Para Krugman, la mejor salida es una devaluación

Dice que la convertibilidad se ha agotado
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22 de diciembre de 2001  

"Es hora de ponerle punto final a un experimento fallido." Economista estrella del Massachusetts Institute of Technology (MIT), considerado el más creativo de su generación en Estados Unidos por la revista The Economist, Paul Krugman se refirió así a la convertibilidad en un reportaje vía e-mail sostenido antes de que la renuncia del presidente De la Rúa.

Al referirse al debate respecto de cuál es el mejor régimen cambiario para este momento, se inclinó por la flotación del peso frente al dólar.

-¿Cómo ve la crisis argentina?

-Para tener una perspectiva debemos recordar para qué estaba la convertibilidad. Estaba ahí para proveer estabilidad. Mire al país hoy: es todo menos estable, con un default asomando. Es una cruel ironía que los controles de capital, los límites en los retiros bancarios y la regulación de préstamos hayan sido impuestos en nombre de la convertibilidad.

-Hay intentos de mantenerla...

-Cavallo es un hombre con grandes talentos, pero perdió de vista el hecho de que la convertibilidad es un medio para un fin y no un fin en sí mismo. Durante el último año dudé en insistir en esto para no ser acusado de especular contra el peso. Vistas las medidas de restricción bancaria, un colapso sería mejor que prolongar la agonía. Es hora de ponerle punto final a un experimento fallido.

-¿Por qué no puede sobrevivir la convertibilidad?

-La Argentina sufre la sobrevaluación del peso. La economía está tratando de llevar a cabo una devaluación a través de una deflación, y ése es un proceso muy costoso.

-Para algunos, una alternativa es la dolarización...

-La dolarización no es un remedio; terminaría con la especulación contra la moneda, pero no haría nada por el problema económico que subyace.

-¿Cuál sería el camino, entonces?

-La respuesta natural es dejar que la moneda flote. La fijación del tipo de cambio tuvo sentido como una forma de proveer claridad y credibilidad. Como la credibilidad se perderá de todas maneras por una devaluación, ¿por qué condenar al país a un régimen cambiarlo inapropiado? La ubicación geográfica de la Argentina y la composición de sus exportaciones sugieren que se debería emular el modelo agroexportador de otros países del hemisferio sur, como Australia, y dejar flotante el tipo de cambio.

-¿No es peligroso devaluar?

-Uno de los riesgos es que reaparezca la hiperinflación. De todas formas, ésta no es una preocupación verosímil. La Argentina sufre una depresión en la que los precios difícilmente puedan ir más allá. Otros mercados emergentes, como Brasil, han devaluado a pesar de tener un pasado hiperinflacionario.

-¿Y la deuda privada?

-La devaluación ocasionaría problemas financieros, pero no hay otra solución porque la deflación incrementa el valor de la deuda tanto como la devaluación. Es probable que se tenga que hacer algo para mitigar los efectos de la devaluación en la deuda interna.

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