Ordenaron pesificar una deuda entre particulares

Fallo en favor de un productor
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21 de mayo de 2003  

CORDOBA (De nuestra corresponsalía).- Una sentencia judicial ordenó la pesificación de una deuda en dólares entre particulares, contraída antes del dictado de la ley 25.561, de enero de 2002, y todavía no cancelada a esa fecha.

Este es el primer pronunciamiento en la provincia de Córdoba dirimiendo un litigio de tal naturaleza. Estableció que a la pesificación se le adicionará el CER y a este monto "la cantidad que resulte de computar un 70% de la diferencia" entre aquella cifra y la que corresponda a la cotización del dólar libre del Banco Central. Ese cálculo terminaría reflejando una paridad de entre 2,65 a 2,70 pesos.

El fallo del titular del juzgado federal número 2 de esta capital, Alejandro Sánchez Freytes, resuelve una controversia entre un productor agropecuario y una empresa ligados por la transacción de un tractor.

Al momento de la sanción de la pesificación, la deuda era de 128.184 dólares. El acreedor tenía pagarés que documentaban el saldo en su favor. Cabe mencionar que el deudor a enero de 2002 estaba en mora.

El magistrado determinó que resultaba aplicable al caso la ley 25.561 y los decretos 214 y 320, de cuyas normas -interpretó- se desprende que no se ha establecido un trato diferenciado para las eventualidades en que se haya incurrido en mora o no. Una interpretación "sistemática y armónica" conduce a sostener que las deudas exigibles con anterioridad a ella están comprendidas por el nuevo marco legal, "aun tratándose de un supuesto de mora del deudor de una obligación exigible fuera del sistema financiero".

Por tanto, el juez llega a la conclusión de que "la normativa que rige el tema impone la pesificación de todas las obligaciones existentes no canceladas sea cual fuere su situación en punto a la exigibilidad o a la mora".

Además, apela al Código Civil, que dice que "no (se) afecte el derecho de propiedad de ninguna de las partes de la relación, del deudor enriqueciéndolo y al acreedor empobreciéndolo o viceversa". Pero, repara, la "equidad" no puede darle la espalda a la "mora" y por eso "los deudores morosos no pueden ser "recompensados" haciendo recaer toda su responsabilidad en su acreedor, que contaba con una legítima expectativa de percibir el importe de su crédito a la fecha convenida".

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