"Nos preocupan las expectativas de inflación"

El presidente de la asociación de la banca extranjera advierte que la percepción de suba de precios atenta contra una baja en las tasas de interés de los créditos
Florencia Donovan
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27 de diciembre de 2009  

Vicens tiene experiencia en el sector público: como secretario de Hacienda, entre diciembre de 1999 y marzo de 2001, y como director del Banco Central, entre 1986 y 1988. En el ámbito privado, fue consultor y fundador de Macroeconómica y MVAS, consultoras de economía.

Como presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens es la voz de la banca extranjera. Moderado y con la gimnasia que tienen para expresarse quienes en algún momento estuvieron en la función pública, Vicens se muestra optimista para 2010, pero desliza la importancia de contener las expectativas inflacionarias, para así evitar que se encarezca el crédito.

-El crédito apenas creció este año. ¿Mejorará en 2010?

-No tengo dudas de que va a haber más crédito. Los bancos tienen liquidez. De hecho, las tasas están bajando. Veo una cierta debilidad de la demanda de crédito y la atribuyo a que, sobre todo en la primera parte de este año, el nivel de actividad económica estuvo cayendo un poco, pero con la reactivación que se está dando en estos meses y con la que esperamos que se dé el año que viene la demanda va a mejorar, y desde el punto de vista de los bancos no hay ninguna dificultad para atenderla.

-La realidad es que hasta ahora todo el crédito es de corto plazo, de consumo...

-Cuando uno mira la cartera de los bancos, por lo menos más de la mitad del crédito es comercial; el de consumo no alcanza la mitad.

-Pero cuando decimos comercial, también hablamos de líneas de corto plazo...

-Efectivamente, el crédito no tiene los plazos que todos desearíamos, y las líneas de largo, como el hipotecario, no han crecido porque los bancos no disponen de los recursos provenientes de los ahorristas en los plazos y las tasas que podrían viabilizar la oferta. Lo ideal sería que además de estos fondos se contara con un mercado que permitiera que lo que originan los bancos como crédito de largo plazo pudiera ser financiado por inversores que están dispuestos a mantener esos activos por todo el plazo que demanda su total maduración. En ningún lugar del mundo los bancos captan ahorros a muy largo plazo, lo que hacen es captar depósitos a un plazo relativamente corto y luego trabajan con el mercado de capitales para generar financiamiento de largo plazo.

-¿La estatización de las AFJP eliminó esa posibilidad?

-En el largo plazo, pienso que va a ser una dificultad para que se siga consolidando el mercado de capitales. Es cierto que el portafolio de las AFJP estaba muy concentrado en deuda pública, pero el hecho de que hubiera un flujo de fondos de largo plazo, canalizado a través del mercado de capitales, brindaba la alternativa de que con el tiempo sucediera lo que pasó en otros países, como Chile; que ese flujo de fondos, en la medida en que las necesidades de financiamiento del Gobierno disminuyeran, fuera a financiar necesidades de largo plazo.

-¿Hay planes con la Anses [Administración Nacional de la Seguridad Social] para suplir la ausencia de las AFJP?

-Que sepamos, no. Pero tenemos la expectativa de que si se instalara una perspectiva de gradual estabilización de la economía, si se consiguiera canalizar mayor proporción de los ahorros de los argentinos a través de los canales financieros institucionalizados, eso mismo alentaría una profundización del mercado de capitales. Lo que proveían los fondos de pensión era un estímulo especial. Ahora ese estímulo va a tener que ser sustituido por condiciones que permitan avanzar en el mercado de capitales de manera espontánea.

-Y hoy no están.. .

-Yo diría que están en construcción; esperemos que sea así.

-¿Cómo ve el uso de reservas para el pago de deuda?

-Hay un costo, que es el de modificar las normas en función de necesidades y no en función de un proceso de readecuación del marco legal que tenga como objetivo mejorar las cosas a largo plazo. Pero es una decisión que puede ser positiva, si ayuda a acelerar un proceso de reducción de la prima de riesgo país, en un marco en el que después la política económica consolide esta reducción. Quiero decir, si al mismo tiempo sirve para anticipar lo que de cualquier manera va a suceder, porque la política fiscal acompaña un proceso de reducción de la tasa, porque el reingreso a los mercados de capitales también favorece una situación de esa naturaleza, porque siguen disminuyendo las expectativas de inflación. En ese caso, lo veo como algo muy positivo.

-¿Está bajando el gasto?

-Entiendo que debería crecer a una tasa más en línea con el crecimiento de los ingresos.

-Y eso no está sucediendo.

-No lo sé, este año creció más que los ingresos; esperemos que el año que viene crezca menos.

-Al revés de lo que dice que debería suceder, también pareciera que las expectativas inflacionarias están subiendo...

-Ese es un motivo de preocupación, porque la prima de riesgo país y las expectativas de inflación son las que podrían impedir que la tasa de interés siga bajando. Y un abaratamiento del costo de financiamiento es positivo para todos.

