Para la economía argentina, lo que sucedió en Brasil, Ecuador y Rusia son las tres alternativas posibles

Qué pasó en cada uno de esos países tras las decisiones de los gobiernos de devaluar, dolarizar y entrar en moratoria
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23 de diciembre de 2001  

SAN PABLO.- Las características de cada país son únicas como una huella digital. Pero las tres alternativas frente a las que se encuentra la Argentina -moratoria, dolarización y devaluación- ya fueron aplicadas durante la década del 90 por otros países.

Más allá de lo que dice la propia teoría económica sobre cada una de las alternativas, vale entonces conocer qué ocurrió con Brasil tras la devaluación, con Ecuador después de la dolarización y con Rusia tras declarar la moratoria.

Brasil: devaluación

Así fue: desde el comienzo del Plan Real, en 1994, Brasil se rigió con un régimen de bandas cambiarias. Había devaluaciones programadas de hasta 7% al año. Cuando llegó 1998, el país descubrió que no habían sido suficientes y que la moneda estaba sobrevaluada. El mercado comenzó a presionar, comprando dólares. Llegaron a salir hasta 1500 millones de dólares por día, amenazando dejar sin reservas el país. En enero de 1999 el Banco Central intentó ampliar la banda, pero fue atropellado y tuvo que dejar flotar la moneda. La cotización del real pasó de 1,12 a 1,90 real por dólar en pocos días. Las empresas, en su gran mayoría, estaban protegidas contra la devaluación, y la dolarización era baja, por lo cual no hubo una "quebradeira" ni de empresas, ni de bancos, ni de acreedores.

Así es ahora: hoy la moneda brasileña ronda los 2,30 reales por dólar. Como la devaluación ocurrió en un momento en había recesión, y como al mismo tiempo la cabeza del brasileño no estaba dolarizada, la inflación se mantuvo controlada. Comenzó a ocurrir una "sustitución de importaciones", y hoy además de haber aumentado fuertemente sus exportaciones las empresas brasileñas están fabricando lo que antes el brasileño importaba. Esto porque, en el momento de la devaluación, el parque industrial estaba golpeado pero aún en pie. ¿Lo negativo? Como una parte de la deuda pública brasileña estaba en dólares, la relación entre la deuda y el producto bruto interno pasó del 46% al 52%. Se perdió la idea de estabilidad monetaria. Y cayó, en dólares, el ingreso del brasileño y el PBI nacional. En contrapartida, el país creció casi 1 % en el 99, 4,5% en 2000 y se pronostica un crecimiento de 2% para este año de crisis. Se alcanzó el "déficit 0" y la balanza comercial pasó de deficitaria a superavitaria. Siempre que a Fernando Henrique Cardoso se le pregunta cuál fue el mayor error de su gobierno, responde: haber esperado tanto para devaluar.

Ecuador: dolarización

Así fue: el embajador ecuatoriano en Brasil, Diego Ribadeneira, dice que cuando mira las noticias argentinas siente que está viendo una película repetida. En 1999 Ecuador estaba sumergido en un caos social, político y económico incontenible. La devaluación, lanzada meses antes, llegaba a 500% y pulverizaba el sucre, mientras la inflación superaba el 120% al año. En enero de 2000 el presidente Jamil Mahuad, sin apoyo político y sin respaldo del Fondo Monetario Internacional, decidió dolarizar la economía. Antes de aplicar la medida, la explosión social lo obligó a renunciar.

Su sucesor, el vicepresidente Gustavo Noboa, continuó con la dolarización, y se benefició en 2000 y 2001 con el aumento del precio del petróleo, principal producto de exportación del Ecuador. Lo ayudó también su perfil catedrático y no político.

Así es hoy: Ecuador logró controlar su inflación, que este año no superará 20 por ciento. Después de años de recesión, la economía llegará a crecer 5,8% en 2001 y otro 3,5% es el pronóstico para 2002.

Con el petróleo a 30 dólares el barril el país mejoró, pero no se sabe qué puede ocurrir si el precio continúa cayendo. Como aseveró en un informe el Banco Central de Venezuela sobre su vecino, "el impacto esperado de la dolarización sobre la actividad económica, el empleo, el comercio exterior y el balance fiscal fue distorsionado por el incremento de los precios petroleros, al incidir estos últimos en el crecimiento del PBI y el saldo superavitario de la balanza comercial".

Al comienzo, la dolarización fue dificultosa, porque no había cambio en las calles y hubo que imprimir moneda alternativa para eso. "El mayor problema hoy es que nuestros productos son cada vez más caros porque acompañan el dólar. Estamos perdiendo competitividad", dijo el embajador Ribadeneira. Los productos ecuatorianos están perdiendo espacio en el exterior y su tejido industrial está desapareciendo.

A pesar de las mejorías que la dolarización trajo, las ventajas que los dolarizadores pregonaban se cumplieron a medias y volvieron entonces al problema inicial que los llevó a devaluar (y luego dolarizar): la falta de competitividad.

Rusia: moratoria

Así fue: la moratoria fue apenas una de las medidas adoptadas por Rusia en medio de su crisis de 1998, pero fue la más impresionante por la dimensión del país. Rusia estaba en una situación fiscal pésima y sin capacidad para recaudar impuestos en forma eficiente, ya que el país aún se estaba organizando después del desmantelamiento de la Unión Soviética. El petróleo estaba rondando los 13 dólares, precio bajísimo para un país puramente exportador.

La inflación crecía y el rublo se devaluaba en forma constante. Aunque aún tenía algún margen de maniobra (su proporción deuda/PBI era de 56% y no había grandes vencimientos de corto plazo), en 1998 el país declaró la moratoria. El impacto fue como una bomba, que contaminó el mundo entero. Las líneas de crédito y los organismos financieros quedaron virtualmente paralizados durante dos semanas. Sólo la intervención de Alan Greenspan, presidente del Federal Reserve, logró evitar una quiebra mundial.

Así es hoy: un año después de la moratoria Rusia ya había vuelto a ser aceptada como tomadora de créditos. Hoy el país tiene una inflación controlada. Organizó su sistema de recaudación y mejoró su situación fiscal. Tuvo el año pasado un superávit impresionante en la cuenta corriente, de alrededor de 150.000 millones de dólares -buena parte gracias al petróleo, claro-. Las inversiones directas están volviendo y el riesgo país oscila entre los 850 y los 900 puntos. "No sé si se puede decir que la moratoria fue positiva, pero sí que fue necesaria", resumió Dawber Gontijo, analista jefe del HSBC en Brasil.

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