Para dos académicos norteamericanos, la convertibilidad sostenida a toda costa es la razón de la caída del país modelo

Dicen que la debacle comenzó con el desajuste fiscal durante el segundo mandato de Menem, al que califican de "desastroso"
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23 de diciembre de 2001  

Fernando de la Rúa cayó al precipicio aferrado a la convertibilidad. Se suicidó políticamente y escribió su renuncia, pero no quiso tocar la paridad entre el dólar y el peso, la relación que para los políticos argentinos fue sagrada durante más de una década.

En los círculos de poder y académicos con sede en los Estados Unidos ya se había instalado hace tiempo la idea de que, contrariamente a lo que creía De la Rúa, su gobierno sólo se salvaría si encontraba una manera ordenada de reducir el valor del peso frente al dólar.

En su edición de noviembre/diciembre, la revista Foreign Affairs publicó, casi como una necrológica de la convertibilidad, un artículo titulado "De país modelo a país impresentable". Según sus autores, De la Rúa, igual que Carlos Menem durante su segundo mandato, no hizo más que prolongar la agonía de una situación insostenible: mantuvo la paridad cambiaria, pero no impulsó las medidas que eran necesarias para que el uno a uno siguiera siendo una estrategia viable.

"De la Rúa nunca consideró devaluar por razones políticas, pero la verdad es que a partir de la depreciación del real en Brasil, la Argentina sólo estuvo comprando tiempo", dijo a LA NACION Carol Wise, coautora del artículo de Foreign Affairs junto a Manuel Pastor, un experto en temas latinoamericanos de la Universidad de California. La opinión de Wise, que enseña en SAIS, una muy prestigiosa escuela de relaciones internacionales de la Universidad John Hopkins, refleja un consenso muy amplio entre los principales economistas del mundo.

El economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kenneth Rogoff, dijo -poco antes del colapso argentino- que la combinación de la política fiscal, la carga de la deuda y el tipo de cambio se había vuelto simplemente insostenible.

"Está claro que el gran error de la Argentina fue aferrarse demasiado tiempo a la convertibilidad. Durante ocho años, el sistema hizo maravillas para ayudar al país a domar su hiperinflación. Pero en los últimos tres años, la atadura a un dólar que incrementó su valor hizo que los productos argentinos fueran demasiado caros en el mundo, hundiendo al país en una recesión", resumió el diario The Washington Post en el análisis de la noticia de la caída de De la Rúa.

Si realmente querían defender la paridad -que cuenta con un enorme respaldo de la opinión pública-, Menem y De la Rúa debieron haber tomado otras medidas para mejorar la competitividad, afirmó Wise.

La profesora sostuvo que el intento podía representar todo un desafío porque las privatizaciones de las empresas públicas, diseñadas por el gobierno menemista, constituyen un obstáculo para bajar costos, "porque se hicieron en términos muy favorables para las compañías, y no hay suficiente competencia".

Pero dijo que existían otros caminos que De la Rúa sólo exploró cuando ya era demasiado tarde, y de manera tímida: una nueva estructura de impuestos, un sistema que facilitara el acceso al crédito para las empresas y la flexibilización laboral.

"Es ley primera de cualquier clase de economía: si no iban a tocar el tipo de cambio, debían apelar a otros mecanismos para abaratar el precio de sus productos", dijo.

Durante gran parte de la década del 90, Fernando Henrique Cardoso ató el valor del real al dólar como estrategia para combatir a la inflación en Brasil. Hasta que la realidad le demostró lo contrario, Menem creyó que Cardoso jamás lo sorprendería con una noticia desagradable para su balanza de pagos. "Eso fue demasiado na•ve ", apuntó Wise.

Además de ayudar a reducir la inflación, que en 1989 era del 5000% anual, al 5% en 1994, la convertibilidad había superado con asombrosa destreza los desafíos que significaron para todos los países emergentes la crisis del Tequila, en 1995, y las crisis financieras que siguieron con epicentro en Asia y en Rusia, entre 1997 y 1998.

"A medida que otros países se derrumbaban, la Argentina se mantenía en pie y aparecía como la gran estrella", dice el artículo de Foreign Affairs, que se pregunta cómo logró emerger apenas tres años más tarde como "el país impresentable". Hasta el FMI, que había entronizado el modelo argentino, decidió quitarle el suero a De la Rúa al dejar en suspenso el desembolso que debía liberar en diciembre.

"El sistema financiero, que es fuerte y moderno, aguantó bien los shocks externos, pero la devaluación en Brasil fue un golpe a la economía real de la Argentina, que mostró cuán débil es ahora su estructura productiva", analizó Wise. En su opinión, Menem perdió una oportunidad para devaluar cuando podía echarle la culpa a Cardoso y tenía reservas para intervenir frente al default generalizado. Sólo exploró la posibilidad de una dolarización, que puede acentuar el problema de la competitividad de la economía.

Wise y Pastor argumentaron que, cuatro años antes, Menem había sacrificado la búsqueda de una cierta disciplina fiscal en las provincias en el altar de su reelección y sobrevivió a fuerza de endeudamiento, agotando los últimos créditos que le quedaban a la Argentina.

"Su segundo mandato fue un desastre", opinó la profesora, que tiene la misma apreciación sobre el gobierno De la Rúa, a quien sólo le concede como muy tímido atenuante un contexto internacional más complicado, con un gobierno republicano mucho menos interesado en gastar plata para salvar a países emergentes.

Sin embargo, con el apoyo de la administración Bush, De la Rúa recibió un paquete del FMI, de la misma manera que México y Brasil tuvieron los suyos. "La diferencia es que los demás cambiaron sus políticas monetarias, y en el caso argentino, se impuso el hartazgo porque el sentimiento dominante es que la plata se entregó y todo siguió igual", dijo Wise. O peor, porque los sucesivos ajustes provocaron caídas en la recaudación, más desempleo, más pobreza, y la necesidad de seguir ajustando para cumplir con la meta cada vez más inalcanzable del déficit cero.

Wise cree que, a esta altura, la Argentina se encuentra en un punto de no retorno, y que la convertibilidad resultará insostenible sin un sistema de control de depósitos como el que dejó Domingo Cavallo en un intento desesperado por salvar su criatura.

Definición

"El sistema financiero, que es fuerte y moderno, aguantó bien los shocks externos, pero la devaluación de Brasil fue diferente: fue un golpe a la economía real de la Argentina, que demostró cuán débil es ahora su estructura productiva."

Carol Wise

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