Para aliviar la suba de tarifas, el camino son los incentivos

Juan Carlos de Pablo
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24 de julio de 2016  

Hay gente que piensa que basar las políticas públicas en el hecho de que, cuando adoptamos decisiones, los seres humanos tenemos en cuenta los incentivos y los desincentivos atenta contra la dignidad de la persona. Sueñan con la emergencia del "hombre nuevo", que siguiendo a Carlos Marx aportaría según sus aptitudes y retiraría según sus necesidades; sin prestarle atención a la cantidad de camboyanos y cubanos que perdieron la vida a manos de quienes quisieron implementar por la fuerza la referida utopía.

Sobre el particular entrevisté al norteamericano Lloyd Stowell Shapley (1923-2016). "Es el principal teórico de juegos de los últimos 60 años. Desde cualquier punto de vista contribuyó más que todos los que antes ganaron el Nobel por teoría de los juegos, ¡juntos! Y no estoy exagerando", afirmó Robert John Israel Aumann, quien obtuvo el Nobel precisamente por sus aportes a la teoría de los juegos. Galardón que por la misma razón también recibieron Harsanyi, Nash, Schelling y Selten. En Una mente brillante, Silvia Nasar le dedicó un capítulo a la tormentosa relación que desarrollaron Nash y Shapley.

-Usted ganó el Nobel, pero no por la teoría de los juegos. Me hace acordar a Albert Einstein, quien también obtuvo el Nobel, pero no por la teoría de la relatividad. ¿Cuál es la idea básica del diseño de mecanismos, por cuya aplicación compartió el galardón con Alvin Eliot Roth?

-En 2007, Hurwicz, Maskin y Myerson obtuvieron el Nobel por haber planteado los fundamentos de la teoría del diseño de mecanismos. Cinco años después Roth y yo fuimos galardonados por haber desarrollado la teoría de las asignaciones estables, basada en el algoritmo de aceptación diferida, que inventé con David Gale. Sobre la base de la cual Roth diseñó un ingenioso y muy útil procedimiento, para asignar médicos postulantes entre las vacantes existentes en los hospitales.

-Pero si la mano invisible de Adam Smith asegura que se logre el óptimo, ¿para qué hay que diseñar mecanismos?

-Adam Smith planteó una poderosa intuición, que bajo ciertas condiciones es cierta y en otras, no. Diseño de mecanismos es un enfoque que busca, precisamente, generar esquemas que se aproximen a los resultados ideales, en contextos realistas. En el diseño de mecanismos la clave está en los incentivos.

-Precisamente, lo consulto porque en la Argentina el Poder Ejecutivo acaba de reemplazar un techo al aumento de las tarifas públicas por un techo a la facturación de los respectivos servicios. Al tiempo que las máximas autoridades les recomiendan a la población que morigere la demanda de electricidad y gas, por los problemas de oferta generados por el gobierno anterior.

-Ponerle un techo a la factura de un servicio, como la electricidad o el gas, implica aumentar el costo del volumen consumido en el mismo período del año anterior, junto a regalar el excedente de dicho consumo. En estas condiciones, el Homo economicus no apagaría nunca la luz ni cerraría las hornallas, forzando un aumento de las importaciones de gas y/o aumento de los cortes de electricidad y gas.

-Pero las autoridades están llamando a un uso prudente de la energía, dada la crisis existente.

-Yo no esperaría mucho al respecto. Las personas de carne y hueso no actúan exactamente como lo haría el Homo economicus, pero difícilmente rechacen la tentación de derrochar luz y gas, si se las regalan.

-Pero algo había que hacer, a la luz de las protestas ciudadanas y la ofensiva legislativa y judicial.

-Usemos los incentivos. Si el Gobierno quiere morigerar el impacto de las tarifas, en un contexto de crisis energética, tiene que -digamos- duplicar las tarifas por lo consumido con anterioridad, en vez de quintuplicarlas, pero castigando el aumento del consumo en vez de facilitarlo. Además de lo cual tiene que explicarle a la población que los menores aumentos tarifarios implicarán menores recortes en subsidios, menores inversiones en infraestructura, mayor endeudamiento público, etcétera. Nuevo ejemplo de que no hay tal cosa como un almuerzo gratis.

-Don Lloyd, muchas gracias.

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