Santo hobby, un tiempo libre activo

Prendemos la TV, tomamos nuestro celular y empezamos un escrolleo de la pantalla eterno o asaltamos la heladera sin siquiera saber para que la abrimos.
Prendemos la TV, tomamos nuestro celular y empezamos un escrolleo de la pantalla eterno o asaltamos la heladera sin siquiera saber para que la abrimos.
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5 de diciembre de 2020  • 02:34

La balanza que marca el equilibrio entre descanso y trabajo este año termina con todo el peso de un solo lado. Hemos trabajado más, se calcula que hasta dos horas extra por día respecto del año pasado, en muchos casos. Sin los bordes que daban los horarios de entrada y salida, las responsabilidades nuevas de cuidado, sin los espacios físicos dedicados para el trabajo y que todo ocurre en los dos mismos metros cuadrados, hay un perdedor que pide revancha de cara al verano que se acerca: es el ocio, un tiempo de disfrute de nuestros hobbies favoritos que quieren ganar horas en nuestras agendas abarrotadas.

Pero, ¿Y si lo que estamos relegando, además de darnos disfrute y alegría fuera una fuente rica de energía? ¿Si cada tiempo libre y desconectado de las obligaciones luego redundara en mayor foco y efectividad?. Un creciente cuerpo de investigación ha descubierto que dedicar tiempo a nuestros pasatiempos preferidos no solo nos hace más felices y relajados, sino que también mejora la productividad y la creatividad. Para los que nos cuesta parar y disfrutar del ocio sin "la culpa" de los pendientes, ya tenemos una nueva razón para no relegar el disfrute siempre para "si me sobra tiempo".

En su libro Descanso: Produce más trabajando menos, el autor Alex Pang describe infinidad de ejemplos de personas famosas y productivas que tuvieron pasatiempos difíciles y significativos durante su tiempo de inactividad.

Pang llama a esto "descanso deliberado", un ocio que no es accidental, sino que es elegido y cuidado como espacio re energizante. Es un descanso que ayuda a recuperarse del estrés y el agotamiento del día, permite que se asienten nuevas experiencias y aprendizajes, se consoliden las memorias y que la mente siga trabajando desde el subconsciente. Pero, la mayoría de nosotros, en vez de planear el ocio, intentamos "apagar el cerebro un rato". Prendemos la TV, tomamos nuestro celular y empezamos un escrolleo de la pantalla eterno o asaltamos la heladera sin siquiera saber para que la abrimos. Pero estas actividades, lejos de relajarnos o ayudarnos a "resetear" la cabeza, en muchos casos se transforman en fuentes de nuevas ansiedades y más estrés.

Una de las principales excusas que ponemos es que no tenemos tiempo. Sin embargo, 15 o 20 minutos diarios pueden hacer una gran diferencia. Y casi todos podemos "robarle" al streaming, redes, noticias y hasta al trabajo 20 minutos por día.

La idea es que este ocio sea un tiempo diseñado y cuidado celosamente. En lo posible que sea alejado del espacio físico donde estábamos trabajando y desconectados. Por ejemplo, tomar un rato para bordar, pintar, tallar una madera, cantar o hacer jardinería.

Para sacar las preocupaciones de su mente, Winston Churchill pintaba paisajes, y explicaba que la única forma de calmar una preocupación era reemplazarla con algo de "otro campo de interés" hasta que "la preocupación se desvanezca, relaje y comience así un proceso de reparación¨.

Los hobbies además ayudan a cortar y desconectar con el trabajo, algo que este año se nos ha dificultado especialmente al perder los bordes a los que estábamos habituados.

Tener límites claros de corte de trabajo (en el hacer concreto y también en el pensamiento sobre el trabajo) redunda en personas con menos estrés y agotamiento, menos procrastinación, mayor compromiso posterior con el trabajo y más foco luego del descanso.

Si el hobby además es un deporte o actividad física el premio es doble, porque este genera un turbo mental y productivo a la vez que cuida nuestra salud corporal y mental

Uno de los elementos clave de la desconexión psicológica o descanso deliberado es usarlo en experiencias en las que tenemos mucho dominio. En inglés se habla de "mastery", en otras palabras, es dedicarse a una tarea o habilidad que se disfruta mucho. Por ejemplo, los soldados que descifraban códigos en la Segunda Guerra Mundial, pasaban mucho de su tiempo de inactividad jugando al ajedrez, un juego en el que todos eran competentes y en el que podían desafiarse entre sí.

Ocuparnos de cosas en las que somos buenos o disfrutamos mucho nos conduce a un estado de "flow" que nos absorbe de una manera positiva del contexto, nos resulta gratificante y fuente de energía nueva.

Yo no puedo descifrar ningún código pero siento algo parecido cuando acomodo y cuido mis plantas, cuando camino escuchando mi podcast favorito o cuando cocino siguiendo una receta. No esperes a toparte por casualidad con un rato de ocio. Diseñá con cuidado tu tiempo libro activo.

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