Para EE.UU., la decisión del Gobierno de pagar los juicios del Ciadi beneficiará las inversiones

Fuentes diplomáticas norteamericanas afirmaron que "mejorará el clima de negocios" y que permitiría a la Argentina recuperar ventajas comerciales perdidas
Martín Kanenguiser
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19 de octubre de 2013  

El gobierno de Estados Unidos expresó ayer su satisfacción por el acuerdo alcanzado por la Argentina con un grupo de empresas en el Ciadi, al afirmar que mejorará el clima de inversión en el país y podría ayudar a restablecer algunos beneficios comerciales para las exportaciones nacionales.

Fuentes diplomáticas indicaron a LA NACION que "Estados Unidos recibe con beneplácito la confirmación del acuerdo con las empresas que litigan en el Ciadi", luego de que el Gobierno dejara de exigirles que pasen por la justicia local para cobrar. La decisión, afirmaron, "representa un avance importante hacia la regularización de las relaciones de la Argentina para con la comunidad financiera internacional y hacia la mejora del clima de inversión en el país". En este contexto, el gobierno de Obama reiteró "su compromiso para trabajar estrechamente con el gobierno de la Argentina a fin de fortalecer el diálogo y la cooperación en el marco de nuestra amplia agenda bilateral y multilateral con la Argentina".

En particular, uno de los primeros beneficios sería que el país volvería a ser incluido en el Sistema General de Preferencias (SGP), con aranceles diferenciales para algunas exportaciones argentinas a ese mercado. El SGP, cuya vigencia general debe ser renovada por el dividido congreso norteamericano, fue suspendido a principios de 2012 para los productos argentinos. Ante esta novedad, según las fuentes diplomáticas, Washington "podría considerar la posibilidad de restaurar los beneficios derivados del Sistema Generalizado de Preferencias Arancelarias para la Argentina". En este sentido, la oficina del servicio de inspección y sanidad de animales y plantas (Aphis) enviará el mes próximo una misión al país para rehabilitar la exportación de carne.

Aunque el Gobierno anunció este acuerdo como parte de las medidas que permitirán que el Banco Mundial le vuelva a dar nuevos créditos al país, en Washington no fueron tan categóricos respecto de la posibilidad de esta chance en el directorio de este organismo.

Es que hay otro factor que influye en el ánimo de Washington: la falta de avances por la deuda con el Club de París, cercana a los US$ 9000 millones. Si hay acuerdo, se reabrirían líneas de financiamiento para exportaciones y obras. La cuestión, que volvió a ser tratada en el plenario del Club en la capital francesa en los últimos días, genera un fuerte debate dentro del Gobierno. Esto se debe a la pretensión de los países acreedores de que el FMI actúe para monitorear el plan de pagos, como ocurre en casi todas las refinanciaciones adoptadas por el Club. Aunque el rol del FMI se limitaría a realizar el demorado artículo IV, con una misión que revisaría, como en el resto de los países del mundo, las cuentas públicas del país, el sector cercano al vicepresidente Amado Boudou admite que será difícil aceptar políticamente la llegada de los técnicos del cuestionado organismo multilateral. Un paso previo será terminar de acordar con esa entidad el nuevo IPC, en un contexto en el que ninguna de las partes quieren registrar nuevas peleas, luego de la censura aplicada al país en febrero pasado.

El arreglo con el Ciadi tampoco constituye un seguro automático para que EE.UU. apoye a la Argentina en la causa contra los holdouts ; sólo lo hará si la Corte Suprema de ese país le pide su opinión, una vez que el Gobierno formule su segunda apelación ante ese tribunal.

La disputa entre el grupo allegado a Boudou y el liderado por el secretario de Comercio y el viceministro, Axel Kicillof, se extiende a otras cuestiones y cada vez resulta más frontal. Mientras el primero busca reducir en forma gradual la inflación y normalizar las deudas en default, el segundo insiste en la "profundización" del modelo.

En términos tácticos, los sectores más propensos a arreglar las asignaturas pendientes se sienten con más oxígeno, aunque saben que no se tomarán decisiones de fondo hasta tanto la presidenta Cristina Kirchner no vuelva a escena y pasen los comicios legislativos. Además, reconocen que los equilibrios internos son muy precarios.

Cerca de Kicillof y Moreno insisten en la vía de conseguir divisas a través de la presión a las empresas, como con el Baade, el blanqueo y la discusión de la rentabilidad del sector privado. El viceministro de Economía sigue con sus colaboradores en la elaboración de estudios internos para evaluar los costos de las compañías del sector privado, aunque todavía no queda claro cómo usará concretamente esos datos para plantear una mayor participación del Estado en las ganancias de las empresas. Pese a que la ausencia de Cristina generó una pausa en esta lucha, para el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, la decisión del BCRA de permitir que las empresas adquieran el Baade sin tener que pasar por un chequeo de los fondos implica una victoria, porque refleja que tenía razón al sugerirle a la Presidenta que no prorrogara el blanqueo ante su fracaso. Lo que nadie sabe pronosticar es si este giro no llega tarde y en una dosis excesivamente leve.

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