Otro golpe al negocio de la música

Preocupa que las bateas de Musimundo, tras su venta a Megatone, cambien los discos por las heladeras
Alfredo Sainz
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13 de febrero de 2011  

La venta de la cadena Musimundo al grupo Megatone anunciada la semana pasada hizo sonar la alarma en todas las empresas vinculadas al negocio de la música. Si bien se trata de un negocio que ya viene muy golpeado -en diez años las ventas de discos acumulan una baja superior al 40%-, el temor generalizado entre los ejecutivos del rubro es que los nuevos dueños de la cadena dejen de lado las bateas de discos y su lugar sea ocupado por las heladeras, las cocinas y el resto de los artículos para el hogar que forman parte de la oferta tradicional de Megatone en sus más de 200 sucursales.

Los compradores por el momento se muestran muy cautos y aseguran que esperarán a conocer los resultados de un estudio de mercado para definir cuáles serán sus próximos pasos. Sin embargo, reconocen que su objetivo es alinear los 45 locales que sumaron de Musimundo con las sucursales tradicionales de Megatone. "No vamos a dejar de vender discos, pero sí vamos a expandir la oferta de electrónica y artículos para el hogar, sumando productos que ya vendemos en el resto de los locales de Megatone", se limitan a precisar fuentes cercanas a los compradores.

Antecedentes

La reconversión de Musimundo se suma a otros golpes que vivió la industria discográfica en la Argentina en los últimos años con la desaparición de marcas emblemáticas como Tower Records -que cerró su último local argentino en 2003- o más recientemente Dromo, que dejó de operar en 2007. "El CD como producto continúa teniendo demanda. El problema es que no sabemos qué puede pasar cuando los consumidores no encuentren los locales a los cuales acudir para comprar un disco", advierte el director de la filial local de una compañía discográfica multinacional.

Mal de muchos

El consuelo que les queda a los empresarios locales es que el panorama que enfrenta la industria musical es básicamente el mismo en todos los mercados del mundo. En la última década, las ventas de discos en los Estados Unidos acumularon una caída superior al 50% y la baja en la demanda no es compensada por una suba de los formatos digitales. De acuerdo con los datos aportados por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica, el 95% de las descargas de música por Internet a nivel mundial continúan siendo ilegales y lo que es más preocupante: en 2010 se redujo sensiblemente el crecimiento de las ventas digitales legales, con una suba interanual de sólo el 6%, contra el 12% que se había registrado en 2009.

Círculo vicioso

En el caso del mercado argentino, las ventas digitales ocupan un papel aún menos relevante y su participación en el total de la torta no llega al 15%, contra el 29% que aportan en mercados desarrollados como el norteamericano. El argumento más fácil para explicar la escasa participación de las ventas digitales en el país es el avance que tuvo la piratería en el último tiempo y cuyo ejemplo más palpable son los manteros que se multiplican en gran parte de las esquinas de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, también se alzan algunas voces que critican la falta de opciones como el servicio de iTunes Store, de Apple, que ya está presente en México y prepara su llegada a Brasil, pero todavía no tienes planes para el mercado argentino. "Hay una especie de círculo vicioso, porque por un lado las empresas dicen que no desarrollan el mercado digital por la piratería y por otro lado se asegura que la piratería es tan alta por la falta de más opciones en materia de servicios digitales", señala Javier Delupí, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif).

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