Salud en terapia intensiva. Cuando salvar te enferma

Las empresas de salud enfrentan el dilema de que están sufriendo una caída en sus ingresos cuando más se las necesita
Las empresas de salud enfrentan el dilema de que están sufriendo una caída en sus ingresos cuando más se las necesita
Andrés Hatum
Nicolás José Isola
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20 de junio de 2020  • 03:52

En las crisis se dan paradojas. El coronavirus puso en jaque al mundo y a un sector tuvo que organizarse y ponerse a punto para combatirlo. Hoy está al borde del abismo. A veces, ser el encargado de salvar puede ponerte en el lugar del muerto.

Muchos hospitales debieron adaptarse a la posible demanda de pacientes con Covid-19, lo cual implicó vaciar buena parte de sus camas, poner en disponibilidad equipamientos y reestructurar el modo en que se concebía la tarea diaria. Para ello, también fue necesario liberar espacios, como los consultorios externos. Muchos médicos que se dedicaban a hacer guardias fueron dispensados, algunos vieron reducidos sus salarios y otros están "monotributando" al aire comprimido: en cualquier momento pueden explotar. Anestesistas, cirujanos e instrumentadores que trabajaban en cirugías cotidianamente tienen sus quirófanos vacíos. Se complica operar por Zoom.

El espacio ocioso en el sistema sanitario es carísimo, y si no hay pacientes, no hay lucro. Dos más dos da cuatro. Los clientes de las prepagas no tienen cómo prepagarlas ni pospagarlas. Y con un virus en la calle, el que no paga quizá las paga. Parece un juego de palabras, pero es el juego de la vida.

El virus dejó a los hospitales sin respiración. La pandemia los puso en terapia intensiva. La salud está enferma y su pronóstico es reservado.

El Covid-19 planteó la necesidad de un esfuerzo entre países que aún no se ha logrado. Lorena Delisio, jefa clínica médica del prestigioso Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), habla de la mezquindad existente a nivel global en salud: "A fines de 2019, el anuncio de China [sobre el virus] debería haber puesto a todas las autoridades sanitarias y gobiernos del mundo en alerta. Deberían haber trabajado mancomunadamente y no como lo hicieron. Especularon a favor de unos y otros, desde los materiales de protección personal para la atención de los pacientes hasta el equipamiento necesario. Eso aún continúa, frente al descubrimiento y producción de la vacuna".

La pandemia obligó a toda la industria de la salud a reformular sus protocolos de trabajo, aumentando los costos
La pandemia obligó a toda la industria de la salud a reformular sus protocolos de trabajo, aumentando los costos Crédito: Getty Images

Una anécdota refleja la complejidad de nuestro sistema de salud. En 2018, durante las reuniones del G-20 en Buenos Aires, un funcionario argentino del área de Salud le intentaba explicar a su par chino el funcionamiento del sistema aquí. El funcionario oriental se enojó con la traductora: lo que estaba traduciendo no podía ser un sistema lógico. Un cuento chino.

Con la reforma constitucional de 1995, la salud se transfirió a las provincias, acentuando las inequidades en términos de salud a nivel nacional: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un PBI per cápita de países desarrollados, por un lado, y el NEA, con provincias con niveles africanos y dependientes del empleo público, por otro. Esto limita la coordinación del desarrollo de prestadores especializados. Un caos insalubre.

Problemática federal

Una cuestión adicional: la formación universitaria está centrada en los grandes centros urbanos, pero los problemas son federales, están distribuidos a nivel nacional.

"Tratarte de cáncer en Tierra del Fuego requiere que te traslades a Buenos Aires", explica el gerente general de Laboratorios Bagó, Edgardo Vázquez. Y continúa: "En nuestro país conviven tres sistemas de salud al mismo tiempo: el sistema público, las obras sociales y las prepagas. Con diferencias de prestaciones significativas entre cada segmento y coberturas diferenciales aun dentro del mismo grupo.

Una misma persona puede acceder a distintas coberturas arbitrando aquello que le conviene más. Esta situación genera ineficiencia en la administración de los recursos disponibles, acentuada por una regulación que permite al pagador ser prestador y decisor de las prestaciones al mismo tiempo, en un claro conflicto de intereses. Claro, este despiole los chinos nunca iban a entenderlo.

La falta de circulación impuesta por el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) generó una inactividad inusitada en el sector y algunos pacientes, como aquellos con patologías cardiovasculares o tumores, no pueden esperar. "Las medidas extremas de aislamiento dispuestas en todo el mundo harán estragos en toda la población y nuestro país no está exento de esto", remarca la doctora Delisio. "El otro lado de la moneda de la pandemia es que todo esto llevará al colapso y saturación de los sistemas de salud pospandemia, en el marco de economías destruidas, con sectores inmovilizados que tardarán varios ciclos en comenzar a funcionar a pleno nuevamente".

La Argentina no está sola en este problema. Mauro Tamagno, oriundo de Rosario, es jefe de cirugía de tórax en cuatro hospitales de San Pablo y ya operó a decenas de pacientes con coronavirus; señala que el sector privado brasileño está en crisis. "Tenemos tres meses de subocupación y esto da un perjuicio tremendo. En San Pablo, para que un hospital sea un buen negocio, tiene que tener una ocupación del 82% para arriba. Hay hospitales trabajando con 45/50% de ocupación: es terrible. Tenés gastos fijos: enfermeros, personal de limpieza, etc. Todo eso por turno". Las pérdidas ahogan al sector salud.

Producto de la pandemia, en Brasil más de un millón de trabajadores perdieron su empleo formal. Para Tamagno, esto traerá más problemas: "Hasta ahora las que se ven beneficiadas son las obras sociales, porque no hay cirugías electivas, que son las que más gastos generan en insumos y honorarios, etc. Pero frente a la desocupación que se viene, se van a perjudicar en sus ingresos".

Camino asfixiante

¿Hay esperanza de mejora? Según Tamagno: "Queda por verse cuánto van a invertir los hospitales en telemedicina y cómo los players van a responder a este cimbronazo. Ojalá no se corte por el lado más débil, como siempre: los médicos".

Pareciera que hay un modelo por reconfigurar. Edgardo Vázquez considera que el sector en la Argentina precisa de transformaciones: "Existe una carga tributaria creciente, el mercado está en retracción, el sistema de seguridad social está desfinanciado, hay una competencia entre grandes jugadores globales, como la India y China, y un modelo de negocios que ha permanecido con cambios menores en los últimos 70 años, a pesar de los cambios existentes en la sociedad. La pandemia permite repensar el modelo de creación y captura de valor de esta industria".

Lo cierto es que lo que queda es un camino asfixiante para el sector. Debe transformar esta crisis brutal en una oportunidad para tomar aire. No será nada fácil: como muchos seres humanos, está luchando por sobrevivir.

* Andrés Hatum es PhD y profesor de la Escuela de Negocios de la UTDT. Nicolás José Isola es filósofo, PhD y Coach Ejecutivo y experto en cambio personal

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