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Ocultar la inflación la retroalimenta

La falta de cifras oficiales confiables, según analistas, hace que se sobrestime el nivel real e impulsa las expectativas
José Hidalgo Pallares
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25 de junio de 2012  

Los argentinos creen que en los próximos doce meses la tasa de inflación seguirá aumentando y se ubicará alrededor del 30%. Estas expectativas -que según los analistas consultados inciden en la inflación real- son provocadas, entre otros motivos, por la falta de cifras oficiales confiables.

El resultado surge de la última Encuesta de Expectativas de Inflación realizada por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella en las principales ciudades del país. Para calcular la inflación esperada, el CIF plantea la siguiente pregunta a los encuestados: "¿Alrededor de qué porcentaje espera usted que, en promedio, los precios suban en los próximos doce meses?". Una vez eliminadas las respuestas que están fuera de la escala requerida en la pregunta se calculan dos resultados: la mediana (es decir, el valor central entre las respuestas ordenadas de menor a mayor) y la media (el promedio de todas las respuestas).

En la encuesta cuyos resultados fueron difundidos la semana pasada, la mediana alcanzó por cuarto mes consecutivo su máximo histórico de 30%, mientras que el promedio aumentó un punto porcentual frente a la encuesta de mayo y se ubicó en 34,9 por ciento. Estos resultados son 6 u 11 puntos porcentuales más altos que la última tasa de inflación interanual difundida por los diputados de la oposición (23,9%).

"Hoy existe mucha incertidumbre en la economía nacional, lo que genera que buena parte de la población asigne una probabilidad alta a un escenario poco optimista", dijo Guido Sandleris, director del CIF, para explicar esa diferencia. "Además, es usual que los agentes tiendan a sobrestimar levemente la inflación ocurrida, ya que uno tiende a registrar en su mente más los precios que aumentan que los que no cambian. Todo esto se ve agravado por la falta de estadísticas de precios confiables."

Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de la consultora Ecolatina, también encontró una explicación en las dudas que generan las cifras oficiales. " Es uno de los problemas de la intervención del Indec [Instituto Nacional de Estadística y Censos]. Al no haber un indicador oficial, los agentes sobrestiman el verdadero proceso inflacionario", dijo.

Es decir, lejos de ocultar la suba de los precios, la manipulación de los datos de inflación consiguió el efecto contrario: que la gente crea que la realidad es incluso peor que lo que reportan las consultoras privadas.

El problema con las altas expectativas de inflación es que inciden en el comportamiento de la gente y, en consecuencia, en la variación real de los precios. "El impacto típico de las expectativas se ve en las negociaciones salariales", dijo Lorenzo Sigaut Gravina. "No se negocia del mismo modo cuando se espera una inflación de 5 por ciento que cuando se espera una de 30 por ciento."

El experto explicó que, ante una inflación esperada alta, los trabajadores exigen incrementos salariales acordes con esas expectativas.

Esto, a su vez, produce un aumento en los costos laborales de las empresas, que buscan trasladarlos a los precios de sus productos, generando un círculo vicioso. "Varios precios hoy se fijan en función de lo que se espera que va a suceder con el nivel general de precios mañana", añadió Sandleris, y mencionó otro ejemplo: los contratos de alquiler.

La política convalida

El economista Carlos Melconian, director de M&S Consultores, también cree que las expectativas de inflación afectan la economía real. "Pero sólo si hay una política económica que las convalide", acotó.

Con él coincidió Sandleris: "No debemos olvidar que es el Banco Central quien, con sus acciones, a la vez motoriza y convalida las expectativas inflacionarias a través de la emisión monetaria".

Entre las políticas del Gobierno que inciden en las expectativas de inflación, Melconian mencionó, además de la emisión monetaria, que "crece a una tasa del 40 por ciento anual", las restricciones a la importación, que, en su opinión, generan mayores precios tanto en los bienes importados como en los productos locales que compiten con ellos.

¿Cómo hacer para que las expectativas de inflación se moderen? Para los analistas consultados la respuesta es una sola: se necesita un programa macroeconómico creíble que tenga como objetivo bajar la inflación.

Pero para trazar un plan así, concluyó Sigaut Gravina, "primero se debe reconocer la magnitud del problema".

34,9%

Expectativa

Es el porcentaje de inflación media que esperan los argentinos, según la encuesta de la Universidad Di Tella.

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