-Las expectativas de inflación se frenaron en 2009 más por el parate económico que por que haya habido un plan. ¿Hay señales de que se esté trabajando para contener las expectativas de inflación hacia adelante?

-A nivel del Banco Central, la política monetaria ha acompañado esa disminución en las expectativas. Ha disminuido mucho la tasa de variación de la creación neta de los recursos monetarios. Eso es una indicación de que hay un esfuerzo por consolidar una inflación más baja. Obviamente, depende también de otros factores. Uno de los más importantes es la política salarial. Este año, los salarios subieron más que la productividad. Si ese patrón se repite, es un impedimento para que baje la inflación. En el precio de los alimentos, hay cuestiones sectoriales que hay que resolver para que no se conviertan también en un problema. Pero, en términos generales, desde el punto de vista del equilibrio macroeconómico, lo que va a requerir es que a nivel fiscal y monetario haya consistencia en un sendero de disminución del crecimiento de la demanda agregada para que esté más en línea con la producción.

-Está hablando de reducir el gasto y la emisión de pesos...

-Hay que hablar de tasas de variación, no de niveles. Que la variación del gasto, tanto del público como del privado, esté en línea con el crecimiento de la producción.

-¿Qué pesa más, el gasto privado o el público?

-Ambos importan.

-¿Le diría a la gente que consuma un poco menos?

-Le diría que produzca más. Así se va a poder consumir más y gastar más, sin efectos inflacionarios.

-Este año, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, llamó a los bancos para que bajaran el dólar y las tasas. ¿Está de acuerdo con la metodología?

-En algunas ocasiones, el Gobierno puede ponerse en contacto directo con los bancos o con quienes los representan para transmitirles lo que piensa que debe ser el funcionamiento de un sector económico. Eso no lo vemos fuera de lugar. Depende de cada uno cómo lo tome, pero lo tiene que tomar como lo que es: la expresión de un deseo. Eso sucede en Estados Unidos, sucede aquí y no tiene nada de malo.

-¿Pero las tasas pueden bajar por una expresión de deseo?

-El Gobierno puede expresar su deseo de que las tasas o eventualmente la paridad cambiaria tengan que tener cierto valor en la medida en que ejecute las políticas que lleven en esa dirección. Pensar que los banqueros van a fijar las tasas o el tipo de cambio, más allá de las condiciones de mercado, es una fantasía.

–Llama la atención que, habiendo sido la banca extranjera protagonista de los 90, hoy prácticamente ninguna de las cabezas de los grandes bancos se expone públicamente, ¿por qué? –En los 90, el mayor protagonismo estaba en los banqueros privados nacionales, que encabezaban las representaciones gremiales. Lo que entiendo que ha pasado y que es lógico que pase, es que cada uno está ocupando el lugar que tiene que ocupar en la dinámica de la economía y de la política del país. Acá los bancos internacionales tienen intereses estratégicos en la Argentina, les interesa que el país se desarrolle para que sus operaciones también se desarrollen y, en ese sentido, son socios del país. Pero esto no implica que tengan que tener más protagonismo del que requiere justamente contribuir con ese interés.

–Nosotros somos testigos día a día que los empresarios no dicen en público lo que piensan en privado. ¿Desde el sector financiero creen que la situación actual invita a ser más cautos? –No, en general tratamos de tener expresiones públicas que tengan que ver con lo que dije antes, contribuir a que mejore la situación económica del país en general. Sentimos total libertad de expresar lo que tenemos que expresar y, al mismo tiempo, sentimos que tenemos que expresarlo de forma prudente, positiva, de tal forma que contribuya. No tenemos ninguna presión ni nos sentimos presionados, somos responsables y prudentes a la hora de hablar.

–¿Por qué la gente sigue depositando dólares, cuando los bancos pagan apenas 1 o 2% por un depósito, menos que lo que se paga en Estados Unidos? En el fondo, además, son los mismos bancos que en 2001 no pudieron devolver los dólares… –Está claro que no es una situación tan generalizada como la que pareciera según su pregunta. Fue un momento, a mediados de año, que coincidió con el aumento de la salida de capitales, y que tiene que ver con el temor que había de alguna gente de que el peso se devaluara más rápidamente, cosa que creo yo, tiene que ver con una mala lectura de la situación macroeconómica. Más allá de que en 2001 o 2002 hubiera habido una reestructuración de los depósitos, el comportamiento también refleja que desde el punto de vista del depositante, lo que sucedió en aquel momento no era responsabilidad de los bancos, sino de una política económica. No fueron ellos quienes decidieron reestructurar los depósitos, fue el Gobierno quien decidió hacerlo. De tal modo que, como hoy no están dadas las condiciones para que vuelva a suceder algo de esa naturaleza, no veo ningún riesgo en depositar dólares en la Argentina.

Perfil

Profesión: economista

Edad: 58 años

Origen: San Luis

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