No alcanzan los slogans para recomponer la confianza

Willy Kohan
Willy Kohan MEDIO:

Willy Kohan, en LN+

11:04
Video
(0)
2 de octubre de 2019  • 23:54

Escuchá la columna como podcast:

Los últimos datos sobre la realidad económica y social de la Argentina hablan por sí solos: la inflación y la devaluación llevaron la pobreza por lo menos al 35% de los hogares. La situación se sigue agravando porque en septiembre los precios crecen a un ritmo alarmante, superior al 5% mensual, y se mantiene sin prisa pero sin pausa la caída de depósitos y la pérdida de reservas. La economía está casi paralizada, a la espera de las definiciones electorales.

Pero la realidad no espera. El dólar en el mercado regulado ya supera los 60 pesos, solo gracias a que el Gobierno vende no menos de 100 millones por día para calmar la demanda. Cada vez hay que disponer más regulaciones y mayores cepos en la política cambiaria para que no se agoten las reservas. Y las mayores regulaciones, como se sabe en la Argentina hace décadas, no hacen otra cosa que alimentar el dólar blue, a la vez que disparar los precios del dólar según el arbitraje de bonos o acciones en los mercados libres. Es decir, se retroalimentan las expectativas de mayor inflación hacia el futuro.

Mientras la dura realidad sigue golpeando, la campaña electoral en cabeza de los dos principales candidatos se llenó de slogans. En el caso de Alberto Fernández, algunos bastante desactualizados en materia económica; o de promesas muy difíciles de cumplir, en el caso de un Mauricio Macri, que ahora jura que si lo reeligen hará en su segundo mandato lo que no hizo en los cuatro años de su primero.

Imposible de lograr sin un acuerdo político profundo y que no aparece tan factible, en un país donde el gasto público está indexado por inflación (dolarizado, al fin) y que resulta intocable según la doctrina del máximo tribunal de Justicia. Lo acaba de ratificar la Corte: ni siquiera se puede bajar impuestos a los alimentos, porque no se puede tocar un peso de lo que la Nación le envía a las provincias.

Un país donde el candidato de la oposición ni siquiera puede influir para que los pilotos de Aerolíneas y Austral levanten un paro salvaje que dejará al país incomunicado este fin de semana. Cimbronazo sindical a menos de un mes de las elecciones, orquestado además por los sectores supuestamente más moderados de los gremios aeronáuticos que incluso simpatizan con el frente político que lo lleva a Fernández como candidato. Sin embargo lo desafían, aumentando los interrogantes sobre la capacidad que tendría en su gestión con los reclamos sectoriales y el gasto público en caso de resultar elegido presidente.

Los slogans de la oposición y las promesas del oficialismo lucen muy lejos de lo que espera el mundo económico para empezar a recomponer la confianza. A duras penas, el cepo y el control de cambios están conteniendo con dificultades la situación para llegar al 27 de octubre y esperar los resultados de la primera vuelta.

La realidad, que por ahora no encuentra respuestas, pasa por lo siguiente:

  • La Argentina podría ingresar otra vez en cesación de pagos en 2020 si no se logra un acuerdo amigable con el FMI y los acreedores privados
  • Para que ese acuerdo sea posible, se necesita un ajuste fiscal que no aparece posible, dado que requeriría una baja del gasto inflexible: sistema previsional, giros a las provincias y subsidios al transporte, los combustibles y los servicios públicos.
  • Las reservas se van agotando, no aparece la oferta de divisas en un mercado que anticipa nuevos cepos y más profundos; mientras que para que los depositantes en pesos no corran al dólar las tasas no pueden bajar de 50% o 60%
  • Tampoco está claro cómo afrontará el Gobierno los vencimientos en pesos que tiene hasta fin de año. Entre 300 y 400 mil millones que si se lanzan al mercado emitiendo y sin recomponer la confianza suponen un peligro inflacionario muy serio y extremo para la estabilidad del sistema

Es importante entender que, en buena medida, la estabilidad financiera a partir del lunes 28 de octubre dependerá mucho del resultado electoral. Si hubiera ballottage, en caso de que Macri logre el milagro, los tiempos pueden demorarse algunas semanas. Si ocurre lo más probable según las encuestas, y Alberto es consagrado presidente electo, el tiempo de los slogans y la guitarra empezará a reducirse.

En el equipo económico de Macri y en el Banco Central aseguran que estarán listos para ayudar al presidente electo a sentarse con el Fondo y los acreedores, de modo de apaciguar la transición. ¿Serán esas las intenciones del candidato Fernández y de su inestable frente electoral?

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.