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Para el Banco Itaú, el país despierta expectativas por su alto potencial

Admite que el déficit fiscal y el contexto adverso impiden que lleguen más capitales; reunión con inversores
Sofía Diamante
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31 de julio de 2018  

La Argentina es un país que para los inversores despierta mucha expectativa por su potencial de crecimiento, pero mientras las cuentas nacionales sigan en rojo los capitales internacionales demorarán su decisión de ingresar al mercado. La buena noticia, para el Banco Itaú, es que el Gobierno está demostrando un compromiso firme a la hora de bajar el déficit fiscal. Así lo explicó Ricardo Cavanagh, vicepresidente senior de research de Itaú BBA para América del Sur, que hoy y mañana recibirá en Buenos Aires a más de 80 clientes que están interesados en traer sus capitales al país.

"El año pasado ya había muchos inversores que querían invertir en la Argentina, pero que todavía tenían preocupación por el déficit de cuenta corriente. Hoy, además, está el gran componente que es el mundo emergente, que es un sector que todavía sigue con preguntas porque es más sensible ante los escenarios menos amigables", dice Cavanagh.

Asimismo, si bien el inversor observa "un país con un déficit de cuenta corriente mejor que antes y una moneda en un nivel mucho más lógico, también esperaba ver una economía que iba a crecer al 3% y que tenía una continuidad de las políticas por los próximos cinco años", señala.

Igualmente, para el economista, "la Argentina tiene la potencialidad de una historia transformacional muy interesante, con un sistema bancario que es ínfimo, con el sector energético que tiene todo para desarrollarse y una economía absolutamente desapalancada a nivel privado".

Por otro lado, Cavanagh señala que la estimación del banco es que la meta de déficit fiscal de 1,3% del PBI el año próximo se va a cumplir. "Veo con buenos ojos que el Gobierno está firme en cumplir con ese objetivo. Para eso hemos visto acciones que, si bien son impopulares, van en esa dirección, como el veto del congelamiento de las tarifas públicas, el mantenimiento de la baja del impuesto a las exportaciones y la ida al FMI", comentó.

Por otro lado, el ejecutivo explicó que el contexto negativo para los países emergentes impactó en las acciones argentinas, que cayeron en dólares hasta un 60% desde sus máximos en enero. "Todavía hay una percepción de riesgo muy alta. En la medida en que el país se acerque a la convergencia fiscal, el rendimiento de los bonos soberanos va a mejorar", y señaló que la Argentina recibirá como mínimo una entrada de US$1500 millones tras la recategorización a mercado emergente. "En el contexto actual solo invierten los que tienen que hacerlo. En la medida en que la Argentina retome su vigor, podrían llegar hasta US$7000 millones", concluyó.

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