venderles directo a los niños. Queríamos conquistar a los adultos con las golosinas y adaptarnos a la nuevas situaciones de uso que planteaban", explica Minca.

Actualmente, la fábrica –ubicada en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires– tiene una línea de 23 productos de pastillas de goma y produce 20 toneladas por mes que se distribuyen entre la venta mayorista y sus canales minoristas online. Además, en el último tiempo, la marca incluyó 12 productos de chocolate y una línea de helados a partir de leches vegetales. Solo en ventas, Truppi factura un millón de pesos por mes.

La pyme también hace copos de azúcar orgánica para eventos empresariales y trabajó con marcas como Facebook, L’Oréal, Swatch y Racket Club. También con bancos, editoriales y firmas de indumentaria.

Antes de definir su público, Minca hizo una investigación entre sus amigos. "Les gustaba el producto, pero en el quiosco no había muchas opciones para ellos", resume.

Truppi apostó por las "porciones para compartir". La caramelera de plástico, que antes se vendía solo como un insumo para los quiosqueros, empezó a estar disponible también en la tienda online. "Quisimos empoderar a los adultos y decir que las golosinas ya no tienen que ser exclusivamente de los niños", concluye.

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