Mark Kent: "La negociación desde la diplomacia debe tender puentes"

Mark Kent: "Las negociaciones son una manera de resolver problemas y para que una solución sea duradera hay que negociar tendiendo ventajas para ambos lados"
Mark Kent: "Las negociaciones son una manera de resolver problemas y para que una solución sea duradera hay que negociar tendiendo ventajas para ambos lados" Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Martina Rua
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18 de julio de 2020  • 01:21

El embajador británico en la Argentina rompe los moldes del diplomático tradicional y hace de su cercanía e informalidad un modo de gestión. Hace alarde de saber usar la SUBE para tomar un colectivo o un subte, comparte asados con vecinos y organiza fiestas en la embajada abiertas al público, como fue la de los seguidores de la saga de Harry Potter en la que se disfrazó para la ocasión.

Podría decirse que es un "twitstar" ya que en la red social tiene más de 70.500 seguidores, un club de fans e interactúa a diario para compartir información relacionada a su gestión, pero también recomienda películas, whiskys y comparte historias de su familia.

Mark Kent, que habla seis idiomas y está a pocos meses de concluir su función en la Argentina (dice que aún no conoce cual será su próximo destino) conversa con LA NACION sobre su trabajo durante la pandemia con foco en la adaptabilidad e innovación que requirió su rol durante este tiempo.

-Lleva casi 30 años desempeñando roles diplomáticos ¿cómo ha cambiado su trabajo con el tiempo?

-El mundo ha cambiado, desde el esquema geopolítico, hay una transferencia del poder económico del Occidente hacia el Oriente, por ejemplo. La cooperación es más atomizada, antes solo se trataba de la relación entre la embajada y una cancillería, hoy hay muchos más actores. Las ONGs, las empresas multinacionales y la gente que está más cerca, por ejemplo a través de las redes sociales, y demandan un rol activo acelerado por la tecnología que requiere poder reaccionar al instante. Otra cosa que ha cambiado en el último tiempo es respecto de las emociones. Funcionamos mucho más desde las emociones y es una consecuencia de las posibilidades que nos da la tecnología, ese efecto inmediato y hay que saber cómo manejar esas emociones.

-Hablando de emociones en redes sociales. Usted comparte temáticas de gestión pero también mucho personal. Como cuando su mamá se quebró una pierna, o su euforia cuando se fue al obelisco a festejar el campeonato del Arsenal o una buena película. ¿Cuánto de esto es construido de manera premeditada?

-Bueno, en buena parte es porque yo me divierto. Suelo tuitear a la noche y comparto un poco de mis sentimientos y vida. Ahora está siendo diferente porque he estado tuiteando en inglés para ayudar a tantos turistas ingleses que estaban en la Argentina cuando surgió la pandemia, mi cuenta la uso por mis trabajo, pero también para un poco de diversión y los argentinos tienen un sentido del humor parecido a los británicos y es muy fácil comunicarse con ellos.

Kent se caracteriza por su estilo desestructurado
Kent se caracteriza por su estilo desestructurado Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

-La agenda de la embajada cambió abruptamente desde marzo. ¿Cómo fueron los últimos tres meses de trabajo en la pandemia?

-Han sido semanas muy duras, dos meses de trabajar sin parar siete días a la semana y fue un desafío no caernos. El trabajo conjunto entre organizaciones fue muy importante y tiene un cargo emocional muy fuerte. Ayudar a los británicos que estaban lejos de casa y querían encontrar seguridad y no siempre podíamos dársela. Incluso cuando por momentos no hubo más vuelos fue muy preocupante, y el trabajo era contener. Hablamos con ellos, los encontramos en todo el país, hicimos dos vuelos humanitarios para traer turistas ingleses desde 20 provincias argentinas. Mucha logística, contención desde el consulado, nosotros intermediando con el gobierno. Esto requirió que distintas personas fueran tomando el liderazgo, fue un trabajo de equipo y cuando logramos repatriar a todos fue un gran desahogo.

-Una de sus especializaciones es en negociación, una habilidad que tiene que poner en práctica muy a menudo en su rol de embajador.

