Paolo Rocca: "Este será un año difícil porque hay que recuperar el equilibrio"

El CEO del Grupo Techint afirmó que, pese a todo, las empresas siguen viendo el país como una oportunidad para invertir
El CEO del Grupo Techint afirmó que, pese a todo, las empresas siguen viendo el país como una oportunidad para invertir
Luisa Corradini
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29 de mayo de 2018  

Cuando los líderes políticos del G-20 se reúnan en Buenos Aires en noviembre tendrán sobre la mesa una serie de recomendaciones realizadas por un grupo subsidiario conocido como el Business20 (B-20) y conformado por la comunidad de negocios de los países que integran el grupo. Los diferentes grupos que componen el B-20 se reúnen esta semana en París para consensuar posiciones y avanzar hacia un documento final. Entre los empresarios de primer nivel que participan en esas reuniones hasta hoy por la tarde, LA NACION entrevistó a Paolo Rocca, CEO de Techint y presidente de la comisión encargada de comercio e inversiones.

Seriamente preocupado por la distorsión que provoca la irrupción de actores como China en el comercio multilateral internacional, las empresas estatales o las reacciones proteccionistas de grandes potencias o pequeños países, Rocca también es consciente de que la comunidad de negocios puede "proponer", pero la decisión final de restablecer los equilibrios democráticos recae en los responsables políticos. "Esto será probablemente un punto de la agenda de la reuniones ministeriales y presidenciales del G-20", afirma.

Sobre la economía argentina, el empresario destaca que se mantiene el interés de los inversores por estar en el país, aunque ahora piden que el Gobierno acelere la velocidad del ajuste para hacerlo. Aunque, admite, "2018 no será un buen año para Argentina. Será un año difícil en el que habrá que dar algunas noticias 'no buenas' porque hay que recuperar el equilibrio".

-El grupo que usted preside reflexiona sobre el papel que debería desempeñar la OMC, que ha perdido gran influencia en los últimos años. ¿Cómo se debería optimizar ese papel?

-Como comunidad de negocios, estamos promoviendo una visión multilateral. Una de las recomendaciones es sobre la reforma de la gobernanza de la OMC a fin de adaptarla a los cambios que se produjeron en el comercio mundial. Me refiero a un tema como el comercio digital, sin duda. Pero también a una revisión del papel de las empresas del Estado en el comercio mundial. Por su caudal de participación (más del 25%), muchas son factores de distorsión. Gran parte de ese cambio reside en la reforma de la gobernanza y de la acción de la OMC. Digo "gobernanza" porque parte del problema de la OMC viene de sus mayores miembros. Es decir, de Estados Unidos, China, la Unión Europea. Es muy importante que se pueda crear un nuevo acuerdo sobre la visión del comercio mundial, en la cual todos serían protagonistas.

-¿Y cree usted que los grandes países van a escuchar?

-La comunidad de negocios transmite esa recomendación. Pero el debate se tiene que dirimir en el seno del G-20 para ver si hay verdadera voluntad de focalizar la atención sobre estos aspectos distorsivos del comercio. Si esa vocación no existe, es muy difícil que esta propuesta pueda prosperar.

-¿Cómo se negocian estas cosas en el seno del B-20, cuando hay empresarios estadounidenses que se benefician con las políticas de Donald Trump, o los europeos, que se benefician con algunas políticas proteccionistas del bloque?

-Lo que uno percibe en el B-20 es que los que participan y quieren tener un papel son aquellos que tienen una visión positiva y quieren volver a una posición multilateral del comercio. Los que tienen una posición adversa, me parece que juegan con su ausencia. Y esto no creo que ocurra solo en el B-20. También me parece que sucede en el G-20. Creo, justamente, que una de las posiciones importantes que la Argentina puede defender en el ámbito del G-20 es la de mantener a todo el mundo alrededor de la mesa. Esto evitaría que los más fuertes impusieran sus reglas.

-El año pasado los responsables de Techint hablaban de 2018 como un año promisorio, en el cual la Argentina se beneficiaría con una estabilización económica y la llegada de inversiones. Hoy el país tuvo que recurrir al FMI para hacer frente a sus obligaciones. ¿Qué fue lo que falló?

-Creo que las condiciones que se crearon con el cambio de administración siguen siendo sustancialmente la mismas. El proyecto de transformación del país, que empezó hace dos años y medio, tenía y sigue teniendo una visión de largo plazo de la Argentina que es, a mi juicio, racional y positiva, y sobre la cual se pueden construir proyectos de inversión muy grandes. El tema es que la Argentina tiene que poder lograr un equilibrio macroeconómico entre su balanza comercial, la balanza de pagos y el gasto público. El camino está marcado también por la disponibilidad de los inversores a sostener o financiar este margen de ajuste, la velocidad del ajuste.

-¿Estamos hablando de inversores extranjeros o nacionales?

-La inversión nacional se ha movilizado. Me gustaría que ese nivel de inversión creciera aun más. No sería correcto decir que no vinieron las inversiones. Han venido y van a seguir viniendo. El tema es que es necesario volver a un equilibrio macroeconómico más rápidamente de lo que originalmente pensaba el Gobierno. Es cierto: 2018 no será un buen año para la Argentina. Será un año difícil, en el cual habrá que dar algunas noticias "no buenas" en varios ámbitos porque hay que recuperar un equilibrio que el mundo externo no está dispuesto a financiar. Pero creo que las empresas siguen viendo la Argentina como una oportunidad. No creo que hayan cambiado de punto de vista en esto. Posiblemente hayan cambiado los plazos. ¿Podemos mirar esto con una lógica de corto plazo? Creo que no.

-El plan de Tecpetrol en Vaca Muerta se basa en la tecnología del fracking. Muchos países la prohíben. ¿Qué opina de esas críticas?

-Como empresa preocupada por el medio ambiente y la seguridad, monitoreamos en detalle todo lo que se publica y estudia sobre este tema. En el fracking, más que el impacto en la profundidad de la tierra, las consecuencias son sobre la actividad de infraestructura y logística en superficie. Para un pozo se necesitan 6000 toneladas de arena. Cuando uno piensa mover los camiones para realizar una operación así, la movilización logística requerida puede poner en absoluto estrés la estructura de superficie. El impacto sobre la comunidad se produce en países mucho mas poblados. En la Argentina estamos hablando de Neuquén. Hoy en nuestra operación de Vaca muerta trabajan 4500 personas más todas las empresas que participan en el proyecto. La energía y la transformación del gas son una cuestión fundamental para el país.

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