Otro frigorífico pasó a manos del grupo brasileño JBS

Se trata de la planta de CEPA en Pontevedra, adquirida en US$ 27,050 millones
Fernando Bertello
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29 de noviembre de 2006  

En medio de los rumores sobre una nueva restricción a la exportación de carne vacuna por parte del Gobierno, ayer el frigorífico Swift Armour -el más importante en el rubro de la Argentina, controlado por el grupo brasileño JBS (que en el mundo maneja el 50% del comercio de este producto procesado)- adquirió la planta que Compañía Elaboradora de Productos Alimenticios (CEPA) tenía en Pontevedra, en el partido bonaerense de Merlo. Fue en una subasta judicial en la que ofreció US$ 27,050 millones por la compañía.

Con esta compra, Swift Armour, que en 2005 pasó a manos de JBS en unos 200 millones de dólares y hace menos de un mes compró en otro remate judicial por US$ 15,75 millones otra planta de la quebrada CEPA en Venado Tuerto (Santa Fe), se consolida como el principal faenador y exportador del país.

Con un total de cuatro plantas, ubicadas en Villa Gobernador Gálvez (Santa Fe), San José (Entre Ríos) Venado Tuerto y ahora en Pontevedra, ronda ahora en unas 66.000 cabezas su capacidad de faena mensual. Además, sobre una facturación proyectada en 579 millones de pesos para todo 2006, el 65 por ciento ya corresponde a exportaciones.

En la firma tienen planes para llegar a vender en el exterior por más de 200 millones de dólares, algo así como el 15 al 20% del total exportado por la Argentina en divisas. En línea con esa estrategia, la planta de Pontevedra de la ex CEPA, que es de ciclo completo y puede faenar 600 cabezas por día, está pensada para el negocio exportador. De allí pueden salir tanto carnes crudas como productos enlatados, carne cocida y hamburguesas. "Cierra y complementa muy bien nuestro negocio", dijo a LA NACION Carlos Oliva Funes, presidente de Swift.

Intensa puja

Tras la adquisición, la empresa va a realizar un estudio sobre las inversiones que requiere la planta, parada desde hace un año y medio. No se sabe la mano de obra que demandará. No obstante ello, por las condiciones del pliego de licitación de adjudicación -que condujo el Juzgado de Primera Instancia en lo Comercial N° 15, Secretaría N° 30, a cargo de la doctora Norma Di Noto-, ya hay por lo menos 60 personas que "cuidaban" la planta que sí o sí debían ser empleadas por quien se quedó con CEPA Pontevedra.

Además de reflejar el avance de Swift, la operación significa que otra empresa argentina termina en manos extranjeras, sobre todo brasileñas, sumándose a la larga lista de firmas nacionales que terminan controladas por capitales de ese origen. Otros casos fueron los de Pecom Energía a Petrobras, Acindar a Belgo Mineira, Loma Negra a Camargo Correa y Cervecería Quilmes a Inveb.

SanCor, la segunda empresa láctea del país, está en proceso de negociación para conformar una nueva empresa con Adecoagro, grupo de inversores donde se destaca el multimillonario húngaro-estadounidense George Soros, que pasaría a tener el control mayoritario.

"Me hubiera gustado que [CEPA] quedara en manos argentinas", dijo José Mattievich, empresario frigorífico que quedó tercero en el remate al ofrecer US$ 22,850 millones. "Hicimos un gran esfuerzo para que quedara en el país", expresó, por su parte, una fuente de Grupo Emepa SA, de Gabriel Romero, ligado, entre otros rubros, al sector metalúrgico y agropecuario, segundo en la subasta con US$ 27 millones, 50.000 dólares menos que Swift. "Hubo una intensa puja", dijo otra fuente desde el juzgado.

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