-Las negociaciones son para mí una manera de resolver problemas, y para que una solución sea duradera, hay que negociar tendiendo ventajas para ambos lados, identificar tus propios intereses y los intereses de la otra parte. Hablando claramente sobre qué quiero de esta interacción y buscar una manera en la que todos quedemos conformes para poder continuar con la relación. No es como comprar un auto, donde no vas a volver a interactuar con ese vendedor luego de negociar. En la negociación como diplomático tenés que tener una relación de confianza, construir puentes. Y hay que saber también que a veces no se puede negociar.

-Sobre los desacuerdos entre los países a la hora de enfrentar la adversidad ¿Cree que puede haber un cambio luego de la pandemia?

-Hoy todos estamos sufriendo atravesando una pandemia, no podemos visitar a nuestras familias y esto nos hace sentir más frágiles, más humanos y podemos sentirnos identificados con las situaciones de los demás. La Argentina e Inglaterra tenemos una relación muy intensa, mucho más intensa que con cualquier otro país de América latina. Hemos atravesado un conflicto bélico en 1982, pero también tenemos también muchos vínculos a través de la historia de desarrollo y crecimiento en conjunto.

-¿Cómo se gestiona cuando hay ideas irreconciliables entre los países?

-A veces el trabajo como embajador puede ser muy solitario. El equipo está mirando, la gente en Londres te está mirando, la gente acá también, entonces uno tiene que pensar, ¿cómo voy a explicar esto que estoy haciendo? ¿Es razonable? Si la respuesta es sí, sigo adelante. No hay una manera correcta de hacer las cosas, puede haber cinco o seis soluciones diferentes. Cada vez que hablo con mi equipo, cuando tenemos que salir generar relaciones les digo, no podemos decir o hacer lo de siempre, porque el mundo cambia, el ambiente cambia y nosotros tenemos que cambiar también. Es algo "darwinístico", necesitamos adaptarnos.

-Además del humor, ha dicho que Inglaterra y Argentina comparten un mix de innovación y tradición ¿En qué lo ve?

-Creo que el capital humano argentino es muy impresionante, algo de eso se expresa en los startups, la gran cantidad de propuestas que hay y trabajamos mucho con ellos. Pero también hay varias áreas de innovación en el gobierno y uno va aprendiendo. Creo que los argentinos saben adaptarse muy rápidamente y es una gran oportunidad para la colaboración.

-Su trabajo le exige aprender de nuevas culturas de manera cíclica. Brasil, México, Bélgica, Vietman, Tailandia, luego Argentina fueron sus hogares muchos años ¿Cómo cree que es su actitud ante lo nuevo?

-Tengo mi lado más conservador en términos de mis hábitos, pero cómo diplomático cambio cada 4 o 5 años y esto hace que tenga que flexibilizar mucho mi actitud. Es interesante cuando uno llega a un país intentar entender lo que está pasando. Hago observaciones de cómo van las cosas, siempre es mejor escuchar que hablar para un diplomático. Uno entiendo mucho más lo que los demás están pensando y tiene un mejor entendimiento de la situación.

-Hoy todos nos vimos obligados a cambiar maneras de trabajar y hasta de vivir. ¿Tiene alguna recomendación para adaptarnos rápido al cambio?

-Siempre hay que tener mucho interés y curiosidad. Si uno pregunta ¿Por qué? ¿Cómo? Entendemos mejor y ayuda a la otra persona para que pueda explicar su punto de vista. No hay malas preguntas y me gusta que me pregunten por qué y cómo hacemos las cosas. Es así como los equipos se desarrollan y generan confianza.

-¿Siente que está dejando un legado en el modo de gestionar?

-Me ha pasado que colegas y otros diplomáticos me digan eso y me pregunten. La gente quiere ver a sus líderes políticos y también funcionarios desde un lado más humano y también tienen más expectativas de ellos. Los gobiernos estaban muy alejados de la gente. Hay que adaptarse, yo no soy muy protocolar, porque demasiado protocolo no es una buena idea porque distancia y es más difícil generar empatía. Hay ocasiones donde no se puede evitar tanto, pero es importante que un embajador, un diplomático, tenga contacto no solamente con el gobierno ante el cual está acreditado sino también con la sociedad. Somos diplomáticos, pero no por eso tenemos que ser distantes de las personas. Ser auténticos y mostrar respeto siempre.

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